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viernes, 28 de octubre de 2016

Sánchez Olivo y la Querencia Apureña.



Desiderátum Apureño.
 
 Por: Oscar Adolfo Alvarado.
 
            El 21 de Octubre del año 1909 fue el día de nacimiento de Julio Cesar Sánchez Olivo en las proximidades de Guachara, Municipio Achaguas del Estado Apure; zona geográfica conocida en nuestro llano como Cajón del Arauca. Este apureño fue muy conocido entre nosotros por su característica forma de expresar, divulgar y defender la raigambre llanera y mostrar siempre en el trato cotidiano una afable conducta y singular modestia.
 
     Desde muy pequeño las dificultades marcaron la existencia de Julio Cesar, pues quedó huérfano del padre a los Cuatro años, debiendo su madre ocupar la doble función, además de ser quien le enseñó las primeras letras y lo guió para su posterior formación intelectual  autodidacta, tal y como el mismo llegó a referirlo en varios de sus programas radiales y entrevistas concedidas. Así mismo tuvo la formación propia del habitante de estos espacios: las faenas difíciles en medios agrestes, la simbiosis entre las rudas condiciones de trabajo durante el verano que calcina y el invierno que ahoga, entre la doma del animal montaraz y el ordeño del dócil rebaño, como también entre la canta recia y la poesía vivificante. En fin se forjó en la fragua indómita para templarse como un llanero integral.
 
     Pero hablar de Julio Cesar Sánchez Olivo y quedarse solamente en la relatoría de los aspectos biográficos, sin apuntalar su quehacer, es quedarse en la precariedad de las apreciaciones insubstanciales y en las limitaciones de lo superficial. Es preciso destacar que este hombre venido de lo profundo del cajón araucano se destacó desde muy joven en funciones administrativas, articulista de prensa, promotor de organizaciones de productores de ganado e incursionó en la política en 1938, durante el Gobierno del entonces Presidente del Estado Apure, Alejandro Rivas Vásquez, siendo su Secretario General. Posteriormente continua en los espacios de opinión política, llegando a ser detenido y para 1944 ingresaba al partido Acción Democrática, cumpliendo funciones de Secretario General de Gobierno en varias oportunidades, hasta ser Diputado por Apure ante la Asamblea Nacional Constituyente en 1946.
 
     No se salvó Sánchez Olivo de los rigores del gobierno de 1950, pues duró Tres meses preso y luego expulsado de su tierra fue hacia Valle de la Pascua, retornando en 1958 y resultando electo Senador por Apure para el período 1959-1964. Todo su quehacer partidista lo dedicó a promover acciones de gobierno a favor de Apure y su gente, es decir, se puede asegurar que fue un parlamentario que representó dignamente al electorado que lo eligió.
 
     El apego al terruño retornó a este apureño para radicarse nuevamente en su llano y dedicarse a diversas actividades, destacándose principalmente a la divulgativa sobre la llaneridad en la radio, con su programa “El Apure de Ayer, de Hoy y de Siempre”, el cual se iniciaba con la siguiente presentación, grabada en su propia voz: “¡Joven apureño, quiere mucho a tu tierra, que es muy buena! Enaltécela, siéndole útil y ejecutando buenas acciones que dan brillo al nombre de ella y al tuyo propio. Y tú, aún cuando has nacido en otro lugar de la República o has venido desde lejanos países, pero que estás aquí con nosotros ganándote honestamente el pan para ti y los tuyos, quiere también mucho esta tierra, que de tanto quererla será tan tuya como de nosotros, y te sentirás un apureño más y para nosotros serás nuestro hermano. Unámonos todos para luchar, de buena fe y terca constancia, porque este Apure nuestro sea tan prospero y feliz como él se lo merece y como todos nosotros queremos que sea.”
 
     En esa presentación se demuestra condensada con extraordinaria capacidad de síntesis la querencia por Apure que Sánchez Olivo cultivó durante toda su existencia vital y que nos dejó para la posteridad en sus obras escritas o las que por allí se contienen en archivos de audio, tanto como en las iniciativas literarias que llevaron la rúbrica de su pasión y devoción llanera, por ejemplo; la creación de la Oficina del Cronista de Apure y la Biblioteca de Autores y Temas apureños, ésta última por un Decreto del Gobernador Elías Castro correa, el 27 de Enero de 1977. Todos estos quehaceres lo calificaron para ser reconocido en 1982 por la Academia Venezolana  de la Lengua como Miembro Correspondiente por el Estado Apure y para 1986 igualmente por la Academia Nacional de la Historia, además de las menciones y reconocimientos honoríficos de la UNESR en 1986, junto con la denominación de su nombre para varias Bibliotecas en este Estado.
 
     En conclusión, si de querencia por Apure queremos hablar, en la obra vital de Julio Cesar Sánchez Olivo debemos buscar, sea en prosa o sea en verso, de seguro mucho vamos a encontrar… tanto como para asegurar con un fragmento del poema “AQUÍ ESTOY LLANURA MÍA”. Escrito en Valle de la Pascua, 28/12/54. Lo siguiente:
 
“Aquí estoy, llanura mía,
como siempre, siendo el mismo,
cantando golpes llaneros
sin ponerles más aliños
que la pimienta del alma
de un llanero bien nacido.
Soy hermano del mastranto
del Turpial y del Cubiro,
me basta mi propio aroma
y también mi propio trino.
Si yo tengo algún valor
es porque nació conmigo,
mi calidad no la cambio
ni por el oro más fino,
para mí lo más que vale
es ser del llano un buen hijo.
 
        (Santa Rosa, Biruaca, 19/10/2016), desideratum_apure@yahoo.com

lunes, 10 de octubre de 2016

“El Yagual”; donde la Valentía se hizo Epopeya.



Desiderátum Apureño

Por: Oscar Adolfo Alvarado.
El General José Antonio Páez, quien fue el líder militar más brillante en los Llanos Venezolanos durante la Guerra de Independencia, afirma en su Autobiografía, con sobrados argumentos, lo siguiente: “La suerte de la República se jugó en los llanos del Apure en la acciones de ‘Mata de la Miel’, ‘El Yagual’, ‘Mucuritas’, y la campaña de 1819 contra Morillo; doloroso es ver que así no lo hayan entendido los que han escrito la historia de nuestra independencia” Sin embargo, mucho tiempo después los historiadores dieron la razón a lo expresado por el Catire Páez, por lo cual estimamos que en el presente no deberían existir dudas del determinante y valeroso aporte que los Bravos del Apure hicieron, con sacrificios incluidos, para el logro de la emancipación venezolana, así como de otro conjunto de naciones hermanas. Precisamente Miguel Acosta Saignes (Uno de los más destacados estudiosos de la vida de Simón Bolívar y todo ese período de epopeyas) en su Obra. Bolívar, Acción y Utopía del Hombre de las Dificultades; escribe sobre los llaneros lo siguiente:
“La mayoría de los historiadores han tratado como curiosidad al llanero e incluyen una que otra descripción realizada por venezolanos o extranjeros como si se tratase de ilustraciones de la postal de la Independencia. (…) es indispensable conocer el llano y los llaneros para comprender el proceso de liberación. Allí no se trató de un grupo pintoresco. Fue todo un pueblo de cultura pastoral quien batió en las llanuras a los ejércitos europeos de Morillo, vencedores de las mejores tropas de Napoleón. No es posible comprender a Bolívar, ni a ninguno de los grandes conductores, si no se conoce a los hombres que hicieron posible la actuación de los dirigentes. Sin estos llaneros desnudos, titulados por los extranjeros como de aspecto feroz, seres de un mundo inconcebible en el Viejo Continente, no se habría producido la derrota de los colonialistas españoles.”  
      Y es que ciertamente la Batalla librada en el Hato “El Yagual” -08 de Octubre de 1816- se destaca entre las magníficas proezas de los Bravos de Apure, comandados por José Antonio Páez, durante el proceso emancipador. Fue aquel hecho uno de los episodios donde la valentía se convirtió en epopeya y los hombres llaneros trasmutaron a héroes. Sería precisamente esa intrepidez de nuestros ancestros lo que hizo decir al General Páez que:
“Los Apureños mostraron siempre en los campos de batalla todo el denuedo del Cosaco, la intrepidez del árabe del desierto, y en sus virtudes cívicas el desprendimiento de los espartanos. Ellos habían puesto a disposición de la causa patriota sus haciendas, y consagrado a su triunfo su valor indomable, pues en los territorios que baña el Apure, el número de los héroes se contaba por el de sus habitantes. ¡Qué buenos, que bravos eran!”     
     Efectivamente la Batalla en el Hato “El Yagual” fue una gran proeza, porque los Bravos de Apure, que venían moviéndose desde “La Trinidad de Orichuna”, donde el 16 de Septiembre desconocieron a Santander como superior, y mediante la designación de una nueva Junta habían escogido al Teniente Coronel José Antonio Páez como Jefe Supremo del Ejército de Apure, ascendiéndolo de inmediato a General de Brigada, con lo cual quedaron subordinados a su comando  los Generales: Rafael Urdaneta (venezolano), Manuel Roergas de Serviez (Francés) y el Coronel Francisco de Paula Santander (neogranadino); estaban integrados por 700 hombres organizados en Tres Escuadrones a las órdenes de los Tres antes nombrados, se enfrentaron a las fuerzas realistas integradas con 600 infantes y 1.700 jinetes, al mando del Coronel Francisco López.
La victoria de aquella memorable jornada abrió todas las oportunidades para que el Ejército de los Bravos del Apure se fortaleciera y continuara sus operaciones triunfantes en el Bajo Apure, con lo cual se establece un teatro de operaciones militares a favor de la causa independentista en todo el Apure infinito, de hecho esta región se constituye en la fortaleza más infranqueable para el Ejército Español, al punto que José Antonio Páez lo señaló en su autobiografía con las siguientes palabras: “No cometo exageración en decir que si las tropas de Morillo hubiesen batido a las Fuerzas de Apure, habría sido un golpe mortal para la causa patriota.” Esta realidad palmaria se corroboraría con los años siguientes en muchas acciones victoriosas de la guerra de independencia, entre las cuales destacan: “Mucuritas” (28/01/1817), “Toma de las Flecheras” (06/02/1818), “Queseras del Medio” (02/04/1819) y después la gloria columbra la historia de los Llaneros inmortalizándolos en el Campo de Carabobo el 24 de Junio de 1821.
    Tanta importancia tuvieron los Llaneros en el Ejército Libertador que el propio Pablo Morillo, lo reconocía de la siguiente forma: “Todo se debe a los rebeldes de Venezuela, son estos como fieras cuando pelean en su territorio, y si llegan a tener jefes hábiles, será menester el transcurso de muchos años para subyugarlos, y aún así no podrá lograrse el objeto sino a costa de mucha sangre y considerables sumas de dinero.”(5) Por tanto la historia, que recoge el inefable dictamen del tiempo, nos coloca a los apureños en la cúspide de la gloria, lo cual debe ser un patrimonio inmarcesible que amerita ser revalorizado en el presente y proyectado entre nuestras nuevas generaciones con visión de futuro, a objeto de continuar las luchas necesarias para enfrentar las amenazas neocolonialistas, las que emergen desde otros centros de poder imperial  con empeños de dominio y opresión.  
     Así pues que a 200 años de aquella gesta inmortal en el Hato El Yagual, el concepto acerca del  llanero expuesto por el escritor venezolano Don Rómulo Gallegos, sigue siendo una referencia: “...Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio; en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas." 
(Biruaca, 04 de Octubre de 2016.)

