Mostrando las entradas con la etiqueta Desarrollo Regional. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Desarrollo Regional. Mostrar todas las entradas
lunes, 11 de julio de 2016
“Civilización Primitiva”.
Desiderátum Apureño.
Por: Oscar Adolfo
Alvarado.
Sin duda que nuestro título debe causar
cierta expectación y contrariedad al lector, porque civilizado se presume a
quien haya superado la condición primitiva del homínido sapiente que habita el
planeta Tierra; no obstante ese título lo hemos utilizado porque efectivamente
existen seres humanos en la actualidad nuestra venezolana, quienes aunque
caminan bípedamente, han perdido el pelambre “monoide” y viven en una época de cibernética y robótica,
lamentablemente tienen en el hipotálamo cerebral (digo yo que en ese sitio) una
“glándula” muy particular y todavía poco conocida por la ciencia, la cual segrega
una hormona generadora de conductas primitivas, cavernícolas o trogloditas, es
decir, pertenecen a la Civilización Primitiva, aunque anden alrededor nuestro.
Ciertamente nosotros hemos estado haciendo
el ejercicio de paleo antropólogos al recoger información sobre aquellos
sujetos de ambos sexos, concretamente los denominados “bachaqueros”, quienes
últimamente se han dedicado a la tarea de destrozarnos la vida revendiendo los
productos y mercancías de todo tipo a precios siderales. Son personas de
apariencia o fenotipo común o normal, pero de conducta o genotipo criminal,
especies de caníbales, verdaderos desalmados, gente sin escrúpulos y,
obviamente, incapaces de sentir un ápice de sensibilidad o solidaridad para con
alguien necesitado.
Los “civilizados primitivos” trabajan orquestados
y entre ellos podemos encontrar desde
jóvenes (o “vejucos”) de ambos sexos sin oficio conocido en el barrio,
pasando por el obrero o empleado de cualquier institución, bastantes
funcionarios uniformados de organismos de seguridad, buena cantidad de dueños
de comercios, hasta llegar a los encopetados que traen mercaderías “made in
extranjero”. En todos ellos la característica habitual es aprovechar de
adquirir a muy bajo precio, o incluso robar (que les resulta mejor) cualquier
cosa factible de vender y luego ofertarla con precios superiores al Mil por
Ciento. Por ejemplo; pueden robarse un medicamento anti – hipertensivo de la
farmacia del centro de salud y cuando a éste llega un infartado, lo ofrecen al
familiar en venta a un precio particularmente criminal, porque sabe que quien
lo necesite tan urgente pagará de cualquier forma. En todo caso, si no lo paga
y el paciente fallece, otro colega “civilizado primitivo” se encargará de
sacarle al familiar las tiras de la piel, con el precio de los gastos
fúnebres.
Estos sujetos, al decir de nuestros
abuelos, no tienen paz con la miseria, porque teniendo alimentos y medicinas en
su depósito de mercaderías, ni siquiera un famélico niño enfermo o hambriento
les ablanda el corazón de roca que tienen; pues aún siendo familiar de ellos,
no se lo venderían de ningún modo a bajo precio y regalárselo jamás sucedería.
Prefieren dejarlo morir y luego echarle las pestes al gobierno en sentido
general. El colmo es que en la cofradía de “civilizados primitivos” la
militancia política nada tiene de importancia. Los hay de derecha, de centro,
de izquierda, “ambidiestros”, además de los extremos también.
Pudiera ser que la valoración de nuestros
lectores estime que el sarcasmo no es la mejor o más idónea forma de referirse
a la desgraciada situación que padecemos en el presente los que tratamos de
llevar una vida normal, común y corriente. Cosa que es correcta pensarla así,
pero afortunadamente estamos absolutamente seguros que a esta altura no debe
existir en Venezuela ni un solo ciudadano trabajador, quien no haya sido
víctima de ese tipo de malos ciudadanos, más bien de criminales ciudadanos,
quienes andan estafando a los demás,
aprovechándose de la necesidad ajena y profundizando la escasez, el
contrabando interno y la inflación.
