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viernes, 3 de febrero de 2017

Discurso Alusivo a la Conmemoración del Bicentenario del Natalicio de Ezequiel Zamora.



Discurso Alusivo a la Conmemoración del Bicentenario del Natalicio de Ezequiel Zamora, pronunciado por el Licdo. Oscar Adolfo Alvarado, Coordinador Estadal de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio, en ocasión del Acto del 01 de Febrero de 2017, enfrente del Vicerrectorado de la UNELLEZ Apure.  
    
      Apreciados Compatriotas de nuestra Ciudad Capital del Estado, amigos invitados de las regiones vecinas, Fraternos Compañeros de lucha que integran la Milicia Bolivariana de Venezuela, aquí presentes, Camaradas todos. En la tarde de Ayer fui contactado vía telefónica por los compañeros de la Milicia Bolivariana, particularmente por su Comandante, quien conoce de nuestro quehacer y pasión por la historia, para invitarme a que disertara unas palabras en ocasión del Acto que ahora desarrollamos, la celebración en toda Venezuela del Bicentenario del Natalicio de Ezequiel Zamora. Le decía yo que por razones de tiempo me resultaba difícil preparar un Discurso como suele hacerse para ocasiones tan significativas y de tanta relevancia, como lo es este hecho histórico que nos ocupa. Sin embargo, acepté con la advertencia que sería una alocución breve y porque además estoy muy interesado en mirar por la televisión los actos centrales que se realizarán en la Capital de la República, ahora más tarde.

     En consecuencia entonces, estimados compañeros, me propuse cumplir con este compromiso adquirido de la siguiente forma: Voy a referirme la primera parte de la intervención con la lectura -In Extenso- del trabajo de nuestro fraterno amigo y gran intelectual venezolano, historiador para más señas, Pedro Calzadilla, Presidente del Centro Nacional de Historia. Trabajo este que escrito con una capacidad de síntesis especial, ha sido dado a conocer en el Portal Digital del CNH y que por su estructura y contenido no tengo ninguna duda es de enorme provecho y compresión para quien acceda a ese escrito. Además que como integrante de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio, tengo el grato deber de divulgarlo lo más posible. La Segunda parte de mi intervención si es de mi autoría.

El trabajo de Pedro Calzadilla, titulado: “Zamora; Una Vida Revolucionaria al Servicio del Pueblo.” dice así:

“Ezequiel Zamora fue figura desta­cada de las luchas sociales de me­diados del siglo XIX, y tuvo una actuación primordial en la primera fase de la llamada Guerra Federal (1859-1863). Protagonista de los más grandes aconte­cimientos de la Venezuela de su época, se ganó el respeto, la estima y la adhesión del pueblo por sus ideas revolucionarias de igualdad y por sus dotes de carismático jefe militar. Al grito de ¡Tierra y hombres libres! y ¡Horror a la oligarquía!, pasó a convertirse en una verdadera pesadilla para las élites criollas. Desde su muerte, el recuerdo de sus ideas y acciones constitu­yen un símbolo preciado para los “pobres de la tierra”, en su lucha por la igualdad, la libertad y la justicia.

El General del Pueblo Soberano, como lo llamó el pueblo desposeído que lo siguió y admiró, nació el 1° de febrero de 1817, en el pueblo de Cúa, en el actual Estado Miranda, en plena guerra de independencia, en el seno de una familia blanca de pocos bienes de fortuna. Su inclinación revolucionaria tuvo antecedentes familiares. Su madre Paula Correa y su padre Alejandro Zamora, parti­ciparon activamente en la causa independen­tista. De hecho, su padre murió luchando en las filas de los ejércitos libertadores en 1821.
SUS IDEAS Y VALORES
El joven Ezequiel completó los estudios en la escuela primaria, mas los pensamien­tos de su juventud, sus valores y su for­mación serán completados por los eventos e ideas revolucionarias que se discuten en América y Europa. Especial interés tuvie­ron para él las teorías de los llamados uto­pistas, cuyas ideas y noticias intercambia­ba con parientes y amigos, sobre todo, con su cuñado Juan Casper.

Casper, un italiano casado con su herma­na mayor Carlota, le brindó apoyo y protec­ción a Ezequiel al morir su padre.

PULPERO Y DIVULGADOR POLÍTICO
Hacia 1840, instalado en Villa de Cura, Ezequiel Zamora ya es un respetado pulpero y comerciante de ganadería. Es entusiasta partidario de las ideas liberales y vigoroso  publicista del periódico El Venezolano, órga­no del Partido Liberal, que se oponía a la oli­garquía conservadora que gobernaba el país. Su actividad en favor de la pedagogía política del pueblo lo lleva en 1842 a en­grosar las filas del partido Liberal y a con­vertirse en su dirigente principal en Villa de Cura y las regiones aledañas. Las ideas que voceaba Antonio Leocadio Guzmán, editor de aquel célebre periódico, encon­traron en el joven Zamora un divulgador esforzado de la igualdad y la lucha contra la oligarquía. Desde su pulpería traduce el catecismo liberal en lecciones concretas y aplicadas a la realidad de los campesinos pobres, quienes de inmediato se identifican con su prédica honesta y elocuente.

GENERAL DE LA CAUSA POPULAR
En 1846 se evidenciaron enormes contra­dicciones entre las élites políticas y econó­micas y las masas desposeídas que aguarda­ban todavía las mejoras prometidas por la independencia. El general Zamora, acom­pañado de otros líderes locales, se puso al frente de una rebelión bajo las consignas del liberalismo más radical de entonces.