jueves, 21 de julio de 2016

Las Inmarcesibles Palabras de Miranda, 200 Años Después.


Desiderátum Apureño.
Por: Oscar Adolfo Alvarado.
     “No permitáis que jamás se apodere de vuestros ánimos el disgusto y la desesperación, pues si alguna vez dais entrada a estos sentimientos  os pondréis en impotencia de servir a vuestra Patria”
(Francisco de Miranda, Un breviario para el joven Bernardo O’Higgins, Londres 1799)
     La frase anterior pertenece a Sebastián Francisco de Miranda, mejor conocido como el Generalísimo Francisco de Miranda, de quien hoy 14 de Julio de 2016, se cumplen 200 años de su muerte ocurrida en la prisión de La Carraca, muy cerca de Cádiz, en España.  Fue aquel hombre extraordinario el primero y más destacado venezolano universal, así como el más pertinaz precursor de la Independencia, antes de la aparición de Simón Bolívar en la escena política. La formación intelectual hizo sobresalir a Miranda por encima de todos sus contemporáneos, desde muy joven, a un poco menos de 21 años comenzó en España su largo itinerario trotamundos, pues recorrió parte de África del Norte, casi toda Europa, Asia Menor, Norteamérica y las Islas del Caribe.
     La historiografía refleja que Francisco de Miranda durante el tiempo que vivió en Londres, Inglaterra, llegó a conformar una Biblioteca de 6 Mil títulos, entre los cuales destacaban los más renombrados de autores del Siglo de las Luces: Voltaire, Locke, Hume, Diderot, Rosseau, entre otros. Así mismo llegó a establecer relaciones de amistad con muy reconocidos personajes: Juan Manuel Cajigal, Jorge Washington, Alexander Hamiltón, Thomas Paine, Gilbert M. de La Fayette y durante su estadía en Rusia fue uno de los predilectos de la Emperatriz Catalina, en fin, todo un personaje que dejó muchísimos documentos de interés histórico, conocidos en un compendio denominado Colombeia, del cual todavía se están editando tomos en nuestro país.    
     Pero si bien su vida y obra es muy importante, el espacio lo dedicamos a enfatizar lo inmarcesible de sus palabras libertarias en nuestra contemporaneidad, donde habitamos un mundo signado por la globalización del conocimiento y la complejidad de las relaciones internacionales, marcadas por la supremacía de un país imperial cuyo sofisticado potencial tecnológico - militar lo convierten en el principal opresor y destructor de pueblos enteros.  
     Decía Francisco de Miranda, en 1810, con sobradísimas razones y conocimiento de causa que: “…los Estados Unidos son temidos y odiados como vecinos”. Situación ésta que se mantiene en el presente, con la diferencia que el odio hacia ellos se extendió por todo el planeta. Advertía también el precursor que: “…nada puede ser más insano y más peligroso, que hacer advertencias a un necio”; cosa que hoy día podemos constatar en la diatriba política que se ha levantado en varios de nuestros países sudamericanos, en particular el nuestro. A la juventud indicaba: “La juventud es la edad de los ardientes y generosos sentimientos (…) Pero, por otra parte, la juventud es la época de la indiscreción y de los actos temerarios: así es que debéis temer estos defectos en los jóvenes, tanto como la timidez y las preocupaciones en los viejos”; es decir, allí subyace una clara apreciación de la necesidad del equilibrio en el ser humano joven, cuando impulsado por su natural rebeldía se propone a emprender la lucha social.  
     El presente nos encuentra a los venezolanos en una polarización entre Dos grandes grupos, los unos que apoyamos a la Revolución Bolivariana, impulsando un modo de producción que nos lleve a construir bienestar para todos mediante la autodeterminación nacional; y, por el otro lado quienes se oponen defendiendo y aspirando el control total del poder político para beneficiar a las minorías, colocarse al servicio del neoliberalismo y entregarse al capital transnacional, que destruye países depredando sus recursos y poblaciones. Lo más patético es que si bien es cierto la existencia de difíciles circunstancias económicas en la República, quienes se oponen no tienen una propuesta coherente de solución, sino que expresan la necesidad de tomar medidas antipopulares, es decir, su solución única es afectando a las grandes mayorías para favorecer al sector empresarial de las élites.  
     En ese empeño restaurador se ha conformado una entente multinacional financiera y mediática, la cual mantiene un ataque multifactorial contra Venezuela, profundizando en lo económico y lo político, hechos que permiten entonces rescatar otra sentencia vigente del Generalísimo, que dice: “Los obstáculos para servir a vuestro país son tan numerosos, tan formidables, tan visibles; llegaré a decir que solo el más ardientes amor por vuestra Patria podrá sosteneros en vuestros esfuerzos por su felicidad”. En consecuencia, los que defendemos la posición de resolver los problemas, por agudos o complejos que sean, entre los venezolanos, y no aceptar la injerencia forastera en nuestros asuntos internos, levantaremos siempre las ideas de revolucionarias de Francisco de Miranda diciendo hoy como él ayer: “...Nunca reconoceremos por gobierno legitimo de nuestra patria, sino aquel que sea elegido por la libre y espontánea voluntad del pueblo.”
Santa Rosa, Biruaca, 13/07/2016. desiderátum_apure@yahoo.com

lunes, 11 de julio de 2016

“Civilización Primitiva”.


Desiderátum Apureño.
Por: Oscar Adolfo Alvarado.

     Sin duda que nuestro título debe causar cierta expectación y contrariedad al lector, porque civilizado se presume a quien haya superado la condición primitiva del homínido sapiente que habita el planeta Tierra; no obstante ese título lo hemos utilizado porque efectivamente existen seres humanos en la actualidad nuestra venezolana, quienes aunque caminan bípedamente, han perdido el pelambre “monoide” y  viven en una época de cibernética y robótica, lamentablemente tienen en el hipotálamo cerebral (digo yo que en ese sitio) una “glándula” muy particular y todavía poco conocida por la ciencia, la cual segrega una hormona generadora de conductas primitivas, cavernícolas o trogloditas, es decir, pertenecen a la Civilización Primitiva, aunque anden alrededor nuestro.

     Ciertamente nosotros hemos estado haciendo el ejercicio de paleo antropólogos al recoger información sobre aquellos sujetos de ambos sexos, concretamente los denominados “bachaqueros”, quienes últimamente se han dedicado a la tarea de destrozarnos la vida revendiendo los productos y mercancías de todo tipo a precios siderales. Son personas de apariencia o fenotipo común o normal, pero de conducta o genotipo criminal, especies de caníbales, verdaderos desalmados, gente sin escrúpulos y, obviamente, incapaces de sentir un ápice de sensibilidad o solidaridad para con alguien necesitado.

     Los “civilizados primitivos” trabajan orquestados y entre ellos podemos encontrar desde  jóvenes (o “vejucos”) de ambos sexos sin oficio conocido en el barrio, pasando por el obrero o empleado de cualquier institución, bastantes funcionarios uniformados de organismos de seguridad, buena cantidad de dueños de comercios, hasta llegar a los encopetados que traen mercaderías “made in extranjero”. En todos ellos la característica habitual es aprovechar de adquirir a muy bajo precio, o incluso robar (que les resulta mejor) cualquier cosa factible de vender y luego ofertarla con precios superiores al Mil por Ciento. Por ejemplo; pueden robarse un medicamento anti – hipertensivo de la farmacia del centro de salud y cuando a éste llega un infartado, lo ofrecen al familiar en venta a un precio particularmente criminal, porque sabe que quien lo necesite tan urgente pagará de cualquier forma. En todo caso, si no lo paga y el paciente fallece, otro colega “civilizado primitivo” se encargará de sacarle al familiar las tiras de la piel, con el precio de los gastos fúnebres.     

     Estos sujetos, al decir de nuestros abuelos, no tienen paz con la miseria, porque teniendo alimentos y medicinas en su depósito de mercaderías, ni siquiera un famélico niño enfermo o hambriento les ablanda el corazón de roca que tienen; pues aún siendo familiar de ellos, no se lo venderían de ningún modo a bajo precio y regalárselo jamás sucedería. Prefieren dejarlo morir y luego echarle las pestes al gobierno en sentido general. El colmo es que en la cofradía de “civilizados primitivos” la militancia política nada tiene de importancia. Los hay de derecha, de centro, de izquierda, “ambidiestros”, además de los extremos también.