No es sarcasmo llamarlos de tal manera,
porque es inaceptable que en un país de tantas posibilidades materiales y tanto
talento humano, la gente honesta tenga que soportar estoicamente la espera en
una larga cola para adquirir un alimento, una medicina o un producto
cualquiera, pero que entonces cuando llega lo necesitado, se aparece un grupo
de bandidos con o sin uniformes, prevalidos de armas ilegales o reglamentarias,
a llevarse las cosas por montones para ir a revenderlo en otros lares, mientras
los demás quedan impotentes, enardecidos y desesperanzados sin poder comprar lo
que necesitan.
Este problema es muy difícil de resolver,
porque además que forma parte de una estrategia para intentar acabar con el
gobierno, tal y como la utilizaron en la república de Chile cuando Salvador
Allende fue Presidente, aquí una parte de la población perdió todo vestigio de
valores humanos porque se acostumbró a la dádiva, la vida fácil y el derroche,
posibilitado por la renta petrolera que dio y dio hasta más no poder para
mantener el clientelismo, el despilfarro y la corrupción. Sumado a todo lo
anterior, la anarquía y la delincuencia han rebasado la posibilidad resolutiva
de los organismos competentes, así como dentro de los mismos también la
corrupción corroe aceleradamente los soportes de moral que pudieran existir.
Tales casos son reseñados en la prensa a diario para certificar tal realidad y
no quedar nosotros por manipuladores, exagerados o mentirosos.
Manifestar todo lo anterior no implica la
renuncia a las convicciones y aspiraciones que tenemos por un mundo mejor, muy
por el contrario, para intentar resolver uno o varios problemas que están
patentizados en la realidad cotidiana, se hace imprescindible reconocer que
existen, valorar su impacto en la sociedad, exponer criterios sinceros ante los
afectados y estar dispuestos al debate creador, el análisis conjunto y
construir colectivamente las propuestas de solución necesarias. Porque creerse
dueño de las verdades y barrer por encima dejando la basura bajo la alfombra o
escondida en el rincón apartado, es tan igual como creer en las tonterías de la
vanidad que con el maquillaje o la cirugía estética se detendrán los efectos
del tiempo sobre el cuerpo, en la misma manera que ocultan circunstancialmente
las pecas y las arrugas… (Santa Rosa,
Biruaca, 06/07/2016).
lunes, 20 de junio de 2016
LOS RETRUÉCANOS DE LA CARTA DEMOCRÁTICA.
Desideratum Apureño.
Por Oscar Adolfo
Alvarado.
Uno de los tamas que más ha ocupado
espacios en los medios de comunicaciones nacionales e internacionales, así como
en la programación de “Radio Bemba”, es el intento de aplicación a Venezuela
del Artículo 20 de la Carta Democrática de la Organización de los Estados
Americanos (OEA), promovido fallidamente por el uruguayo Luís Almagro,
Secretario General de ese organismo multinacional de este Continente, e
instigado por los Estados Unidos de Norteamérica y alcahueteado por los palurdos
dirigentes de la agrupación de la derecha y ultraderecha venezolana, encabezados
por el Presidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional.
Hemos visto y oido la forma en que mucha
gente se expresa sobre el asunto, unos a favor y otros en contra como es
lógico, pues para ser honesto estimamos que aquellos quienes no lo hacen es
porque sencillamente desconocen las particularidades del tema y sin ser muy
interesados en la dinámica político – social del país, prefieren acogerse al
adagio popular aquel que dicta: “A perro que no conozco no le piso el rabo”.