En Guambra, en septiembre de 1846, y bajo las consignas de ¡Respeto a los cam­pesinos! y ¡Desaparición de los godos!, lanzó un llamado a las armas, que obtuvo un importante respaldo de los humildes. Sus proclamas las firma como General del Pueblo Soberano. Así estalla la Insurrec­ción Campesina de 1846 y 1847, con la aspiración de acabar con el gobierno con­servador que arremetía contra los pobres y los campesinos.

Este movimiento alcanzará éxitos mili­tares importantes, pero será derrotado en breve. Zamora es capturado en marzo de 1847, juzgado y sentenciado a muerte. Se fuga de la cárcel y luego, producida la rup­tura entre el presidente osé Tadeo Monagas y el caudillo José Antonio Páez, es indulta­do e incorporado al ejército monaguista.

Comienza entonces una nueva etapa de su vida. Desarrolla una prestigiosa carrera política y militar hasta alcanzar el grado de General de Brigada en 1854. Desde en­tonces y hasta 1856 ocupa diversos cargos militares al frente de distintas guarniciones.

 Ese mismo año contrajo matrimonio y optó por la actividad económica privada y la más tranquila vida familiar. Poco dura­ría este breve retiro; en 1858 se suma a un grupo de líderes liberales que conspiraban para derrocar al presidente Julián Castro, abierto partidario de los conservadores. Des­cubierto el complot son perseguidos y sus máximos dirigentes se ven obligados a aban­donar el país. Zamora se refugia en Curazao.




HÉROE DE LA GUERRA FEDERAL
En la ciudad de Coro, el 20 de febrero de 1859 comenzaba el conflicto bélico que luego se conocerá como La Guerra Federal, misma que marcará –sin duda– el momento cumbre de la carrera política y militar de Ezequiel Zamora. Al frente de la revolución se encuentra el general Juan Crisóstomo Falcón, importante líder federal del occi­dente del país y cuñado de Zamora.

El General del Pueblo Soberano, desem­barcó en La Vela de Coro el 23 de marzo de ese mismo año, y desde entonces, como jefe de las fuerzas revolucionarias del occi­dente, condujo a los ejércitos insurgentes a una cadena de triunfos que le permitieron proclamar diversos estados federales. El 10 de diciembre de 1859 pone en evidencia su inteligencia militar al consolidar el triun­fo en la importante Batalla de Santa Inés, que lo consagró como un excelso general y estratega militar.

La firmeza de su ideario y postulado revolucionario, fundados en la eliminación de los godos y en el reparto de la tierra, sus probadas condiciones de líder militar y el enorme prestigio y simpatía de que gozaba entre los pobres, convirtieron a Za­mora en una figura sumamente peligrosa para el futuro y la estabilidad de las oli­garquías de todo cuño. No debe, por tan­to, sorprendernos el balazo que le quitó la vida el 10 de enero de 1860, a las puertas de San Carlos, cuando preparaba el ata­que a esa ciudad. Aquel disparo no sólo acabó con la vida de un insigne general, sino que también eclipsó al más grande lu­chador social del siglo XIX venezolano, al líder de los pobres que sepultaría el poder de la oligarquía.

Ese mismo balazo marchitó las esperan­zas de las mayorías populares en aquella revolución, que terminó traicionada en 1863 en un pacto entre oligarquías, que mantuvo la misma injusticia y desigualdad anteriores a la guerra.”

     Hasta aquí lo que escribió, nuestro amigo Pedro Calzadilla. Ahora la segunda parte que yo la he titulado con una pregunta, la cual responderé argumentada:

¿Por qué Celebrar el Bicentenario de Ezequiel Zamora?
         
     En primer término quiero hacerles saber que desde hace muchos años, mucho antes de la Rebelión de Febrero de 1992, en Venezuela se fue conformando un movimiento intelectual de Historiadores, Cronistas, Investigadores Sociales y profesionales de diversas disciplinas, empeñados en rescatar la verdadera esencia patriótica, libertaria, popular e insurgente de nuestra historia nacional, regional y local, vinculándola -obviamente- con la de nuestra América y el mundo. Ese movimiento insurgente poco a poco fue creciendo y con la llegada de Revolución Bolivariana se potenció y en el presente estamos fortalecidos creciendo exponencialmente por toda la República trabajando arduamente por hacer encontrar, estudiar y divulgar la historia del pueblo que había estado opacada por la élite que comandó los destinos de la Patria durante muchos años.

      Así pues que andamos en la tarea de hacer aflorar las verdades y también las causas de las mentiras que nos contaban. Es algo así como aquello que en alguna oportunidad expresó el filósofo Aristóteles, reconocido como uno de los clásicos de la filosofía antigua griega, decía él: “No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad.” y por su parte el Escritor, orador y político romano Marco Tulio Cicerón, aseveró que: “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.”

     Y como para que la cosa nos resulte todavía más certera, ayer nada más se divulgaba por centenares de sitios digitales y las muy conocidas redes sociales, las ridículas declaraciones del Secretario General del partido político con la segunda mayor edad en este país, ese personaje quien estuvo en la Presidencia de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional. Al ciudadano Henry Ramos, se le ocurrió inventar una retahíla de improperios contra Ezequiel Zamora, dice él que basándose en las supuestas afirmaciones que hace el historiador guariqueño, Adolfo Rodríguez, -amigo nuestro por cierto-  quien supuestamente escribió en el contenido del libro “Ezequiel Zamora”, ganador de un premio nacional y publicado en 1977, por el Ministerio de Educación del Gobierno de Carlos Andrés Pérez…. Yo no voy a argumentar sobre las divagaciones totalmente falsas e inexactas que hace Henry Ramos, es más puedo asegurar aquí, públicamente, sin ningún temor a equivocarme, que ese personaje no leyó ni siquiera la carátula del Libro de Adolfo Rodríguez sobre Ezequiel Zamora... y si alguien me refutará con alguna fotografía donde aparezca ese señor con el libro en la mano, entonces cambio la afirmación y les digo que el tipo está totalmente perturbado de la mente, no recuerda nada y lo confunde todo, es decir, está loco de remate…

     Recomiendo que busquen en los sitios digitales un escrito que, al respecto, ayer hizo el distinguido intelectual José Santz Roz, donde con precisiones vapulea las estupideces del Secretario General de Acción Democrática.     