     Pudiera ser que la valoración de nuestros lectores estime que el sarcasmo no es la mejor o más idónea forma de referirse a la desgraciada situación que padecemos en el presente los que tratamos de llevar una vida normal, común y corriente. Cosa que es correcta pensarla así, pero afortunadamente estamos absolutamente seguros que a esta altura no debe existir en Venezuela ni un solo ciudadano trabajador, quien no haya sido víctima de ese tipo de malos ciudadanos, más bien de criminales ciudadanos, quienes andan estafando a los demás,  aprovechándose de la necesidad ajena y profundizando la escasez, el contrabando interno y la inflación.    

     No es sarcasmo llamarlos de tal manera, porque es inaceptable que en un país de tantas posibilidades materiales y tanto talento humano, la gente honesta tenga que soportar estoicamente la espera en una larga cola para adquirir un alimento, una medicina o un producto cualquiera, pero que entonces cuando llega lo necesitado, se aparece un grupo de bandidos con o sin uniformes, prevalidos de armas ilegales o reglamentarias, a llevarse las cosas por montones para ir a revenderlo en otros lares, mientras los demás quedan impotentes, enardecidos y desesperanzados sin poder comprar lo que necesitan.     

     Este problema es muy difícil de resolver, porque además que forma parte de una estrategia para intentar acabar con el gobierno, tal y como la utilizaron en la república de Chile cuando Salvador Allende fue Presidente, aquí una parte de la población perdió todo vestigio de valores humanos porque se acostumbró a la dádiva, la vida fácil y el derroche, posibilitado por la renta petrolera que dio y dio hasta más no poder para mantener el clientelismo, el despilfarro y la corrupción. Sumado a todo lo anterior, la anarquía y la delincuencia han rebasado la posibilidad resolutiva de los organismos competentes, así como dentro de los mismos también la corrupción corroe aceleradamente los soportes de moral que pudieran existir. Tales casos son reseñados en la prensa a diario para certificar tal realidad y no quedar nosotros por manipuladores, exagerados o mentirosos.


     Manifestar todo lo anterior no implica la renuncia a las convicciones y aspiraciones que tenemos por un mundo mejor, muy por el contrario, para intentar resolver uno o varios problemas que están patentizados en la realidad cotidiana, se hace imprescindible reconocer que existen, valorar su impacto en la sociedad, exponer criterios sinceros ante los afectados y estar dispuestos al debate creador, el análisis conjunto y construir colectivamente las propuestas de solución necesarias. Porque creerse dueño de las verdades y barrer por encima dejando la basura bajo la alfombra o escondida en el rincón apartado, es tan igual como creer en las tonterías de la vanidad que con el maquillaje o la cirugía estética se detendrán los efectos del tiempo sobre el cuerpo, en la misma manera que ocultan circunstancialmente las pecas y las arrugas…  (Santa Rosa, Biruaca, 06/07/2016).

lunes, 20 de junio de 2016

LOS RETRUÉCANOS DE LA CARTA DEMOCRÁTICA.

 
Desideratum Apureño.
 Por Oscar Adolfo Alvarado.
 
     Uno de los tamas que más ha ocupado espacios en los medios de comunicaciones nacionales e internacionales, así como en la programación de “Radio Bemba”, es el intento de aplicación a Venezuela del Artículo 20 de la Carta Democrática de la Organización de los Estados Americanos (OEA), promovido fallidamente por el uruguayo Luís Almagro, Secretario General de ese organismo multinacional de este Continente, e instigado por los Estados Unidos de Norteamérica y alcahueteado por los palurdos dirigentes de la agrupación de la derecha y ultraderecha venezolana, encabezados por el Presidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional.
 
     Hemos visto y oido la forma en que mucha gente se expresa sobre el asunto, unos a favor y otros en contra como es lógico, pues para ser honesto estimamos que aquellos quienes no lo hacen es porque sencillamente desconocen las particularidades del tema y sin ser muy interesados en la dinámica político – social del país, prefieren acogerse al adagio popular aquel que dicta: “A perro que no conozco no le piso el rabo”. Pero lo má lamentable es escuchar las baladíes argumentaciones a favor de la aplicación del instrumento de marras, por parte de quienes enconadamente odian al gobierno nacional y sus seguidores, aquellas mismas personas que llegaron al éxtasis con la enfermedad y muerte de Hugo Chávez. En síntesis los que fueron desplazados del poder político en 1998 y sus más cercanos adláteres.
 
     Ahora bien, es necesario resaltar de nuestra parte que comprendemos y aceptamos las naturales posiciones de estar a favor o en contra de cualquier hecho o acción humana, individual o colectiva, porque eso es una actitud correcta de tolerancia y respeto a la libertad de pensamiento en un país donde hay democracia y acatamiento de los derechos humanos, plasmados como mandato constitucional. Sin embargo, resulta lamentable y hasta da vergüenza cuando se observa y oye a personas que defienden necia y ciegamente algo, sin entrar en el estudio del asunto para conocerlo mejor o con mayor amplitud, a objeto de sustentar sus argumentos, es decir, sentimos que sus manifestaciones no derivan de la racionalidad sino de la visceralidad. Lo cual obviamente obnubila o ciega cualquier posibilidad de compresión correcta y caracterización objetiva de la realidad, con las cuales pudieran aportar al debate fructífero de las ideas y al fortalecimiento de la democracia, con miras a generar espacios de convivencia, concordia y coexistencia pacífica y fraterna que permitan a todos, desde cualquier posición, condición social o militancia partidista, contribuir con la aspiración mayoritaria: el progreso de la Nación.
 
     Estar de acuerdo o sumarse en la solicitud de una intervención extranjera para que vengan a meterse en los asuntos internos de nuestro país, es aceptar la incapacidad propia, es admitir la limitación mental para desarrollar ideas y propuestas de solución, es renunciar al derecho propio y cederlo al forastero, es permitir el ultraje porque no se tiene fuerza ni voluntad para resistir y levantarse, o como decía su Excelencia El Libertador (carta al Gral. Sucre 20/01/1825): “Una vida pasiva e inactiva es la imagen de la muerte, es el abandono de la vida, es anticipar la nada antes de que llegue.” En consecuencia imaginamos que este tipo de personas, si tienen hogares formados, cuando surge alguna difrencia o problemas naturales de familia, no tratan de solucionarlos por sus propios medios y en casa, sino que de inmediato buscan a un extraño desconocedor de las “goteras del techo” para que se los resuelva.
 
     Vale entonces destacar aquí que el uruguayo Luís Almagro es un patético caso de los peligroso que son en política los personajes ambivalentes y convertidos, esos que luego derivan en tránsfugas; tal sujeto ha sido catalogado por el articulista Ángel Guerra, reseñado por TELESUR (02/06/2016) como: “un don nadiecon ínfulas de grandeza”. Dice el autor que “dos fundadores del Frente Amplio (FA) de Uruguay me informaron que viene de la extrema derecha del Partido Blanco y que en su opinión, luego de una Gris carrera diplomática ingresó a esa colectividad con propósito de ascender a Embajador y luego a Canciller, fingiendo compartir la política de unidad e integración latino-caribeña de los gobiernos del FA para finalmente posicionarse en la Secretaría General de la OEA con el apoyo de los gobiernos de Izquierda de la región y luego ponerse al servicio de las posiciones más derechistas al servicio del imperialismo. (…) Senadores del FA han manifestado (…) vergüenza por la traicionera conducta del ex – canciller del gobierno de José Mujica.” Ese es el fulano que ataca a nuestro país, así que es pérdida gastar más tinta y tiempo refiriéndose a tan oscuro Secretario General de la OEA.
 
     Dicho lo anterior pasamos entonces a decir algunas cosas de interés colectivo sobre la Carta Democrática Interamericana, un documento que no tiene el carácter de un tratado internacional, sino que es una Resolución del Vigésimo Período Extraordinario se Sesiones de la OEA, el 11 de Septiembre de 2001, en Lima, la Capital del Perú. Ese documento surge como intención premeditada de los Estados Unidos de Norteamérica para actuar a futuro contra los gobiernos populares que estaban emergiendo en Latinoamérica, siguiendo el ejemplo de la Revolución Bolivariana en Venezuela. Ya para el año 2000 los sectores de oposición en Venezuela, derrotados y sin ninguna posibilidad de triunfo electoral en el cercano futuro, comenzaron a vociferar la solicitud de intervención foránea, pues algo ya sabían de la futura aprobación de la Carta Democrática. Después de aprobada ésta, bastante espacio ocupó en los medios nacionales y allí comenzó el interés nuestro por conocer en mayor profundidad los intríngulis y retruécanos del referido documento.
 
     En esa Carta, por ejemplo, en su exposición de motivo contiene Seis alusiones vehementes sobre: “Consolidar el régimen democrático representativo de gobierno” o “asegurar la promoción y defensa de la democracia representativa”, mientras que sobre: “el carácter participativo de la democracia”, lo menciona tímidamente una sola vez. De allí en adelante, en el articulado del Primer Capitulo se encuentran Dos expresiones puntualizando y revalidando la Democracia Representativa, pero la Democracia Participativa, la que se estableció en la República Bolivariana de Venezuela con su Revolución, desde la óptica conceptual y práctica, solo es tratada indirecta y tangencialmente en Cinco oportunidades. Es decir, desde un principio ese documento apuntaba directamente contra el gobierno de nuestro país, solo que en las discusiones y deliberaciones, la representación diplomática nacional, logró la modesta inclusión de la Democracia Participativa, pues la verdad fue que para ese entonces el país no contaba con la fuerza diplomática que hoy ha construido y demostrado en el continente.    
 