Pero lo má lamentable es escuchar las baladíes argumentaciones a favor de la
aplicación del instrumento de marras, por parte de quienes enconadamente odian
al gobierno nacional y sus seguidores, aquellas mismas personas que llegaron al
éxtasis con la enfermedad y muerte de Hugo Chávez. En síntesis los que fueron
desplazados del poder político en 1998 y sus más cercanos adláteres.
Ahora bien, es necesario resaltar de
nuestra parte que comprendemos y aceptamos las naturales posiciones de estar a
favor o en contra de cualquier hecho o acción humana, individual o colectiva,
porque eso es una actitud correcta de tolerancia y respeto a la libertad de pensamiento
en un país donde hay democracia y acatamiento de los derechos humanos,
plasmados como mandato constitucional. Sin embargo, resulta lamentable y hasta
da vergüenza cuando se observa y oye a personas que defienden necia y
ciegamente algo, sin entrar en el estudio del asunto para conocerlo mejor o con
mayor amplitud, a objeto de sustentar sus argumentos, es decir, sentimos que
sus manifestaciones no derivan de la racionalidad sino de la visceralidad. Lo
cual obviamente obnubila o ciega cualquier posibilidad de compresión correcta y
caracterización objetiva de la realidad, con las cuales pudieran aportar al
debate fructífero de las ideas y al fortalecimiento de la democracia, con miras
a generar espacios de convivencia, concordia y coexistencia pacífica y fraterna
que permitan a todos, desde cualquier posición, condición social o militancia
partidista, contribuir con la aspiración mayoritaria: el progreso de la Nación.
Estar de acuerdo o sumarse en la solicitud
de una intervención extranjera para que vengan a meterse en los asuntos
internos de nuestro país, es aceptar la incapacidad propia, es admitir la
limitación mental para desarrollar ideas y propuestas de solución, es renunciar
al derecho propio y cederlo al forastero, es permitir el ultraje porque no se
tiene fuerza ni voluntad para resistir y levantarse, o como decía su Excelencia
El Libertador (carta al Gral. Sucre 20/01/1825): “Una vida pasiva e inactiva es
la imagen de la muerte, es el abandono de la vida, es anticipar la nada antes
de que llegue.” En consecuencia imaginamos que este tipo de personas, si tienen
hogares formados, cuando surge alguna difrencia o problemas naturales de
familia, no tratan de solucionarlos por sus propios medios y en casa, sino que
de inmediato buscan a un extraño desconocedor de las “goteras del techo” para
que se los resuelva.
Vale entonces destacar aquí que el
uruguayo Luís Almagro es un patético caso de los peligroso que son en política
los personajes ambivalentes y convertidos, esos que luego derivan en tránsfugas;
tal sujeto ha sido catalogado por el articulista Ángel Guerra, reseñado por
TELESUR (02/06/2016) como: “un don nadiecon ínfulas de grandeza”. Dice el autor
que “dos fundadores del Frente Amplio (FA) de Uruguay me informaron que viene
de la extrema derecha del Partido Blanco y que en su opinión, luego de una Gris
carrera diplomática ingresó a esa colectividad con propósito de ascender a
Embajador y luego a Canciller, fingiendo compartir la política de unidad e
integración latino-caribeña de los gobiernos del FA para finalmente
posicionarse en la Secretaría General de la OEA con el apoyo de los gobiernos
de Izquierda de la región y luego ponerse al servicio de las posiciones más
derechistas al servicio del imperialismo. (…) Senadores del FA han manifestado
(…) vergüenza por la traicionera conducta del ex – canciller del gobierno de
José Mujica.” Ese es el fulano que ataca a nuestro país, así que es pérdida
gastar más tinta y tiempo refiriéndose a tan oscuro Secretario General de la
OEA.