     Nosotros celebramos este Bicentenario de Ezequiel Zamora porque tenemos la responsabilidad histórica de visibilizar ante nuestra presente generación y proyectar hacia las futuras, las verdades y la esencia de nuestro devenir histórico – social y cultural, que se convierte en Memoria y Patrimonio de nuestro pueblo. Tenemos la obligación de hacer bajar de los carruajes mantuanos a la mentira que nos contaron y enfrentarla con la verdad histórica, insurgente y popular. No aquella historia de metodología cosmética y tergiversadora, la que ocultaba a los parias de la tierra. La historia que asumimos debe tener esencia patriótica y compromiso militante con las grandes mayorías que fueron mantenidas en la oscurana mediante el opaco tapaojos de la demagogia, el sometimiento y la explotación social.   

     Celebramos este Bicentenario del Natalicio de Ezequiel Zamora, en palabras de Florencio Porras:

“…para seguir dando a conocer esa época, para seguir dando a conocer a Zamora, empeñados en darle al pueblo las herramientas para que comprenda la significación de este presente cargado de ilusiones, que comprenda que los cambios de hoy son la continuación de los sueños de ayer, que comprenda el por qué de nuestro orgullo por ser venezolanos”    

     Suficientes evidencias documentales existen para demostrar que Zamora no fue ningún bandido, cuatrero o delincuente como pretenden mostrarlo los personeros de la oligarquía venezolana, permítanme unas breves citas del extraordinario trabajo bibliográfico de Laureano Villanueva, cojedeño de nacimiento, (quien por cierto para el año 1868 fundó el periódico El Constitucional, aquí en San Fernando de Apure) publicado por la Alcaldía del Municipio Libertador, cuando fue Alcalde Freddy Bernal. Dice Villanueva, en su Libro “Vida del Valiente Ciudadano Ezequiel Zamora” (1898), sobre la honorabilidad de Zamora lo siguiente:

“Sin pérdida de tiempo llamólos Zamora a todos, no para acaudillarlos como jefe de malhechores, sino para disciplinarlos en las filas de la Revolución Popular, y convertirlos de bandidos en soldados, y soldados en hombres útiles. Pues lejos de ser Zamora caudillo de criminales, como pintaron el gobierno, los curiales, y los periodistas oligarcas, caracterizase dignamente en nuestra historia militar, como un valiente fanático por su partido, que buscaba el derrumbamiento de la oligarquía, para que los destinos públicos, los honores, las riquezas y las responsabilidades y merecimientos en el servicio de la Patria, se distribuyesen entre todos los ciudadanos, pero conduciéndose siempre como hombre honrado y de esos principios morales” (p.113).   

       Entonces estimados amigos, allí tenemos ese retrato verbal sobre Zamora, y si en todo caso hubiese sido lo contrario a lo que he citado, ¿Cómo es que los restos de Zamora fueron llevados al Panteón Nacional en el año 1872?

     Zamora fue y es todavía pueblo en esencia, vuelvo con palabras de Villanueva:

“Seguíanle las multitudes como a un libertador. Muchos de sus oficiales eran agricultores, acostumbrados a la vida sencilla y honesta de los hombres de campo, esforzados montañeses, que le acompañaban , fanatizados con las ideas nuevas y que llegaron a amarle con frenesí. Eran ellos quienes le enseñaban caminos secretos en los bosques, y pasos difíciles en los torrentes; quienes le ocultaban en lo más espeso de los montes, cuando tenía que huir con solo Dos o Tres compañeros; y le daban que comer y le avisaban los movimientos de los enemigos.”  (p. 113)

     Agrega el autor un párrafo donde destaca el papel de las mujeres y su vinculación con Zamora en aquel memorable tiempo:

“Las mujeres, sensibles en todo el mundo a las grandes pasiones populares; atraídas a los peligros de aquella época, por la suerte de sus hijos y maridos, salían voluntariamente de las selvas y atravesaban grandes distancia para llevar a Zamora bastimentos y pertrechos.”

      En definitiva Compatriotas, y con esto voy concluyendo, aquella frase “Tierra y Hombres Libres, Horror a la Oligarquía”, no fue una mera palabrería discursiva, fue, repito, esencia de pueblo que se reflejó en el ideario y praxis zamorana, por lo cual “los negros esclavos se le incorporaban con espontaneidad, armados de tercerolas, fusiles y carabinas.”, fue por eso que a Zamora: “Le sobraban correos y espías. Y es un hecho histórico que los pueblos no entran nunca en aventuras criminales” (p.113)    

No hay duda que “El valiente ciudadano, General Ezequiel Zamora, encarna la conciencia igualitaria y niveladora del pueblo venezolano, alzado contra los últimos privilegios oligárquicos y dispuesto a cumplir de modo radical aquellas consignas sociales que se pretirieron y retardaron desde la independencia.”(M.P.S.)

¡Viva Ezequiel Zamora, Viva Venezuela, Viva El Apure Infinito…!
He Concluido, Muchas gracias.
Licdo. Oscar Adolfo Alvarado. Vice – Presidente del Consejo Legislativo del Estado Apure. Coordinador Estadal de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio. Presidente de la Sociedad Bolivariana del Municipio Biruaca. Coordinador General de la Comisión Regional para la Divulgación Histórica.

viernes, 13 de enero de 2017

LOS CONSEJOS DE DON QUIJOTE.

Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
 
     A poco de concluir el 2016, en ese intercambio diverso que se produce a través del WhatsApp, recibí del fraternal amigo Francisco Javier Loreto un video donde se le hacía homenaje a los Cuatrocientos años de la publicación del “Don Quijote de la Mancha”, obra tragicómica, singular y representativa de la literatura universal. El video consiste en la lectura que se hace del Capítulo 42, Titulado: “De los Consejos que dio Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a Gobernar la Insula, con otras cosas bien consideradas.”
 
     Pues bien, para quienes primeramente leímos fragmentos de esa magistral obra por obligación académica en los estudios de media diversificada y más tarde (ya por interés literario) pudimos completar la lectura de tan voluminoso contenido, realmente fue grato traer a la memoria cosas que, de verdad, ya no recordábamos, aún cuando en los primeros años de la Revolución Bolivariana participámos en la distribución masiva de 5 Millones de un tomo con la versión adaptada del Don Quijote.
 
     Ahora para los jóvenes que aún no han leído la obra vale identificar que Don Quijote, o el caballero de la triste figura, como suele llamarsele también, era el principal personaje caracterizado por un flacuchento hombre alocado cuya manía fue la de ser Caballero Andante y por tanto, sus alucinaciones hacían que por donde quiera miraba un enemigo, su cabalgadura era un famélico caballo de nombre Rocinante, soñaba con su mujer adorada: Dulcinea Toboso; mientras que Sancho Panza fue un campesino bastante pequeño, recordete, tosco y ambicioso, quien fuese (montando en un borrico) de acompañante de Don Quijote, haciendo las veces de Escudero, con aspiraciones de ser Gobernador de una Ínsula. Así pues que con esas cartacerísticas pueden imaginarse -los que no lo han leído- la muy particular imagen de los Dos personajes cabalgando juntos.
 
     Obviamente lo dejamos allí para que los inquietos busquen el texto completo y disfruten de su muy denso y largo contenido pero provechosa lectura, porque voy solamente a citar textualmente algunos de los consejos de Don Quijote a Sancho Panza, los cuales seguramente son muy provechosos en el presente año electoral para muchos otros “Sancho Panza” quienes andan por allí de “escuderos” de otros tipos que no se han dado cuenta (o se hacen los locos) de su triste figura (Política) y andan cual el otro de La Mancha, como alocados caballeros andantes, con Rocinante incluido… Dice la cita textual lo siguiente:
 
     “(…) En esto llegó don Quijote y, sabiendo lo que pasaba y la celeridad con que Sancho se había de partir a su gobierno, con licencia del duque le tomó por la mano y se fue con él a su estancia, con intención de aconsejarle cómo se había de haber en su oficio:
 
—Infinitas gracias doy al cielo, Sancho amigo, de que antes y primero que yo haya encontrado con alguna buena dicha te haya salido a ti a recebir y a encontrar la buena ventura. Yo, que en mi buena suerte te tenía librada la paga de tus servicios, me veo en los principios de aventajarme, y tú, antes de tiempo, contra la ley del razonable discurso, te vees premiado de tus deseos. Otros cohechan, importunan, solicitan, madrugan, ruegan, porfían, y no alcanzan lo que pretenden, y llega otro y, sin saber cómo ni cómo no, se halla con el cargo y oficio que otros muchos pretendieron; y aquí entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones. Tú, que para mí sin duda alguna eres un porro, sin madrugar ni trasnochar y sin hacer diligencia alguna, con solo el aliento que te ha tocado de la andante caballería, sin más ni más te vees gobernador de una ínsula, como quien no dice nada. Todo esto digo, ¡oh Sancho!, para que no atribuyas a tus merecimientos la merced recebida, sino que des gracias al cielo, que dispone suavemente las cosas, y después las darás a la grandeza que en sí encierra la profesión de la caballería andante. Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está, ¡oh hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto deste mar proceloso donde vas a engolfarte, que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.
 
»Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada.
 
»Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.
 
»Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte, y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Inumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria; y desta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.
 
»Mira, Sancho: si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que padres y agüelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
 
»Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes, antes le has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que él hizo y corresponderás a lo que debes a la naturaleza bien concertada.
 
»Si trujeres a tu mujer contigo (porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estén sin las propias), enséñala, doctrínala y desbástala de su natural rudeza, porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una mujer rústica y tonta.
 
»Si acaso enviudares, cosa que puede suceder, y con el cargo mejorares de consorte, no la tomes tal que te sirva de anzuelo y de caña de pescar, y del “no quiero de tu capilla”, porque en verdad te digo que de todo aquello que la mujer del juez recibiere ha de dar cuenta el marido en la residencia universal, donde pagará con el cuatro tanto en la muerte las partidas de que no se hubiere hecho cargo en la vida.
 
»Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.
 
»Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.
 
»Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.
 
»Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
 
»Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
 
»Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso.
 
»No te ciegue la pasión propia en la causa ajena, que los yerros que en ella hicieres las más veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito, y aun de tu hacienda.
 
»Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera de espacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.
 
»Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.
 
»Al culpado que cayere debajo de tu juridición considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstratele piadoso y clemente, porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia.
 
»Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casarás tus hijos como quisieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma; escucha ahora los que han de servir para adorno del cuerpo."
 
      He allí pues un interesante contenido que sin duda deja las ganas de comentar mucho al respecto, pero mejor es buscar el texto completo y disfrutarlo, luego compartirlo para el análisis. Esa es nuestra intención junto con la de promover la lectura también, lo cual invita a la reflexión sobre hechos presentes en la contemporaneidad nuestra-venezolana. Leánlo y cada cual realice su propia apreciación.
 