     Vale mucho destacar que la inclusión y discusión internacional del tema de la reivindicación del papel de la mujer en el escenario político, económico, social y cultural, es decir, del protagonismo de las mujeres, es un logro de nuestra delegación diplomática en todos los escenarios internacionales. Es por ello que en el Artículo 28 de esa Carta Democrática dice: “Los Estados promoverán la plena e igualitaria particpación de la mujer en las estructuras políticas de sus respectivos paises como elemento fundamental para la promoción y ejercicio de la cultura democrática”. Pero lamentablemente no lo dicen absolutamente ninguna de los actores de la derecha  y ultraderecha nacional, pues su conducta misógina, además de mezquina, les impide reconocer las cosas buenas e importantes que podemos extraer y aplicar en ese tipo de resoluciones interancionales a favor de los sectores de nuestra población, en particular aquellos sectores quienes durante la democracia representativa de ayer subyacían en los subterráneos de las políticas públicas, excluidos y desatendidos.
 
     Afortunadamente este 15 de Junio de 2016, nuestra diplomacia bolivariana obtuvo otra victoria más en la OEA, triunfo tan importante y tan contundente que debería provocar la renuncia del Secretario General y, al menos, la colocación de una grapa en la boca del desaforado y desesperado Presidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Venezuela, quien por cierto ya visualiza la imposibilidad de llegar a la Presidencia de la República, pero como ambos personajes (Almagro y Allup) no tienen el más mínimo sentimiento de vergüenza, y así lo han demostrado en sus actuaciones reiteradas, estamos convencidos que alguna artimaña se van a inventar para a partir del 16 de Junio decir fueron ellos lo que lograron un extraordinario triunfo… ¡Tamaña Desfachatez…!  Santa Rosa, 16/06/2016. Desideratum_apure@yahoo.com
Este y otros temas en nuestro Blog: http://oscaralvaradopcv.blogspot.com/

jueves, 3 de marzo de 2016

CRISIS DE VALORES

 
Desiderátum Apureño.
 Oscar Adolfo Alvarado.
 
     Nuestro presente nacional está signado por un conjunto de problemáticas y necesidades cuyos efectos sobre la ciudadanía mantiene crispado el estado de ánimo en las grandes mayorías. La dificultad de adquirir cómodamente bienes y servicio implica la ocupación de mucho tiempo en la consecución de lo requerido, así como la carestía de los mismos genera iracundia, porque cada expendedor fortuito le coloca a los productos el precio que mejor le parece su particular albedrío del momento. En fin, estamos imperativamente expuestos a ser víctimas de los nuevos mercachifles usureros denominados bachaqueros, esa abominación social que de la noche a la mañana se reprodujo exponencialmente para desgracia general de los venezolanos.
 
     De tal realidad muchos augures  pretenden calificar el momento como la peor crisis de la República y difundir la tesis del caos apocalíptico que, a su colérico juicio, ameritaría convertir en carne molida todo mortal identificado con el gobierno nacional de turno. Ese escenario toma mayor temperatura cuando el común de los habitantes se entera por medios de comunicación masivos, de las acciones corruptas cometidas por altos y medianos funcionarios públicos –civiles, policiales o militares- enriqueciéndose a costa del sufrimiento de los que deberían ser beneficiarios de las políticas públicas, es decir, el pueblo venezolano.
 
     En ese ambiente de ignominia o corruptelas administrativas de unos cuantos, los interesados políticos inculpan a “tirios y troyanos”, “Moros y Cristianos”, “justos y pecadores”, es decir, se le acreditan las vagabunderías de unos pocos a la totalidad de quienes nada tienen que ver en el o los asuntos. De tal manera que día a día, por eso del aforismo que dice: “una mentira repetida cien veces se convierte en verdad”, el malestar se multiplica trasmutando en odio visceral cuyos arbitrios dictaminan la sentencia para los inocentes, quienes por cierto deberán cargar la culpa que a otros corresponde. 
 
     En consecuencia de todas estas realidades actuales los actores con aspiraciones de tomar espacios de gobierno, dedican mucho tiempo a sus disertaciones anodinas donde apuntalan la tesis interesada del gran caos, crisis aterradora y túnel sin salida. Nociones estas que por carecer de sensatez, reflexión y cordura, además de estar inducidas por el resentimiento y reconcomio, carecen de sustentación histórica aunque son expuestas con petulancia argumental y engreimiento ilustrado.   
 
     Al respecto, como yo tampoco puedo adjudicarme la propiedad y registro de la patente o licencia de las verdades exclusivas, me permito recomendar a opositores y oficialistas, a ricos y pobres, crédulos e incrédulos, blancos y negros, en fin a todos, la lectura de un modesto ensayo titulado: Mensaje Sin Destino, cuyo autor es Mario Briceño Iragorry,  Trujillano, nacido el 15 de septiembre de 1897 y fallecido en Caracas, el 6 de junio de 1958, quien fue abogado, historiador, escritor, diplomático y político venezolano cuyos restos fueron llevados al Panteón Nacional el 6 de marzo de 1991. Ese trabajo fue escrito el 11 de Septiembre de 1950 (hace casi 66 años), publicado en varias ediciones y está disponible gratuitamente en Internet (http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/30551/1/articulo14.pdf). En dicho ensayo dice algunas de estas cosas:
 
“(…) me duelo de que, por carencia de un recto y provechoso sentido histórico de la venezolanidad, hubiéramos preferentemente utilizado los recursos petroleros para satisfacer bajos instintos orgiásticos, antes que dedicarlos a asegurar la permanencia fecunda de lo venezolano, y ello después de haber olvidado ciertos compromisos con la nación para mirar sólo a la zona de los intereses personales.” Esta cita es demostrativa que el problema de las consecuencias negativas de la renta petrolera no es nuevo y tampoco el peor momento. Más adelante puntualiza: “(…) Pongo énfasis al decir que nuestro empeño de olvidar y de improvisar ha sido la causa primordial de que el país no haya logrado la madurez que reclaman los pueblos para sentirse señores de sí mismos.” Allí recalca una verdad que todavía tiene vigencia catedrática y es una reflexión que hemos repetido sin cesar, pero que muchos decisores embriagados de arrogancia nunca han querido escuchar.
 
     Estas Dos citas forman parte del prólogo en la edición publicada en Septiembre de 1951, al adentrarse en el contenido encontrarán expresiones que parecieran referirse al presente de nuestro país, pero como este espacio no permite disertar una ponencia, dejo la recomendación hecha de su lectura y me atrevo a insistir en asegurar que nuestra situación actual es más una crisis de valores que una crisis económica, y por ello hago mías las palabras de Iragorry para invitar a la sensatez de los análisis y buscar el sendero de la tolerancia para resolver los asuntos que hoy nos agobian a todos, así diremos como él: “Entonces podrá hablarse de concordia y reconciliación cuando los venezolanos, sintiendo por suyos los méritos de los otros venezolanos, consagren a la exaltación de sus valores la energía que dedican, a la mutua destrucción, y cuando, sintiendo también por suyos los yerros del vecino, se adelanten, no a pregonarlos complacidos, sino a colaborar modestamente en la condigna enmienda.” (Santa Rosa, Biruaca, 03/03/2016).   
 desiderátum_apure@yahoo.com

jueves, 28 de enero de 2016

El Peso de la Corrupción…


Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
     Sin duda que la actual situación económica de nuestro país tiene sus efectos más severos hacia los sectores populares, es decir, la gente pobre del campo y la ciudad. Son ellos quienes más sufren las consecuencias de la perversidad del acaparamiento, la escasez y el contrabando de extracción, que a su vez inducen carestía, especulación e inflación; eso lo sabe hasta el más ingenuo y con tal afirmación no estamos descubriendo la forma de entibiar el agua. Sin embargo, todos esos fenómenos han tratado de ser combatidos infructuosamente por las distintas instancias de gobierno, desde la administración nacional, pasando por las regiones y Municipios, hasta las organizaciones comunales, han intentado y ensayado cualquier método para hacer llegar los alimentos e insumos generales a la población pero no han logrado resolver sustancialmente el problema, lo cual ocasionó la obvia crispación general de ánimos y produjo el pasado 6 de Diciembre, una pesada derrota política al gobierno. 
     La mayoría de la población desea que pueda ser resuelto el problema del acceso a los alimentos e insumos generales, incluyendo las medicinas que son muy necesarias, pero aunque el Gobierno hace los máximos esfuerzos por importarlos y aumentar la producción nacional, cuando todo ello entra en las cadenas de distribución se desaparece un importante porcentaje y la dificultad parece agudizarse. Obviamente que todo el asunto tiene un trasfondo político y se enmarca dentro del ataque sistemático y multifacético que existe contra Venezuela por parte de las naciones que controlan el sistema financiero internacional, particularmente los precios del petróleo, con los norteamericanos a la cabeza, quienes necesitan derrocar al gobierno venezolano para regresar cómodamente con sus empresas transnacionales a apoderarse de la importante renta petrolera que nuestro país puede generar, la cual hoy han logrado mermar haciendo caer estrepitosamente el valor del crudo para que el ejecutivo venezolano no tenga los recursos que permitan paliar la crisis económica y sus consecuencias sociales y políticas.   
     En tales circunstancias los economistas exponen las mil y una causas, así como exteriorizan igual cantidad de posibles soluciones, entre las cuales los más extremistas incluyen condenar al Presidente, su Gabinete, los Gobernadores y Alcaldes a la Guillotina. Sin embargo; si bien es cierto todo lo anterior, no menos cierto es que todo el problema tiene un elemento interno de mucho peso y de difícil levante por lo extendido que se hizo, me refiero a la corrupción, esa abominación que se convirtió en epidemia y de corrupción administrativa degeneró en corrupción generalizada. Es impresionante como centenares de funcionarios y personas comunes se nutren de las corruptelas y hasta se atreven a esgrimir su derecho a cometerla porque un superior lo hace, es decir, justifican el delito como legal con el pretexto que su jefe o un gobernante lo está haciendo. Algo así como aquella desgraciada frase que una vez escuché: “Los adecos son mejores porque roban y dejan robar”, vaya usted a saber tamaño descaro.  
     Es realmente indignante como algunos funcionarios de la administración pública, incluyendo Policías, Guardias Nacionales, funcionarios de organismos de inteligencia y seguridad de Estado, oficialidad militar y hasta soldados, se dedican a la corrupción en sus múltiples circunstancias, desde la muy conocida matraca callejera o de alcabalas en carretera, pasando por el acaparamiento y posterior venta especulativa, hasta los que dirigen el gigantesco y lucrativo contrabando de extracción, que continúa desangrando al país por todas las fronteras terrestres y marítimas, sin excepción.
     La multitud afectada y encolerizada nos reclama a quienes de alguna u otra forma tenemos responsabilidades gubernamentales, sin embargo, los que por el nivel que ocupamos no tenemos posibilidad de tomar medidas y algunas veces ni siquiera podemos exponer nuestras inquietudes ante los decisores o sencillamente nos toman por sonsos, tomamos la alternativa de elevar la voz en sentido general, a ver si llega ante quienes tienen el nivel de asumir y ejecutar las acciones resolutivas. De allí que afirmamos categóricamente que gran parte de la culpa de esta escasez y especulación de productos alimenticios, insumos generales y medicinas, está en la exagerada corrupción de muchos funcionarios públicos administrativos y cuantiosos uniformados, quienes prevalidos de los uniformes y las armas que portan, conforman con los primeros una entente perniciosa que mantiene en zozobra a la ciudadanía y anula cualquier acción del gobierno -en sus distintos niveles- para resolver los problemas y mejorar el estado de bienestar de los venezolanos. Por tanto, si no se actúa contra tan pesado fardo, la anarquía tomará fuerza y no es de extrañar el retorno de episodios similares al final de Febrero de 1989, aunque para algunos les resulte una exageración lo que decimos.   (Santa Rosa, Biruaca, 28/01/2016).    desiderátum_apure@yahoo.com
Disponible en: http://oscaralvaradopcv.blogspot.com/