Dicho lo anterior pasamos entonces a decir
algunas cosas de interés colectivo sobre la Carta Democrática Interamericana,
un documento que no tiene el carácter de un tratado internacional, sino que es
una Resolución del Vigésimo Período Extraordinario se Sesiones de la OEA, el 11
de Septiembre de 2001, en Lima, la Capital del Perú. Ese documento surge como
intención premeditada de los Estados Unidos de Norteamérica para actuar a
futuro contra los gobiernos populares que estaban emergiendo en Latinoamérica,
siguiendo el ejemplo de la Revolución Bolivariana en Venezuela. Ya para el año
2000 los sectores de oposición en Venezuela, derrotados y sin ninguna
posibilidad de triunfo electoral en el cercano futuro, comenzaron a vociferar
la solicitud de intervención foránea, pues algo ya sabían de la futura
aprobación de la Carta Democrática. Después de aprobada ésta, bastante espacio
ocupó en los medios nacionales y allí comenzó el interés nuestro por conocer en
mayor profundidad los intríngulis y retruécanos del referido documento.
En esa Carta, por ejemplo, en su
exposición de motivo contiene Seis alusiones vehementes sobre: “Consolidar el
régimen democrático representativo de gobierno” o “asegurar la promoción y
defensa de la democracia representativa”, mientras que sobre: “el carácter participativo
de la democracia”, lo menciona tímidamente una sola vez. De allí en adelante,
en el articulado del Primer Capitulo se encuentran Dos expresiones
puntualizando y revalidando la Democracia Representativa, pero la Democracia
Participativa, la que se estableció en la República Bolivariana de Venezuela
con su Revolución, desde la óptica conceptual y práctica, solo es tratada
indirecta y tangencialmente en Cinco oportunidades. Es decir, desde un
principio ese documento apuntaba directamente contra el gobierno de nuestro
país, solo que en las discusiones y deliberaciones, la representación diplomática
nacional, logró la modesta inclusión de la Democracia Participativa, pues la
verdad fue que para ese entonces el país no contaba con la fuerza diplomática
que hoy ha construido y demostrado en el continente.
Vale mucho destacar que la inclusión y
discusión internacional del tema de la reivindicación del papel de la mujer en
el escenario político, económico, social y cultural, es decir, del protagonismo
de las mujeres, es un logro de nuestra delegación diplomática en todos los
escenarios internacionales. Es por ello que en el Artículo 28 de esa Carta
Democrática dice: “Los Estados promoverán la plena e igualitaria particpación de la mujer
en las estructuras políticas de sus respectivos paises como elemento
fundamental para la promoción y ejercicio de la cultura democrática”. Pero
lamentablemente no lo dicen absolutamente ninguna de los actores de la
derecha y ultraderecha nacional, pues su
conducta misógina, además de mezquina, les impide reconocer las cosas buenas e
importantes que podemos extraer y aplicar en ese tipo de resoluciones
interancionales a favor de los sectores de nuestra población, en particular
aquellos sectores quienes durante la democracia representativa de ayer
subyacían en los subterráneos de las políticas públicas, excluidos y
desatendidos.
Afortunadamente este 15 de Junio de 2016,
nuestra diplomacia bolivariana obtuvo otra victoria más en la OEA, triunfo tan
importante y tan contundente que debería provocar la renuncia del Secretario
General y, al menos, la colocación de una grapa en la boca del desaforado y
desesperado Presidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de
Venezuela, quien por cierto ya visualiza la imposibilidad de llegar a la Presidencia
de la República, pero como ambos personajes (Almagro y Allup) no tienen el más
mínimo sentimiento de vergüenza, y así lo han demostrado en sus actuaciones reiteradas,
estamos convencidos que alguna artimaña se van a inventar para a partir del 16
de Junio decir fueron ellos lo que lograron un extraordinario triunfo… ¡Tamaña
Desfachatez…! Santa Rosa,
16/06/2016. Desideratum_apure@yahoo.com
lunes, 13 de junio de 2016
Ladrones del Futuro, Asesinos Contumaces.
Desiderátum
Apureño.
Por: Oscar Adolfo Alvarado.