Santa Rosa, Biruaca, 12/01/2017 desideratum_apure@yahoo.com

martes, 20 de diciembre de 2016

EXTRANJEROS MALAGRADECIDOS...

 
Desiderátum Apureño.
Por: Oscar Adolfo Alvarado.

     Los que son mis contemporáneos y los que me anteceden generacionalmente si llegásemos a comparar nuestros modos de vida con las actuales generaciones podríamos asegurar, sin equivocación ninguna, que las condiciones en las cuales fuimos criados y educados en el llano apureño, fueron de una época con bastante limitaciones, así como de poco acceso a bienes y servicios, cosa muy distinta a la actualidad. Sin embargo, aquel tiempo fue muy pródigo en la trasmisión de valores humanos por parte de nuestros mayores hacía nosotros, en consecuencia aprendimos desde muy pequeños a darle significado y validación al agradecimiento, como práctica de una virtud humana dentro de nuestro comportamiento cotidiano.

      Resulta pues que al obtener del otro un favor, beneficio, socorro, amparo, protección o defensa, entendíamos de inmediato que la deuda de gratitud estaba adquirida para con él o los benefactores. Aquello para nosotros era y es como si a partir de entonces suscribiéramos en nuestra memoria una especie de documento inexistente pero de enorme estimación e imborrable, en cuyo contenido estaba el compromiso imperecedero de retribuir los auxilios con nuestras acciones a otros en el futuro.

     Precisamente nuestros viejos cada día hacían hincapié recalcando los aspectos valorativos de las virtudes que debían acompañar las acciones del quehacer diario. En este sentido entonces, me atrevo a aseverar que la sociedad actual de nuestro país, más que una crisis económica, padece una crisis de valores, que consecuencialmente deriva en la anterior. Esta afirmación por supuesto encontrará detractores en quienes han sido formados bajo el criterio de: “resuelve lo tuyo y lo demás no importa”; es entonces por lo cual quiero destacar el comportamiento actual de un importante número de extranjeros, particularmente de origen árabe, chino y colombiano quienes llegados en precarias condiciones a Venezuela, se llegaron al Apure y allí fueron tratados como coterráneos nuestros, se les permitió convivir y trabajar entre nosotros, levantaron fortuna y ahora pretenden tratarnos como sabandijas. 

     He recibido muchos comentarios de las habladurías de este tipo de personas, particularmente de los que tienen establecimientos comerciales, desprestigiando el gentilicio llanero y venezolano, insultando y degradando con la palabra la llaneridad y la venezolanidad. Se olvidan ellos que llegaron casi desnudos a estas tierras y fue la abundancia y la solidaridad llanera y venezolana la que posibilitó su actual estado de riquezas personales, puesto que sólo su trabajo y esfuerzo propio no fue la determinante para lograrlo, pues de haber sido así entonces debemos preguntarles: ¿Y porque no se quedaron a trabajar, producir y enriquecerse en su propio país?

     Podrán todos ellos darnos cualquier respuesta argumentativa a su favor, pero ninguna tendrá la justificación para negar que se vinieron a Venezuela porque estaban entre sufrimientos, carencias y privaciones en su tierra natal y se vinieron a la tierra del abundante petróleo buscando mejorar su vida. Nadie quien viva en excelentes condiciones y pretenda estabilizar su existencia humana se va a salir de su casa para irse a casas ajenas, pasando penurias, por simplemente andar buscando aventuras. Eso se lo harán creer solamente a un idiota.

     Obviamente que para no dejar dudas debo declarar mi rechazo al chauvinismo y la xenofobia, además apuntar que este comportamiento malagradecido no es imputable a todos los extranjeros, porque aquí hay muchas personas y familias enteras de origen foráneo a quienes reconocemos como virtuosos ciudadanos y defensores férreos de la venezolanidad, tal cual como si toda su existencia fuese originaria de estas tierras. Con ellos, entre los cuales tenemos muy estimados amigos, compartimos la alegría cuando logramos los éxitos y también la tristeza o el dolor cuando la desgracia o el fracaso nos golpea. 

     En consecuencia, con nuestro trabajo de opinión lo que pretendemos es llamar la atención sobre esta actitud de muchos comerciantes extranjeros en Apure hoy día, quienes casi cada 24 horas le suben el precio a los productos justificándose en que el Dólar subió, sin embargo, cuando el dólar bajó no le bajaron el precio a lo que habían aumentado. Entonces cuando el cliente demandante del producto reclama el exagerado precio aumentado con porcentajes siderales, recibe por respuesta un insulto contra todo lo que significa el Apure y Venezuela. 

      Convoco entonces a la defensa de nuestro gentilicio, a darle respuestas contundentes a quienes pretenden tratarnos como perros callejeros dentro de nuestra propia casa y para ello pongo estos argumentos: En el caso de los árabes, de cualquier nacionalidad, si es verdad que en sus tierras de origen se vive mejor y están más desarrollados hoy día, bueno que esperan para regresarse a vivir felices entre bombas y balas, además de la caterva de locos suicidas que viven implosionandose para ir a conocer que ¡Alá es grande! En el caso de los Chinos, groseros por demás,  que se regresen a tan lejana distancia a compartir su alto desarrollo industrial pero con tan estrictas normas, donde incluso hasta la cantidad de hijos está regulada. Y en el caso de los vecinos neogranadinos que andan poseídos por el espíritu de Santander, despotricando de nosotros, debieron quedarse a disfrutar el más de medio siglo de plomo parejo, acompañado de horripilantes asesinatos en su país, que apenas ahora parece amainar con el acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno de ese país. 