viernes, 15 de enero de 2016

Atollados…

Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
     Siendo muy pequeños, cuando la familia solía retornar para pasar unos días en aquel hermoso lugar campesino de donde somos originarios, el paso Arauca, aprendimos a estar pendientes del camino para no correr el riesgo de un mal rato o no llegar a tiempo al lugar de destino, por culpa de una “atollada”, es decir, quedar atascados entre el barro y maleza en los bordes de la rudimentaria vía rural de aquellos tiempos pretéritos. Incluso hoy día cuando decidimos hacer turismo de aventura por esas infinitas sabanas de nuestro Apure, siempre estamos pendientes de no perder el camino o quedarnos atollados entre barro o médano, según sea invierno o verano.
     Pues bien, como la vida de todo terrícola transcurre arrancando desde el espacio vital del nacer y concluye en el fallecer, no hay duda que en el camino siempre nos encontraremos vías muy expeditas para avanzar, así como también dificultades que nos detienen e incluso algunas veces retrocedemos en lo transitado, lo cual configura la experiencia que sirve de conocimiento y nos alerta para dar los pasos futuros con mayor atención y acierto, además a su vez permite convertirnos en “baquianos” para contribuir a abrirle el camino más expedito a nuestros sucesores. Sin embargo, en ese viaje existencial hay mucha gente porfiada, quienes se empeñan en irse por otros atajos y terminan “atollados”… si atollados en el tiempo, la desidia y el atraso socio-cultural.
     Si nosotros los apureños todos, sin excepción, nos detenemos un instante a valorar hasta que nivel hemos logrado incorporarnos al progreso general de la sociedad nacional, latinoamericana y mundial, no tengo dudas que determinaremos estar “atollados”, cada cual a su modo y con sus personales actitudes lógicamente, pero en sentido general las causas son comunes y las encontraremos la mayor de las veces en los demás, por esa conducta humana que nos hace tan difícil admitir los errores o culpas propias y tan fácil asumir el rol de Pilatos en cuanto a la sentencia mortal a Jesús el de Nazareth. 
     Así pues que admitir que estamos “atollados” en el atraso no es exagerar que todavía somos como aquellos trogloditas o primitivos habitantes de las cavernas (donde existían éstas claro está), pero al comparar nuestras ciudades con otras latitudes, la Capital del Estado y las de los Municipios junto con el comportamiento socio-cultural, la duda se despeja y la verdad nos impacta con la fuerza de los hechos.
     Sin alejarnos hacia la periferia de la ciudad y constatar lo dicho, podemos pasearnos por el centro de la ciudad de San Fernando, la otrora llamada ciudad de la esperanza, para observar el deprimente paisaje de basura a cada centímetro; ventorrillos de comidas cuyos dependientes son la viva imagen de un mal mecánico (por lo inmundo de la vestimenta) y los alimentos expuestos al ambiente como para aderezarlos con la tierra que pulula al aire; barberos de plaza o acera que dejan al viento la tarea de “barrer” el pelambre; autolavados viales que inundan calles y avenidas contribuyendo a su destrucción; fruterías itinerantes que ocupan lugares de mayor tránsito peatonal y consecuentemente las conchas de cambures que, lanzadas al suelo, son la asegurada caída de… nalgas para un desprevenido transeúnte; parques infantiles que son destruidos por adultos borrachos o irresponsables; chatarras automotores convertidas en transporte urbano, con la opción de fumigadoras por el volumen de humo que expelen; perros realengos y sarnosos que dejan sus deposiciones por doquier, con tan mala suerte que se van adheridas a nuestros zapatos y cuando llegamos al trabajo o la casa en vez del común saludo, nos reciben con un espantoso ¡FOOOOSS!; en fin, en nuestras ciudades la anarquía es lúgubre mientras que la actitud citadina sofoca y angustia.       
     Insisto, más fácil resulta echarle las culpas a los demás que admitir las propias falencias; la problemática es de larga data y cada vez se agudiza mucho más por aquello del aforismo popular: “quien se pone adelante es para que lo sigan”. Las autoridades a quienes les compete actuar en cada aspecto se distraen entre la cháchara y sus particulares intereses, mientras que cada cual se antoja de materializar su “Derecho al trabajo” ocupando los espacios públicos y empeorando el caos urbano.
     Si seguimos en este ritmo de comportamiento socio-cultural continuaremos atollados en medio de la anarquía, la desidia y el atraso general de nuestra región. Pues es muy difícil que una sociedad mejore sus condiciones materiales de vida colectiva si sus individualidades no mejoran la actitud y comportamiento social para con los similares.
(Santa Rosa, Biruaca, 14/01/2016).    desiderátum_apure@yahoo.com

martes, 29 de septiembre de 2015

El Onanismo Detractor


Desiderátum Apureño. 
 Oscar Adolfo Alvarado.

     Ya ha transcurrido un mes desde que se inició el cierre de fronteras con Colombia y el primer Decreto de Estado de Excepción en Cuatro Municipios del Táchira, medida que paulatinamente fue extendiéndose hacia las otras Entidades fronterizas, faltando solamente el tramo del territorio amazonense, que va desde la confluencia del Meta con el Orinoco hasta Piedra del Cocuy, exactamente donde está el punto trifinio de la frontera entre Venezuela, Colombia y Brasil.

     En estos días pasados luego de las medidas decretadas en frontera, los resultados han sido bastante importantes y se pudo descarnar hacia la opinión pública nacional e internacional muchos aspectos de las realidades que allí suceden y afectan muy negativamente el bienestar de los venezolanos domiciliados a lo largo de los 2.219 kilómetros del límite binacional. Obviamente que esas realidades son hartas conocidas por los habitantes de la zona, pues ello es un problema de muy larga data y son quienes la sufren en mayor medida. Sin embargo, las decisiones del Presidente son descalificadas y severamente detractadas por quienes se lucran o aprovechan del diferencial cambiario monetario y el contrabando de extracción, así como por los que coexisten entre el inframundo delictual y narco-paramilitar que se había establecido y enraizado allí notoriamente.

     En este nuevo escenario el onanismo detractor se estrella contra realidades espantosas mostradas recientemente hacia lo interno del territorio venezolano, como el descuartizamiento de seres humanos el cual se conocía como práctica paramilitar común del lado neogranadino pero no en Venezuela. También quedó palpable como nuestro gobierno soportaba la carga de mantener con trabajo, alimentación, combustibles y otras necesidades al 80% de la población fronteriza del lado colombiano. Se develó el desleal y rentable negocio de la empresa petrolera Ecopetrol vendiendo en Colombia combustibles y lubricantes que habían obtenido mediante el contrabando desde Venezuela, además del beneficio impositivo que financiaba los presupuestos de las municipalidades de aquel país. En fin, mientras el gobierno de Juan Manuel Santos se hacía el ignorante y no atendía a sus connacionales en los Departamentos fronterizos con Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro se reventaba por resolver las demandas y necesidades más apremiantes para la vida de nuestros compatriotas en Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.

     Sin duda que la democracia permite a todos la libertad de expresión, de comercio, de asociación y muchos otros derechos sociales e individuales, establecidos en el texto constitucional de cada República: sin embargo, el Estado también tiene sus elementos jurídicos de control para regular situaciones cuando éstas se salen del curso legal y natural por donde deberían transitar para el bienestar general. Ninguna individualidad puede pretender legitimar un delito porque su práctica le beneficie solamente a él o un grupo cualquiera. Por ejemplo, es verdaderamente una vulgaridad que algunos comerciantes apureños pretendan descalificar, bajo el pretexto de la “libertad de comercio”, las medidas adoptadas mediante los Decretos 2.015 y 2.016 que cierran fronteras en los territorios de los Municipios José Antonio Páez, Rómulo Gallegos y Pedro Camejo del Estado Apure. Hay que ser tan inocente como un niño o tan exageradamente idiota y obtuso como un maniático para creerse tal argumento.
 