Sin ninguna duda y sin
ser criminólogo, jurisconsulto o magistrado del máximo órgano de justicia
nacional, que la denominación de ladrón no tiene atenuantes sino agravantes,
pues se le llama ladrón a quien se roba una aguja como también a quien se roba
un avión. Son las leyes las que clasifican o tipifican la gravedad del delito y
corresponde a los entes de justicia la imputación de los cargos para que al final
del respectivo proceso judicial se produzca la sentencia. Así pues que ladrón
es ladrón aquí y en Burundi igualmente. Sin embargo, hay ladrones cuyos delitos
generan consecuencias expansivas en la colectividad hacia el futuro y por tanto
mayores niveles de ira en quienes somos las víctimas, la sociedad entera.
Nuestra referencia de hoy es
sobre los reiterados hechos de robos a instituciones escolares y la sustracción
grosera de insumos médicos en hospitales y ambulatorios de la red pública, los
cuales se multiplican cada día y pareciera que, por lo reiterado más la
impunidad de quienes los cometen, nos estamos acostumbrando a soportarlos
estoicamente como algo “normal” o “común” y por tanto, algunas
autoridades sencillamente se hacen los ignaros e incluso cómplices en algunos o
tantos casos, es decir, los afectados debemos resignarnos con la negativa frase
interrogativa ¿Qué podemos hacer?
En mi modesta apreciación de
un hijo de campesinos formado en medio de limitaciones económicas, pero con un
amplio conjunto de valores humanos para apreciar con vehemencia el sistema
escolar público, ese mismo donde el estado venezolano aportó gran parte de los
recursos humanos y materiales, así como nuestra familia otro tanto, más la
dedicación amorosa para impulsarnos a superar niveles y llegar a ser el
profesional universitario que soy, puedo entonces asegurar que los robos a las
instituciones escolares es para la Nación entera la castración del futuro, es
amputarnos las extremidades para impedirnos avanzar hacia el progreso, es
ensañarse contra la infancia y la juventud para que su porvenir sea fúnebre,
sombrío y desesperanzador.
Los robos contra simoncitos,
escuelas, liceos y universidades, en la situación económica actual venezolana y
para siempre, deben ser considerados por la comunidad entera como crímenes
aterradores por las consecuencias que conllevan o las secuelas que causan.
Quitarles a los alumnos los equipos de informática, múltiples materiales
didácticos de indispensable necesidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje,
así como los alimentos del Programa Alimentario Escolar, además del costosísimo
valor monetario que significan, es un crimen tan devastador para la infancia y
la juventud, como los efectos causados por las drogas y demás vicios, porque
tales hechos nos impiden formar los hombres útiles que el país necesita para
superar el atraso, la pobreza y el subdesarrollo en sentido general.
También sucede lo mismo
cuando los robos suceden en hospitales y ambulatorios donde acuden las grandes
mayorías del pueblo carente de recursos y necesitados de atención, muchas veces
de urgencia, es decir, cuando los segundos, los medicamentos, los equipos y la
atención oportuna del médico son determinantes para mantener vivo al ser humano
afectado. Es un asesinato contumaz robarse los aparatos e insumos médicos de la
red pública, porque tal actuación nefasta es condenar a la muerte a la inmensa
cantidad de seres humanos, quienes sin recursos económicos se apersonan en
hospitales y ambulatorios para ser atendidos.
Lamentablemente no es secreto
que tanto en el caso de las instituciones escolares como en las hospitalarias
existe la complicidad interna de algunos funcionarios jerárquicos como de
subalternos también, es decir, la corrupción y el desmedido deseo de lucro ha
enfermado parte de la comunidad laboral de esos Dos grandes sectores que hasta
hace muy poco tiempo, por la naturaleza de sus ocupaciones, se tenían como los
de mayores meritos y depositarios del gran aprecio social. Obviamente debo
hacer énfasis en que no son todos, porque eso está alejado de la realidad y
sería totalmente injusto contra la gente honesta y abnegada que ha hecho de la
educación y la salud una misión y pasión de vida, además sería admitir que todo
está perdido y por tanto entregarnos a la desgracia, lo cual es inadmisible
para una ser sensato o reflexivo.