     Insisto, no odio ni detesto a ninguna persona porque simplemente sea originario de otras latitudes ubicadas fuera de los límites fronterizos de Venezuela, al contrario soy defensor y convencido pleno de la importancia del intercambio entre las culturas diferentes, pero nuestra defensa y convencimiento tiene una determinante que regula la actitud hacia todos ellos, esa es la del respeto y el agradecimiento hacia las expresiones solidaridad internacionalista que les hemos dado. Si algunos  de ellos no nos respeta y no agradece al gentilicio llanero y venezolano, entonces les respondemos sin ningún ambages: ¡Váyanse de nuestra casa…! (Santa Rosa, Biruaca, Estado Apure, 15/12/2016).

⃰Profesor Universitario, Legislador del Estado Apure.

jueves, 1 de diciembre de 2016

“El Fidel que Yo Conocí”...


 
Por: Oscar Adolfo Alvarado.⃰
 
     Jamás en mi vida pude observar ni siquiera de lejos al Comandante Fidel Castro en persona, aunque él visitó varias veces nuestro país Venezuela. Sin embargo, puedo asegurar que lo conocí siendo yo muy joven, cuando ingresé a los 14 años de edad en la Juventud Comunista de Venezuela. Lo hice leyendo sus discursos transcritos o sus artículos de opinión sobre temas de interés universal, o bien mirándolo u oyéndolo, por televisión o radio, de ese modo entonces llegué a conocerlo y también a compartir muchas de sus inquietudes a favor de las causas sociales por las cuales luchan millones de seres humanos, los pobres del mundo. Conociéndolo asumí como propia la convicción que él expresó el 5 de Diciembre de 1988, al decir: “Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo.”
 
     Segura y obviamente que así como yo manifiesto mi admiración por Fidel Castro, otros exteriorizarán su rechazo y un grupo más reducido, principalmente los desalmados, tal y como los de Miami, hasta celebran la muerte física del Líder latinoamericano de nacionalidad cubana. Caso similar sucedió con Hugo Chávez en Venezuela y la misma gente celebraba en tierras norteamericanas. Pero quienes abrazamos las luchas populares valoramos en ambos personajes, las importantes e innegables conquistas por el bienestar e inclusión social de quienes durante mucho tiempo fueron los parias en sus propias tierras. Sin duda que al ponderar sus éxitos estamos conscientes que, siendo humanos, también cometieron errores y por ello acogemos en este momento lo que José Martí señalaba sobre los próceres de nuestra Independencia, principalmente sobre Simón Bolívar: “Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el Sol. El Sol quema con la misma luz con que calienta. El Sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas, los agradecidos hablan de la luz.”
 
     Habría que ser muy mezquinos para negar una realidad que la inmensa mayoría del mundo reconoce sobre los importantes y significativos avances y logros inauditos conquistados por el pueblo cubano bajo la dirección y gran liderazgo del Comandante Fidel Castro Ruz, por solo nombrar Dos flagelos que agobian a casi la totalidad del planeta y en Cuba son inexistentes, cito el caso de la desnutrición infantil y el consumo o tráfico de drogas. A ello podemos agregar los avances en materia de salud, educación y deporte, todos conquistados con resistencia, voluntad, esfuerzo y tesón propio, por la población de una pequeña isla llena de dificultades y carencias, causadas por los efectos y bajo el asedio de un bloqueo criminal que sobrepasa los 50 años de duración. Ese resultado comprobado y reconocido por la Organización de las Naciones Unidas fue materializado por la singular y gran cualidad dirigente del Comandante Fidel.
 
     A una enorme distancia del territorio y pueblo de esa Cuba que nunca he visitado pero que admiro por su indoblegable ejemplo de resistencia y progreso propio, siento como ellos la lamentable pérdida de ese gran guía revolucionario, conservo en mis pensamientos lo que Fidel escribió a la 1:32 am del día de su cumpleaños 89, el 13 de Agosto de 2015, en el artículo titulado: La Realidad y los Sueños, donde dijo:
 
     “…no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos, con independencia del color de la piel y el país de origen de cada habitante del planeta, así como por el derecho pleno de todos a poseer o no una creencia religiosa. (…) La igualdad de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad, la cultura, la ciencia, y al bienestar, es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños de justicia e igualdad para los habitantes de nuestro mundo, es lo que deseo a todos; los que por comulgar en todo o en parte con las mismas ideas, o muy superiores pero en la misma dirección, les doy las gracias, queridos compatriotas.”
 
     Comparto con José Martí lo siguiente: “cuando hay muchos hombres sin decoro hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.” Y con ello no pretendo convencer a ninguno para que conceptúe al Comandante Fidel como una deidad omnipotente, pues no es esa mi intención y respeto a quienes difieran de mis opiniones. Sin embargo, la inmensa manifestación mundial de solidaridad que se ha producido para con el pueblo de Cuba y el enorme reconocimiento hacia la figura de su Líder Revolucionario nunca me quitarán la convicción martiana que: “No es que los hombres hacen los pueblos, sino que los pueblos, con su hora de génesis, suelen ponerse, vibrantes y triunfantes, en un hombre” y “la muerte no es verdad cuando se ha hecho bien la obra de la vida”… Honor y Gloria al Comandante Fidel Castro Ruz. (Santa Rosa, Biruaca. 01/12/2016).

jueves, 17 de noviembre de 2016

“Las palabras de Gallegos 68 Años después”...


Desiderátum Apureño.
Por: Oscar Adolfo Alvarado.