     Los Decretos emitidos han dado resultados palpables, la importante cantidad de alimentos, víveres, medicinas y mercancías diversas confiscadas a los contrabandistas, así como las ahora desoladas estaciones de combustibles a todo lo largo de la frontera, además de los lupanares, alijos de droga y arsenales encontrados, son un hilo de la madeja que en frontera se creó en todos estos años. También es cierto que todo este problema no es imputable en exclusividad a los que tienen la nacionalidad colombiana, pues desde hace años muchas han sido las denuncias contra venezolanos implicados en ese mundo nefasto de la corrupción; incluso en el año 2004 un senador izquierdista de Colombia presentó grabaciones demostrativas del contubernio entre los cabecillas paramilitares de Colombia e importantes funcionarios venezolanos, más recientemente está el caso de Dos barcos de PDVSA retenidos con millares de litros de combustibles que serían llevados por el contrabando de extracción, donde funcionarios civiles y militares fueron descubiertos. Pero todas esas verdades no deben tamizarse de acuerdo a los intereses de uno u otro lado para tratar de obtener provechos económicos particulares o beneficios político-electorales ante la coyuntura actual de elecciones el 25 de Octubre en Colombia y el 6 de Diciembre en Venezuela. La gran mayoría del pueblo, militantes de todas las vertientes ideológicas deseamos que se resuelva el problema fronterizo para asegurar el bienestar y la Paz general en las Dos Naciones que tienen una misma Madre continental y un mismo Padre Libertador.
(Santa Rosa, Biruaca, 24/09/2015).
desiderátum_apure@yahoo.com

lunes, 3 de agosto de 2015

Discurso Pronunciado por el Licdo. Oscar Adolfo Alvarado, en la Plaza Bolívar de San Fernando de Apure, con motivo del LXXVIII Aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela. Lunes 03 de Agosto de 2015.


Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto.”
Simón Bolívar.
     Con la anterior frase de Su Excelencia, El Libertador Simón Bolívar, Padre de la Patria Grande, doy inicio a esta intervención que honoríficamente me ha sido otorgada por el Coronel, MARCIAL SEGUNDO MENDOZA, Segundo Comandante y Jefe del Estado Mayor del Comando de Zona N° 35, de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela; la cual acepté gratamente complacido, pues ello representa para este llanero de orgulloso origen campesino, una distinción y el reconocimiento tácito de nuestra modesta dedicación al estudio y pasión por la historia.  
     Estimados compatriotas integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, al tomar las palabras del Padre de la Patria haciendo alusión a la preservación intacta del honor, lo hago con la convicción plena que el lema usado por todos ustedes en la Divisa heráldica, no es solamente una frase distintiva o emblemática, sino que dicho lema está forjado en la conciencia y cincelado en el corazón de quienes decidieron incorporarse a la Institución porque se sintieron atraídos hacia este componente militar, anteriormente denominado Fuerzas Armadas de Cooperación, parte integrante de la Fuerza Armada Nacional, que, de acuerdo al artículo 328 constitucional, en su conjuntoconstituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional.
     Además, estimados amigos, cuando se toma la decisión de incorporarse a una Institución, una agrupación social o un gremio, se hace porque de alguna forma existe la vocación y la identificación para con ese colectivo; y, al pasar del tiempo esa vocación e identificación se convierten en férreos valores morales que dan motivos a la vida humana, tanto en lo individual como en lo social. Entonces, si en los Dos primeros artículos de la Cartilla de su Institución se establece que: “El honor ha de ser la principal divisa del guardia nacional; -lo cual implica que éste- debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. –Porque– una vez perdido, no se recobra jamás. –Puntualizando por cierto que: el mayor prestigio y fuerza moral del cuerpo es su primer elemento; y asegurar la moralidad de sus individuos, la base fundamental de la existencia de esta institución.” En consecuencia, vale recordar aquí lo que decía el escritor y dramaturgo británico William Shakespeare (1564-1616): “Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.”
     Sin embargo, aún cuando todo lo anterior es una norma de la institución, un deber del Guardia Nacional, y que por supuesto todo ello implica que los superiores son celosos vigilantes de su cumplimiento estricto, no menos cierto es que la naturaleza humana está sujeta a los vaivenes de la vida y si los principios no están suficientemente formados, distintos efectos pueden causar nuestras acciones. Por lo cual permítanme expresarle una frase del filósofo Platón, decía él al respecto: “El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por Dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.” Por su parte, el orador francés Henri Lacordaire (1802-1861) afirmaba que "Hombre justo y honrado es aquel que mide sus derechos con la regla de sus deberes." En consecuencia, estoy convencido que ese lema, su divisa institucional, el Honor, es patrimonio inmarcesible de todos ustedes y hoy, en ocasión del Septuagésimo Octavo aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, me hago vocero del pueblo de Apure y les expreso las más fraternas, apreciadas y vehementes felicitaciones a todos ustedes integrantes de la Institución Militar, extensivo a sus familiares que seguramente también se sienten parte integral de la misma.       
     Ahora bien, hoy día celebramos los 78 años del Decreto del 4 de Agosto de 1937, mediante el cual, el Presidente Eleazar López Contreras, crea la Guardia Nacional que hoy conocemos. Sin embargo; pregunto: ¿Es ciertamente ese hito histórico el punto inicial de esta Organización Militar venezolana? Déjenme dar respuesta con palabras del Cnel. (GN) Miguel Ángel Nieto Bastos, nacido en “La Mulera”, Estado Táchira, el 08 de Mayo 1920.Integrante del Primer Curso de Guardias Nacionales (1936-1937) y graduado como el Número 5 en el cuadro de honor, con el grado de Sargento Segundo, dice él lo siguiente:
“Con el Decreto arriba mencionado es creada la Guardia Nacional de Venezuela, que es la tercera vez que es creada en el país esta Institución. La primera fue la Decretada por el Congreso de la República el año 1811, que desapareció al poco tiempo. La Segunda, la fundada en 1841, la que también duró poco en sus funciones.” (Mi Vida y mi Historia  en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.23.)
     Esta afirmación encuentra su basamento, además de la experiencia propia del autor, en lo que historiadores y otros integrantes de la institución han investigado y recopilado al respecto; parte de lo cual se encuentra disponible en la página WEB de la Guardia Nacional, donde la referencia se expresa en estos términos (Subrayados nuestros):
“La Guardia Nacional o Fuerza Armada de Cooperación surge debido a la necesidad de los gobernantes de mantener la integridad y seguridad de la población y el territorio, así como para resguardar las instituciones del Estado. El inicio de la institución se remonta al 10 de marzo de 1810, cuando la Junta Suprema de Caracas recomienda crear un cuerpo armado para la salva y custodia del Congreso, configurándose el mismo el 9 de marzo de 1811, al crearse una Compañía denominada Guardia Nacional. En Julio de ese mismo año se le atribuye además un Servicio Rural para proteger a los propietarios de tierras y evitar robos y crímenes.
     Con motivo de la desaparición de la Primera República, la Guardia Nacional es olvidada por carencia de recursos, y en 1820 vuelve a resurgir en el panorama Independentista con el triunfo de las Armas en Carabobo. Los años pasan, la Gran Colombia que soñó Bolívar se disuelve, las guerras fratricidas convulsionan al País y con ellas, en 1839, desaparece esta primera Guardia Nacional. La institución resurge nuevamente bajo al mandato del General José Antonio Páez en el año 1841, denominándose La Guardia Nacional de Policía y cuya función era la Seguridad y el Orden, especialmente del medio rural, además la misma tenía unas funciones adicionales como evitar crímenes, la protección de la vida de las personas y de sus bienes, y la vigilancia y custodia de los presos. Debido a la carencia de recursos económicos para su mantenimiento ésta desaparece por medio de la derogación de la Ley que la creó en el año 1847.”
       