Lamentablemente los cómplices
y los rufianes alcahuetes existen en este tipo de casos, así como es innegable
las mafias criminales que se crean o actúan en esos espacios intimidando,
amedrentando y hasta asesinando a quienes honestamente intentan confrontarlos,
porque entienden la gran importancia y necesidad de las instituciones educativas
y de salud. Es por ello que al conocer las características genéricas de los
robos, o el llamado modus operandi, comentadas entre la gente cercana o
trabajadora de esos sitios, se puede inferir la participación interna y hasta
las conexiones con funcionarios de seguridad o custodia.
Por lo pronto, el espacio no
permite mayores argumentos para afincar con más vehemencia nuestro llamado a la
sociedad, que de una u otra manera rodea o se vincula con instalaciones
escolares y hospitalarias, para que colaboren de cualquier forma en
preservarlas; nos queda la cuota de corresponsabilidad personal, en nuestro
caso actual, de manifestar y exponer el tema en el parlamento regional, a
objeto de hacer el llamado necesario a las autoridades pertinentes para que se
produzca un mejor accionar de los organismos de seguridad y justicia, así como
también de los controles internos de esas instituciones. Santa Rosa,
Biruaca, 09/06/2016.
viernes, 18 de marzo de 2016
¿Casas de Luz u Oscurana del Conocimiento?
Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
Recientemente
hemos visto en el Estado Apure ciertas manifestaciones de los jóvenes
estudiantes, de algunos núcleos de universidades nacionales, solicitando diversos
requerimientos que van desde aspectos de infraestructura, pasando por
dotaciones hasta llegar al asunto del transporte interno o propio de cada
Institución académica. También han incorporado el propósito de cambiar los
actores que dirigen o regencian dichos recintos. Esto no es nada nuevo y
seguramente tampoco serán las últimas protestas o reclamos de las comunidades
universitarias desde dentro y hacia fuera de los espacios de clases.
Las
protestas o manifestaciones universitarias han sido y son muy comunes en los
países latinoamericanos y resto del mundo, así como también sucede que en la
mayoría de los casos de las disputas por el control del poder político los
estudiantes son protagonistas, algunos muy conscientes y otros ingenuamente o
manipulados, pero en definitiva han sido y seguirán siendo partícipes de la
dinámica político – social por Dos principales razones: Una porque son una
importante masa de seres humanos cuya actuación impacta la opinión en las
calles; y, la otra porque se supone que en la comunidad universitaria están los
más avezados actores de las comunidades, además que la natural rebeldía juvenil
es un “explosivo” manipulable, bastante útil y de muy bajo costo.
Tan cierta es la utilidad de los jóvenes universitarios en la querella
por el control político, que en cada espacio académico existen los movimientos estudiantiles
representantes o filiales de las organizaciones político-partidistas de las
distintas corrientes principales: Izquierda y Derecha, así como sus derivaciones
anarquistas regionales o locales. En definitiva son actores imberbes de cuya
masa se irán decantando y surgirán los liderazgos que luego estarán
sustituyendo a futuro los protagonistas actuales de la pugna gubernamental.
Viendo en retrospectiva general el caso venezolano podemos destacar las
luchas de la juventud patriótica contra la Colonia española, cuya figura
descollante fue Simón Bolívar, su Excelencia El Libertador; tiempo después la
resistencia contra la Dictadura y la muy recordada generación del 28; la Unión
Patriótica en la caída de Pérez Jiménez; la lucha armada de la década del 60 y
la juventud universitaria que acompañó al Comandante Chávez en 1992 y siguió
apoyándolo mucho tiempo después. Pero igualmente son protagonistas los que realizaron las violentas
protestas contra Chávez en su tiempo y más recientemente contra Nicolás Maduro,
quienes también son jóvenes y entre los cuales hay muchos estudiantes.