     Para muchos ciudadanos existe el concepto, o la creencia más bien, que la historia de la humanidad es una especie de noria gigantesca cuyo perenne girar va mostrando eventos o hechos que se repiten tercamente una y otra vez, por el dictamen del arcano del tiempo. Otros la consideran la consecuencia de eventualidades o sucesos fortuitos, imprevistos o casuales donde ningún mortal puede incidir para modificar su curso y mucho menos decidir el sendero por donde ella debe hacer transitar la existencia humana; sin embargo, para quienes la asumimos como ciencia, la historia es una hechura exclusivamente humana que nos muestra y permite estudiar y comprender profundamente el pasado, permite entender el presente y posibilita tomar decisiones con miras al porvenir. Es por tanto, que los apasionados por la historia tratamos de difundirla en las nuevas generaciones para contribuir con acierto a ilustrarlas, así ellos mismos pueden utilizar su lumbre para tener criterios propios sobre los acontecimientos contemporáneos en la sociedad que forman.

     Pues bien, este 24 de Noviembre 2016 se cumplen 68 años del derrocamiento del Presidente venezolano Rómulo Gallegos, quien había salido victorioso en las elecciones del 14 de Diciembre de 1947, las primeras realizadas de forma universal, directa y secreta, con la participación de hombres y mujeres, letrados y analfabetos, sin distinciones ni exclusiones de índole social, donde además se eligieron también Senadores y Diputados. Duró entonces muy poco Rómulo Gallegos en el mandato presidencial y fue cortísima la experiencia civilista de la democracia venezolana, asediada por conspiraciones y golpes militaristas, pues ya venía de varias experiencias negativas, siendo la del 18 de Octubre de 1945, contra el Presidente Medina Angarita, la más reciente.

     De ese derrocamiento deviene otra larga noche de opresión contra el pueblo, pues los de los Tres integrantes de la Junta Militar de Gobierno instalada el 26 de Noviembre de 1948, formada por los Tenientes Coroneles Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, es Marcos Pérez Jiménez quien pasa a dirigir la Defensa Militar del país y luego se convertiría en Dictador hasta ser derrocado el 23 de Enero de 1958.
     Los intríngulis del Golpe de 1948 han sido explicados con bastante descripción en diversos trabajos de investigación, algunos como es obvio marcando tendencias o tratando de justificar hechos bochornosos, tales como la conducta zigzagueante y ambivalente de Rómulo Betancourt, al punto que algunos llegan a decir con sobradas razones que: “Los militares del 45 que cohabitaron con los civiles en el derrocamiento de Isaías Medina Angarita. Ahora- arrebataban el Poder democrático al primer Venezolano electo, por votación, directa, universal y secreta.” Sin embargo, es el propio Rómulo Gallegos quien mejor ilustra los hechos, en el mensaje al pueblo venezolano luego de ser derrocado. Entre muchas palabras dice lo siguiente:

“… al dejar el territorio de la Patria no quiero dirigirme al pueblo en formas altisonantes de alocuciones para pedirles sacrificios en la defensa del derecho que se le acaba de arrebatar, sino para invitarlo a reflexionar sobre el verdadero sentido del acontecimiento que se acaba de producirse, porque es un dramático momento de su historia, este que atraviesa Venezuela.”  Más adelante explica sus criterios sobre la conducta de los militares en diatriba con los civiles, para entonces asegurar: “Paralelo a ese antagonismo entre el poder civil y el poderío militar que tiene en Venezuela carácter histórico, venía desarrollándose y acentuándose el que se planteaba entre los tenedores de las fuerzas económicas más poderosas del país y la política de democratización de la riqueza y de justa remuneración del trabajo que por medio de créditos fáciles y baratos, en auxilio del pequeño industrial, del campesino y del obrero necesitado de vivienda propia, mediante una justa aplicación de la Ley del Trabajo amparadora de las legítimas reivindicaciones obreras, iba firmemente adelantado mi Gobierno Constitucional.”

     En esas palabras gallegos define como el interés económico de los grupos se sobreponía al interés colectivo del pueblo, es por tanto que puntualiza como para no dejar dudas lo siguiente: “Poderosas fuerzas económicas las del capital venezolano sin sensibilidad social y, acaso también las del extranjero explotador de la riqueza de nuestro subsuelo del cual no era dable esperar que aceptase de buen grado las limitaciones que les hemos impuesto en justa defensa del bienestar colectivo con el aumento de sus tributaciones al fisco nacional y con la determinación de no continuar prodigando nuevas concesiones petroleras que han de ser reservas de la riqueza del porvenir de Venezuela, han sido ellas- no vacilo en denunciarlas, repito- las que han inflado la gana tradicional de poderío que alimentaban los autores del golpe militar hoy victorioso.”

     Como podemos notar en esas aseveraciones del propio protagonista afectado, las circunstancias en la intención de los poderosos para controlar el poder político en provecho de las minorías tiene sus particularidades comunes ayer y hoy; veamos las palabras de Gallegos, militante de aquella Acción Democrática, no del Partido Comunista, decía él:    

“Pero hoy todavía algo más que Venezuela o Hispanoamérica entera deben saber. Aquí ha ocurrido un acto más de la tragedia que en nuestra América viene ya produciendo la democracia. ¿Quién maneja esta máquina de opresión que ya se ha puesto en marcha sobre nuestro continente? ¿Qué significa la presencia constatada por personas que me merecen fe absoluta de un agregado militar de embajada de potencia extranjera en ajetreos de cooperador y consejero en uno de los cuarteles de Caracas mientras se estaba desarrollando la insurrección militar contra el Gobierno Constitucional y de puro legítimo origen popular que yo presidía?” y casi al concluir su mensaje asevera tácitamente:  

“No ha sido, pues, tal insurrección un accidente de nuestra vida política, de suyo propicia a las conmociones de este género, sino un síntoma más sobre la América de nuestra lengua y de nuestro espíritu, de algún propósito prepotente de impedir que nuestros pueblos afirmen su esencial característica democrática y desarrollen libremente su riqueza para obtener su independencia económica, a fin de que no puedan decidir su propia suerte histórica como pueblos soberanos.”