     Como hemos citado, efectivamente los antecedentes de la Guardia Nacional se encuentran con el nacimiento de la República hace 204 años, si bien existió con nombres diferentes, debemos tomar en cuenta que en muchas instituciones ha pasado igual, pues generalmente de acuerdo a las decisiones, intereses, ideas o perspectivas de los gobernantes de turno, las denominaciones oficiales se mantienen o modifican. En todo caso, cuando se realiza el análisis histórico desde una posición dialéctica, las nomenclaturas, nombres o etiquetas no tienen tanta importancia como el carácter, la condición y el papel que han desarrollado en el proceso y devenir social.
     Es entonces que revisando nuestra historia nacional sabemos que durante los 27 años de la Dictadura de Juan Vicente Gómez este país sufrió una larga y tenebrosa noche de atropellos, torturas, asesinatos y cualquier otra desgracia socio-política de las que los tiranos hacen contra los pueblos. Ese nefasto tirano fue muy conocido por su sadismo y gozo en mandar presos a mucha gente, así como a colocarles pesadas bolas de acero encadenadas a los tobillos de los prisioneros y someterlos a trabajos forzados; por tanto, con la muerte de aquel Opresor, el pueblo se desborda en reclamo y en la búsqueda de la materialización efectiva de las libertades, pero como no hay un liderazgo visible y fuerte que dirija, organice y oriente a las masas, la consecuencia resultante al inicio es la explosión masiva de la anarquía y el desorden. Ante ese cuadro de situaciones políticas del año 1936, el Presidente en funciones, López Contreras, “(…) se reúne con los Presidentes de los Estados para plantear la necesidad de la creación de una Policía Rural, bien sea a caballo, a pie o en vehículos, lo importante era mitigar el índice delictivo y garantizar la seguridad de las familias, las propiedades y la soberanía de la nación.” (Cf. sitio WEB de la GNBV) Luego de varias tertulias y discusiones se decidió la conformación de un Cuerpo de Policía Nacional, que por recomendaciones del intelectual y poeta venezolano Rufino Blanco Fombona (1874-1944), se crea con el modelo y la asesoría de la Guardia Civil Española, para lo cual “se establece la Escuela del Servicio Nacional de Seguridad el 17 de septiembre de 1936.” (Ibidem)  Escuela que por cierto cambia de nombre varias veces.
     Así que de ese curso egresan los pioneros de la actual Guardia Nacional de Venezuela, que como hemos dicho, es la Tercera. Vale decir entonces que a la tercera va la vencida. Desde entonces esta Institución ha venido avanzando en todas y cada una de sus estructuras, adecuándose, reformulándose, modernizándose y actualizándose en concordancia con las exigencias de los nuevos tiempos. Ahora mucho más por la relevancia y rango constitucional, que la Asamblea Constituyente de 1999, con el liderazgo del Comandante Presidente Hugo Chávez, le otorgó; y, que su oficialidad, junto a la totalidad de sus integrantes, hoy día han venido desarrollando gerencial y operativamente a este componente que cada día optimiza su accionar y, con la creación de la Guardia del Pueblo, entiende y asume que la unión cívico – militar no es una entelequia, sino más bien la comprensión dimensional de las propuestas del Comandante Chávez, cuando en el texto de la Presentación del Plan de la Patria dejó para la posteridad está convicción:
     “Partimos del principio de que acelerar la transición pasa necesariamente por, valga la redundancia, acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo. El vivo, efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagónico es insustituible condición de posibilidad para el socialismo bolivariano del siglo XXI.     
     Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo. Esto pasa por pulverizar completamente la forma de Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política.”  
     Cuando señalo el ejemplo de la Guardia del Pueblo, es por solo nombrar uno de tantos cambios y avances de la Guardia Nacional, pues también puedo afirmar con total certeza que con la masiva incorporación de la Mujer en la Guardia Nacional Bolivariana, se le está dando continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política. Y decir gestión política no debe interpretarse como lo hacen los adversarios ignorantes de la Revolución Bolivariana, quienes de inmediato lo asocian a una Militancia Partidista; Gestión Política, en este caso, es el desarrollo del accionar y la capacidad planificadora, gerencial, organizadora y operativa para lograr con eficacia y eficiencia la conquista de objetivos institucionales a favor de las demandas y necesidades de la Nación. Quienes no asuman políticas correctamente planteadas para el desarrollo de instituciones y entes públicos que ofrecen bienes o servicios a la ciudadanía, indefectiblemente estarán destinados al fracaso. Eso no es el invento de la forma de tibiar agua o lucubraciones de quien les diserta, eso forma parte de las teorías y manuales en materia de gerencia pública, que con el transcurrir del tiempo van evolucionando. Sería por eso que el 28 de Octubre de aquel año 1936, en la inauguración de la Escuela de Policía Nacional  (como se llamó entonces a la escuela de los que luego serían Guardias Nacionales, recuerden que antes se había propuesto otro nombre), en presencia del Presidente Eleazar López Contreras, hizo uso de la palabra el asesor de la Guardia Civil Española, Capitán Cecilio Marrero Suárez, quien dijo a los alumnos:
“Brazo armado del Poder Ejecutivo. Estos serán vuestros apellidos específicos, sintetizados con el nombre genérico de Guardias. De vosotros depende el porvenir de este Cuerpo, que será tanto más brillante, cuanto mayor sea vuestro esfuerzo. Seréis la solera; de vosotros brotará la savia que de vida y alma a generaciones sucesivas. No podéis, mejor dicho: no debéis volveros de espalda ante esta realidad. Este Cuerpo que hoy precisamente nace, y va a dar sus primeros pasos, andará firme y muy lejos o vacilante y corto; pero por vosotros no quede. De vuestra voluntad, vocación y espíritu de generoso sacrificio, dependen la vida de una Institución, que puesto al servicio de un régimen de libertad, sea más que una esperanza reconfortadora, la seguridad de que el pueblo libre de yugos y opresiones, encuentre en ella la garantía más firme de esa misma libertad.” (Nieto Bastos. Miguel Á. Mi Vida y mi Historia  en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.20.)          
  
     Aquellas palabras del Capitán español fueron consiguientemente un dictamen histórico, que hoy, Setenta y Ocho años después, podemos patentizar en esta Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, cuyos gallardos integrantes los caballeros y las muy hermosas y proverbiales damas, cada día elevan con orgullo el Coro de su canto combativo, del cual se desprende un eco que vibra en el alma apasionada de los que aman su institución, repitiendo constantemente:
Ante Dios y la Patria juramos
con sincera y profunda emoción,
que el deber por consigna llevamos
y por alta divisa el honor    
 
     Es este un canto que expresa compromiso, firmeza, sentido patriótico y pasión por la Institución; pues al decir de la poetisa y novelista revolucionaria nicaragüense, Gioconda Belli: (1948) “Todos tenemos un deber de amor que cumplir, una historia que hacer, una meta que alcanzar. No escogimos el momento para venir al mundo: Ahora podemos hacer el mundo en que nacerá y crecerá la semilla que trajimos con nosotros.” Ciertamente yo estoy personalmente convencido que así es para todos los terrícolas que habitamos esta nave espacial –la Tierra, porque en el caso de aquel Capitán español, dirigiéndose a los integrantes del curso en 1936, les dijo firmemente: Seréis la solera; de vosotros brotará la savia que de vida y alma a generaciones sucesivas”. No erró en su apreciación, ya que ser la Solera significa ser la raigambre, el numen, en fin, el punto de partida. Y evidentemente, aquellos 136 pioneros, dieron la savia y el alma a todas estas sucesivas generaciones de Guardias Nacionales que hoy, luego de casi Ocho Décadas, se han multiplicado por miles en toda la geografía venezolana fortaleciendo y consolidando una Institución reconocida por el pueblo.
     Seguramente que durante ese tránsito temporario de estos 78 Años, hubo altos y bajos, muchos de los que ingresaron tributaron sus virtudes y unos cuantos demostraron sus defectos. Eso es natural donde interactúan los seres humanos, ayer, hoy y mañana; existieron, existen y existirán buenos y malos, inteligentes y mediocres, en fin, así como Víctor Hugo decía que en cada pueblo hay un obrero que enciende la Luz, también hay un Murciélago que la apaga. No podemos nosotros ignorar torpemente que si bien existen los mejores, los que tienen compromiso y convicciones, quienes representan la luz, la honra, el honor, el deber y la dignidad, que son la mayoría; tampoco faltan los que son la oscuridad, la mancha, el deshonor y la antítesis de los principios y valores institucionales, afortunadamente son la minoría y terminan yéndose o expulsados por su inmoralidad. En consecuencia, lo correcto es tener presente esa realidad, ser vigilantes del decoro y entusiasmados pregoneros de las mejores virtudes porque ello es parte inmanente a la dignidad humana, que según J. Vidal-Bota: 
     “La dignidad propia del hombre es un valor singular que fácilmente puede reconocerse. Lo podemos descubrir en nosotros o podemos verlo en los demás. Pero ni podemos otorgarlo ni está en nuestra mano retirárselo a alguien. Es algo que nos viene dado. Es anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros una actitud proporcionada, adecuada: reconocerlo y aceptarlo como un valor supremo (actitud de respeto) o bien ignorarlo o rechazarlo.
     Este valor singular que es la dignidad humana se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto. Un respeto que, como se ha dicho, debe extenderse a todos los que lo poseen: a todos los seres humanos. Por eso mismo, aún en el caso de que toda la sociedad decidiera por consenso dejar de respetar la dignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada ciudadano.” (La Dignidad Humana y sus implicaciones éticas. En http://www.aceb.org/v_pp.htm)
     Tanto es la importancia que se le otorga a los valores humanos dentro de las Instituciones, que generalmente y por costumbre histórica, la mayoría crea y establece símbolos de identidad y uso cotidiano, cuyos componentes traducen o representan a éstos. Es así como surgen los Himnos, las Banderas y los Escudos de Armas. Los últimos toman de la Heráldica sus elementos; que en el caso de la Guardia Nacional conjuga un conjunto de valores y virtudes prominentes, que por razones de no hacer tedioso el discurso, solamente destacaré Tres de ellos, sin restarle la igual importancia del resto:  
La Balanza, símbolo de la justicia en este caso recuerda el equilibrio requerido para llevar a cabo las tareas de protección urbana y rural que le compete de importancia capital para el estado venezolano.
La Lanza, compañera del bravo llanero en la gesta emancipadora, rememora la defensa de nuestra frontera a todo trance; y,
 La Flecha, arma temible del aborigen nativo, nos recuerda las tareas del resguardo de los recursos naturales renovables. 
     Estos elementos heráldicos suelen quedar fijados en el colectivo que forma la Institución y como son parte integral del Escudo de Armas, su simbolismo también es el escudo donde encontrar la inspiración y guía para reducir y rechazar las desviaciones que atenten contra el pundonor de la institucionalidad.
     Estimados amigos, estoy próximo a concluir, pero voy a permitirme la licencia de salir del rigor académico, y hacer un paréntesis, pues la vida en una corporación militar como la Guardia Nacional no está exenta de vicisitudes, acontecimientos y también de anécdotas que son recordadas aun mucho después de haber pasado a la condición de retiro. Resulta que hace algunos pocos años tuve el agrado de trabajar con un Sargento Retirado de la Guardia Nacional, quien hacía las veces de conductor del vehículo asignado a mi persona, pero realmente más fue un compañero quien con sus chistes alegraba los momentos y con su experiencia nos daba algunos consejos también; me contó está anécdota, la cual no puedo asegurar que sea totalmente cierta, pero tampoco tengo elementos para negarla, incluso el personaje principal me dicen vive todavía en esta ciudad, por tanto solamente él puede informarnos si es real o si fue que sus compañeros chistosos le agregaron unos cuantos “aliños humorísticos”. La anécdota es así:
     A principios de los años Ochenta era muy rupestre la vialidad hacia la población de Guachara, hoy Parroquia Achaguas del Municipio, para aquel tiempo Distrito, Achaguas, de nuestro Estado Apure. Además las comunicaciones también eran difíciles y generalmente los partes que informaban sobre las novedades diarias al Comando Regional, se hacían a través de radiogramas o telegramas, para tal fin y con el objeto de hacer más fácil la trascripción se acostumbraba a unir (vamos a decirlo así por lo más ilustrativo) Dos palabras en una; por ejemplo, entre otras palabras; para expresar: lo saludo, o le comunico, se escribía “salúdole” y “comunícole”. Pues bien, un mal día sucedió un accidente en “El Rancho”, como le dicen en el argot militar a la cocina… por una fuga de Gas se explotó el horno de la cocina. Y también hubo otro evento el mismo día, un Guardia que tenía asignada una Misión se fugó y no regresó al Puesto, el hombre andaba perdido, al decir militar, “se voló”.
     Pues bien, aquí viene lo bueno, resulta que el Sargento comandante del puesto debía notificar a sus superiores las “Novedades”, por lo cual le dictó al responsable de comunicaciones la siguiente nota, dirigida al Comando Regional en San Fernando de Apure; decía la de la siguiente forma:
Comunícole que en este puesto Guachara, cocina “explotose” y Guardia Nacional “Volose” 
     Tal nota es recibida por el Jefe de comunicaciones en la Capital Estadal y al leerla “tornose” muy alarmado el Guardia de marras y de inmediato saltó de su asiento, casi tan igual como los pilotos cuando activan los asientos eyectables de los aviones de Guerra;  y, rápidamente entregó la misiva al Jefe de Servicios Generales, quien a su vez, del susto, abrió los ojos como un par de huevos fritos, sintió los cabellos erizados y con voz azarosa se presentó al Coronel, Jefe de Estado Mayor, entregando el recado. Obviamente que la conducta espantadiza del subalterno contagió al Superior, quien a su vez alarmado y mal interpretando también el mensaje, entró súbitamente al Despacho del General Comandante Regional, convirtiendo la cuestión en una epidemia de confusiones, éste ordenó el inmediato traslado del Coronel hasta el Puesto de Guachara para iniciar las investigaciones y…  traerse “el cadáver”. Pues creyeron que la explosión de la cocina había hecho volar por los aires al Guardia y el aludido… ya era difunto.
     Al parecer el traslado se realizó en el único helicóptero militar que existía disponible en ese momento. Cuando el aparato de alas rotatorias sobrevoló el poblado rural, la gente creyó que se iniciaba la Tercera Guerra Mundial, el ganado salió en estampida y las aves de corral que los vecinos tenían, tuvieron que ser recogidas días después, a kilómetros de distancia por las inmediaciones de “Fruta e’ Burro” y “El Yagual”. Al llegar a Guachara, sin previo aviso, el susodicho Coronel. Observó que el personal lo saludó con el estricto rigor militar y sorprendido de su presencia, claro está, pero sin presentar más ninguna inquietud. Por lo cual, preguntó firmemente por el Sargento a cargo, quien estaba por fuera, seguramente tomando café en una casa vecina. A éste lo buscaron con la misma velocidad que uno tarda en espabilar y presentándose ante el Coronel, parándose firme y con un taconazo que se escuchó en todo el pueblo, expresó con voz atronadora:
- ¡ Buenos días mi Coronel, Sargento Ayudante. Materán Quevedo, Eugenio; a su orden…!    
El Coronel mascullando primero algunas palabras entre los labios, le preguntó:
- ¿Dónde está el Guardia muerto
El Sargento más sorprendido que muchacho a quien encuentran infraganti en una travesura, tartamudeó y con mirada ceñuda mirando al Coronel le indagó:
- ¿Perdone mi Coronel, cuál Guardia muerto?
El Coronel, quien a ese punto, por la parsimonia del Sargento, sentía que un volcán le iba a salir por los ojos, sacó el texto del radiograma y entregándoselo, le dijo:
- Este que usted notificó ¿O acaso no lo mandaste tú?
El Sargento, revisó el texto, levantó la mirada con una amplia sonrisa y mayor calma (lo cual aumentó la “temperatura” en la furia del Coronel) y dijo el subalterno:
- Mi Coronel, usted entendió mal, lo que sucedió fue que la Cocina se explotó por una fuga de gas en el horno y ese mismo día un Guardia no regresó al puesto, se fugo, se voló, así de sencillo.
- De allí en adelante hay palabras del superior que no se pueden decir aquí, pero el colérico Coronel se trajo preso para San Fernando al Sargento y, a primera hora de la mañana siguiente, ordenó formación general hasta para las hormigas del Comando Regional, presentando al frente de todos al Sargento amonestado. De inmediato comenzó una arenga a toda voz y mientras hablaba recorría de punta a punta, en ida y venida la formación; de repente se detuvo cerca del Sargento y con la furia de un León enjaulado, ripostó:
- Por ejemplo, aquí está el caso de este Sargento… ¡Este, este es un Genio!... y sin poder terminar la frase, lo interrumpe el Sargento.
- Permiso, Permiso; Perdone mi Coronel, Un Genio No; Eugenio, Eugenio Materán Quevedo, para servirle.
     El resto del cuento lo pueden presumir, pero su imaginación les puede hacer la idea del casi infarto al Coronel y los varios días de castigo para el Sargento.
     Estimados Compatriotas de la Guardia Nacional, todos los venezolanos del presente tenemos un Desafío por delante, consiste en reflexionar y entender que
“Aunque exista cualquier cantidad de problemas y carencias en nuestro país y aunque las diferencias se manifiesten por el deseo de tomar el poder político, ninguna de esas circunstancias deben permitir que terceros intereses nos lleven a una confrontación fratricida entre el mismo pueblo. La Constitución Nacional tiene establecidos los caminos por donde transitar para resolver nuestros asuntos en medio de la paz; Bolívar El Libertador, en carta del 10 de Junio de 1820, a su más enconado enemigo encubierto, el General Santander, lo decía: “La paz será mi puerto, mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en este mundo”. Él así lo entendía y por ello aunque lideró la guerra, lo hizo porque el contexto histórico lo ameritaba para lograr nuestra independencia, tanto así que en la misma carta dice: “El primer día de paz, será el último de mi mando”. Entonces los venezolanos de hoy tenemos como el más grande desafío, mantener la paz y en medio de ella buscar las soluciones a nuestros asuntos internos.” (La Paz Nuestro Gran Desafío. Artículo del autor, http://oscaralvaradopcv.blogspot.com/ 26/02/2015.)    
   