La
gran mayoría de las veces cuando las protestas universitarias surgen con mayor fuerza
y carga de violencia es porque hay cerca un proceso electoral o porque la
disputa por el control político se acrecienta, lo más lamentablemente es que en
nuestras universidades ha venido decayendo el nivel del debate político - ideológico,
particularmente porque pareciera que entre aquellas generaciones del pasado los
dirigentes de Izquierda y de Derecha se preparaban mejor y sus niveles
intelectuales exigían de más profundidad o erudición para la confrontación con
los adversarios, mientras que en el presente la imitación, el copiar y pegar,
el retuiteo y el reenvío por facebock de contenidos digitales, elaborados a tal
propósito, hacen inútil y superfluo el análisis situacional y la
caracterización objetiva de las realidades.
Ayer, el 21 de Junio de 1918, la Juventud Argentina de Córdoba se
dirigía en un manifiesto a los hombres libres de Sudamérica, exponiendo: “Las
universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta
de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y —lo que es peor
aún— el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron
la cátedra que las dictara.” hacían ellos referencia al exagerado carácter
clerical y refractario de la universidad en aquel entonces. Agregaban en el
mismo documento, puntualizando aquellos jóvenes del extremo Sur de nuestro
continente, algo que en este presente tiene mucha vigencia y que personalmente
recomiendo asumir a los jóvenes universitarios de Apure: “La única actitud silenciosa, que
cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que
experimenta para crearla o comprobarla.” (…) “Si no existe una vinculación
espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por
consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que
aprenden.”
Si bien ayer como hoy la juventud siempre debe elevar su voz de protesta
y reclamos cuando sienten o presumen que la casta dirigente intenta obscurecer
los espacios universitarios, la juventud también debe tener suficiente
conciencia para no autodestruirse permitiendo que su liderato tome decisiones
erróneas y actuaciones que impidan la difusión de la Luz en la casa destinada a
emitirla. Cerrar totalmente una universidad es amputar al debate o temerle
asumirlo, además de evitar que el pensamiento se exprese. Particularmente a los
que se dicen revolucionarios de izquierda, pero también para los adversarios de
la derecha recalcitrante, les dejo una frase reiterativa pero muy ilustrativa
del “Che” Guevara, quien decía: “O
nosotros somos capaces de destruir con argumentos las ideas contrarias, o
debemos dejar que se expresen. No es posible destruir ideas por la fuerza,
porque esto bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia.”
jueves, 3 de marzo de 2016
CRISIS DE VALORES
Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
Nuestro presente nacional está
signado por un conjunto de problemáticas y necesidades cuyos efectos sobre la
ciudadanía mantiene crispado el estado de ánimo en las grandes mayorías. La dificultad
de adquirir cómodamente bienes y servicio implica la ocupación de mucho tiempo
en la consecución de lo requerido, así como la carestía de los mismos genera
iracundia, porque cada expendedor fortuito le coloca a los productos el precio
que mejor le parece su particular albedrío del momento. En fin, estamos
imperativamente expuestos a ser víctimas de los nuevos mercachifles usureros
denominados bachaqueros, esa abominación social que de la noche a la mañana se
reprodujo exponencialmente para desgracia general de los venezolanos.
De tal realidad muchos
augures pretenden calificar el momento
como la peor crisis de la República y difundir la tesis del caos apocalíptico
que, a su colérico juicio, ameritaría convertir en carne molida todo mortal identificado
con el gobierno nacional de turno. Ese escenario toma mayor temperatura cuando
el común de los habitantes se entera por medios de comunicación masivos, de las
acciones corruptas cometidas por altos y medianos funcionarios públicos
–civiles, policiales o militares- enriqueciéndose a costa del sufrimiento de
los que deberían ser beneficiarios de las políticas públicas, es decir, el
pueblo venezolano.