     Hasta aquí dejamos el trabajo, pues ya excedimos el espacio, pero invitamos a los jóvenes particularmente para que se adentren aunque sea un poquito en la lectura y el estudio de ese hecho histórico que sin duda les permitirá dilucidar circunstancias actuales que tienen el mismo origen y las mismas intenciones. (Santa Rosa, Biruaca, 24/11/2016),

“Jaculatorias Belicistas”...


Desiderátum Apureño.
Por: Oscar Adolfo Alvarado.
Según los entendidos en materia religiosa hay un conjunto de pecados capitales en el catolicismo, entre tales aparece la ira, que según referencias conceptuales disponibles en la Web se le describe: “como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enfado.” Agregando además que: dicho pecado o sentimiento “puede manifestarse como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacia uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos)”; por otra parte la Ira conduce al “fanatismo en creencias políticas y religiosas, generalmente deseando hacer mal a otros.” Concluye la reseña expresando que la “definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, (…). Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más serias, incluyendo homicidio, asalto, discriminación y en casos extremos, genocidio.”
     Entonces tenemos que la ira es para un religioso un pecado capital, algo muy serio dirían nuestros abuelos; otros casi lo califican como pecado imperdonable, aunque por otro lado algunos aseguran que con una manifestación de arrepentimiento se puede perdonar hasta el genocidio de Hitler y con tal acción ya el mundano pasa a transformarse en un siervo con boleto ganado hacia la vida eterna en el huerto del Edén, que según dicen es muy acogedor. Sin embargo, como en las agrupaciones religiosas existe la jerarquía tenemos por entendido que los dirigentes de mayor grado, experiencia y conocimiento están llamados a ser ejemplo para los cófrades principiantes, novicios o más bisoños dentro la respectiva hermandad.   
     En el caso de la hermandad católica de Venezuela hace ya bastante tiempo que parte de su jerarquía parecieran estar poseídos por la ira y en consecuencia su comportamiento se ha traducido en el concepto  que Dante decía sobre tal conducta: «amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento». Eso precisamente es lo que denotamos en las declaraciones del director del Departamento de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal de Venezuela, el clérigo Pedro Pablo Aguilar, quien en un tono casi que anhelante señaló la posibilidad de una guerra civil en Venezuela si la mesa de diálogo no avanza.
     En particular no veríamos ningún problema en que cualquier venezolano, sea creyente o escéptico, advierta sobre la posibilidad de una confrontación fratricida en nuestra sociedad, eso lo hemos dicho en muchas oportunidades y no constituye pecado para los religiosos, ni delito para los incrédulos, pero resulta que si bien la palabra expresada compromete a quien la pronuncia, la situación se torna más compleja con se “aliña” con tonos y contextos valorativos que se materializan en opiniones acusatorias, inquisidoras y tendenciosas, tal y como lo señaló el abate de marras. Se denotaba en él que estaba muy molesto, iracundo y casi que con la palabra aquella que termina en “…chera”, con la cual Capriles Radonsky llamó a la gente a la calle hace cierto tiempo, generando consecuencias mortales.
     Esta situación obviamente crea preocupación en quienes andamos en la senda de promover la Paz y la concordia entre los venezolanos, pues estamos conscientes que aquí hay espacios para todos y que ninguno de nosotros puede presuponer que los demás terrícolas deben pensar y actuar exactamente igual a nuestras ideas y conductas; eso es absolutamente ridículo y solo aceptable para los obtusos y pánfilos. Así como tampoco creemos que los católicos ante la actual situación del país pretendan interpretar literalmente el Deuteronomio 20.16–17: “en las ciudades de los pueblos que el Señor tu Dios te da como herencia, no dejarás nada con vida. 17 Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el Señor tu Dios te lo ha mandado.” y como consecuencia llevarían tal mandato bíblico a la realidad del inmediato futuro contra los “chaveseos, revolucionaseos, comunisteos” o más genéricamente “compatrioteos”.
     Es por tanto entonces que, con el respeto y aprecio que tenemos hacia quienes tienen sus creencias católicas, sean practicantes o no, recomendamos que se hagan una lectura de la encíclica papal “Pacem in terris (Paz en la Tierra) que es la última de las Ocho redactadas por Juan XXIII, publicada el 11 de abril de1963,” la cual “era una especie de llamamiento del sumo pontífice a todos los seres humanos y todas las naciones para luchar juntos en la consecución de la paz en medio del clima hostil generado por la Guerra Fría.” Su contenido de unas 30 páginas resulta muy interesante para el debate de las ideas en la realidad actual nuestro venezolana, quizá la comentaré completa en otro trabajo, pero insisto en la recomendación de su lectura por parte de los católicos, salvaguardando –claro está- los contextos de tiempo y espacio, pues aunque no soy seguidor de religión alguna, asumo hoy las palabras que Nikita Kruschev, primer ministro de la Unión Soviética de aquel momento histórico, quien declaró en una entrevista sobre la publicación de esa Encíclica: “Nosotros los comunistas no aceptamos ninguna concepción religiosa. Pero al mismo tiempo somos de los que creen que es necesario que se unan todas las fuerzas para salvaguardar la paz.”
     Entonces espero, junto con muchos más que expresan igual posición, que los más y los menos inquietos en materia de discusiones vinculantes entre el tema de la jerarquía eclesiástica con aspectos del poder político en Venezuela, se sumen al intercambio tolerante de las ideas partiendo de las palabras del Papa Juan XXIII en ese texto de 1963: “…como todos los hombres son entre sí iguales en dignidad natural, ninguno de ellos, en consecuencia, puede obligar a los demás a tomar una decisión en la intimidad de su conciencia.” (Santa Rosa, Biruaca, 17/11/2016),