     Desde el exterior los Norteamericanos y sus compinches europeos andan atizando el fuego de la guerra por el mundo entero, en nuestro caso nacional, nunca han detenido el asedio, ahora la agarraron por el flanco Este, El Esequibo; se encontraron un rufián y lo apadrinaron hasta hacerlo Presidente de la República Cooperativa de Guyana para convertirlo en el tonto útil de sus políticas invasoras. Razón tuvo su Excelencia El Libertador cuando en carta al tránsfuga Coronel inglés Patricio Campbell, el 5 de Agosto de 1829, le dijo con firmeza: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Por nuestra parte, insisto, sabemos que las arremetidas van a continuar pero nuestro triunfo ha de ser la conservación de la Paz nacional, al unísono debemos repetir siempre las palabras de Hugo Chávez: “Derrotemos la cultura de la guerra y sigamos fortaleciendo la cultura de la paz”; “No queremos más violencia en el mundo. Pregonamos y practicamos la paz internacional”, pero siempre con la conciencia clara que también expresaba cuando afirmaba categóricamente que: “Paz no es y nunca será, equivalente a sumisión”
     Ustedes, como integrantes de la Fuerza Armada Nacional, tienen importantes responsabilidades para mantener el orden interno y cooperar para la defensa y el desarrollo nacional. Sus pilares fundamentales dentro de la Institución armada son la disciplina, la obediencia y la subordinación; su divisa el Honor. El pueblo confía en el fortalecimiento de los lazos de unión cívico – militar, pues todos juntos somos legatarios del Ideario Bolivariano. Del primigenio que emana de Simón Bolívar El Libertador y sus compañeros del proceso emancipador, tanto como que el que surgió efectivamente en este Siglo XXI con Hugo Chávez, como líder de las grandes mayorías en Venezuela y América Latina.
     Dignifiquemos mucho más ese ideario, fortalezcamos la transformación nacional revolucionaria e impulsemos el Socialismo con mayores esfuerzos colectivos; en honor al Comandante Chávez, quien tributó con su vida este esfuerzo creador, y hagamos nuestras sus palabras: “Ciertamente es difícil precisar cuándo despuntará tan grandioso horizonte, pero debemos desplegar esfuerzos sensibles y bien dirigidos, para decirlo con Bolívar, en función de su advenimiento.” (Presentación del Plan de la Patria. 11/06/2012)
     Mañana 4 de Agosto serán 78 años de vida para la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, que surgió de aquel año 1937. Seguramente varios de sus integrantes luego de haber cumplido con honor la carrera que abrazaron, pasarán a la situación de retiro. Al descanso con la satisfacción del deber cumplido. Muchísimos más siguen activos y otros tantos estarán ingresando. A todos sin excepción les ratificamos las felicitaciones, precisamente hoy 3 de Agosto que es también el Día de nuestra Bandera Nacional, aquella que flameó por primera vez en tierra firme venezolana, cuando las manos de Sebastián Francisco de Miranda, el generalísimo precursor, la izó en el fortín de San Pedro de la Vela de Coro, hace 209 años. Implica entonces doble motivo de alegrías patrióticas hoy. Por lo cual, concluyo con un fragmento del poema Fundador Soñando. De la autoría de José Bernardo Yanez. Dedicado obviamente a los primeros fundadores de la Guardia Nacional, pero válido para todo aquel que hace vida en esta institución armada; dice así:
Cuando el blasón heráldico aparece
del alto mástil la extensión flameando,
Yo miro el campo, y la visón parece
mi corazón que se quedó volando.
Yo soy el tricolor que me enaltece,
el mismo mástil que se va elevando,
el Cóndor alto en esplendente vuelo,
la blanca estrella en el azul del cielo
y el Guardia Viejo, quien está soñando.
(Nieto Bastos. Miguel Á. Mi Vida y mi Historia  en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.90.) 
¡Con Bolívar y Chávez, estamos luchando…
…Por la Patria seguiremos venciendo!
 
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Licdo. Oscar Adolfo Alvarado.
Vice-Presidente del Consejo Legislativo del Estado Apure
Presidente de la Sociedad Bolivariana del Municipio Biruaca.
Coordinador General de la Comisión Regional Interinstitucional para la Divulgación Histórica – Apure.
Redacción: Domingo 02/08/2015 Inicio a las 11:47 am / Finalizó: 10:26 pm