En ese ambiente de ignominia o
corruptelas administrativas de unos cuantos, los interesados políticos inculpan
a “tirios y troyanos”, “Moros y Cristianos”, “justos y pecadores”, es decir, se
le acreditan las vagabunderías de unos pocos a la totalidad de quienes nada
tienen que ver en el o los asuntos. De tal manera que día a día, por eso del
aforismo que dice: “una mentira repetida cien veces se convierte en verdad”, el
malestar se multiplica trasmutando en odio visceral cuyos arbitrios dictaminan
la sentencia para los inocentes, quienes por cierto deberán cargar la culpa que
a otros corresponde.
En consecuencia de todas estas
realidades actuales los actores con aspiraciones de tomar espacios de gobierno,
dedican mucho tiempo a sus disertaciones anodinas donde apuntalan la tesis
interesada del gran caos, crisis aterradora y túnel sin salida. Nociones estas
que por carecer de sensatez, reflexión y cordura, además de estar inducidas por
el resentimiento y reconcomio, carecen de sustentación histórica aunque son
expuestas con petulancia argumental y engreimiento ilustrado.
Al respecto, como yo tampoco
puedo adjudicarme la propiedad y registro de la patente o licencia de las
verdades exclusivas, me permito recomendar a opositores y oficialistas, a ricos
y pobres, crédulos e incrédulos, blancos y negros, en fin a todos, la lectura
de un modesto ensayo titulado: Mensaje Sin Destino, cuyo autor es Mario Briceño
Iragorry, Trujillano, nacido
el 15 de septiembre de 1897 y fallecido en Caracas, el 6 de
junio de 1958, quien fue abogado, historiador, escritor, diplomático
y político venezolano cuyos restos fueron llevados al Panteón Nacional el 6 de marzo de
1991.
Ese trabajo fue escrito el 11 de Septiembre de 1950 (hace casi 66 años),
publicado en varias ediciones y está disponible gratuitamente en Internet (http://www.saber.ula.ve/ bitstream/123456789/30551/1/ articulo14.pdf).
En dicho ensayo dice algunas de estas cosas:
“(…) me duelo de que,
por carencia de un recto y provechoso sentido histórico de la venezolanidad,
hubiéramos preferentemente utilizado los recursos petroleros para satisfacer
bajos instintos orgiásticos, antes que dedicarlos a asegurar la permanencia
fecunda de lo venezolano, y ello después de haber olvidado ciertos compromisos
con la nación para mirar sólo a la zona de los intereses personales.” Esta cita
es demostrativa que el problema de las consecuencias negativas de la renta
petrolera no es nuevo y tampoco el peor momento. Más adelante puntualiza: “(…)
Pongo énfasis al decir que nuestro empeño de olvidar y de improvisar ha sido la
causa primordial de que el país no haya logrado la madurez que reclaman los
pueblos para sentirse señores de sí mismos.” Allí recalca una verdad
que todavía tiene vigencia catedrática y es una reflexión que hemos repetido
sin cesar, pero que muchos decisores embriagados de arrogancia nunca han
querido escuchar.
Estas Dos citas forman parte del prólogo
en la edición publicada en Septiembre de 1951, al adentrarse en el contenido
encontrarán expresiones que parecieran referirse al presente de nuestro país,
pero como este espacio no permite disertar una ponencia, dejo la recomendación
hecha de su lectura y me atrevo a insistir en asegurar que nuestra situación
actual es más una crisis de valores que una crisis económica, y por ello hago
mías las palabras de Iragorry para invitar a la sensatez de los análisis y
buscar el sendero de la tolerancia para resolver los asuntos que hoy nos
agobian a todos, así diremos como él: “Entonces podrá hablarse de concordia y
reconciliación cuando los venezolanos, sintiendo por suyos los méritos de los
otros venezolanos, consagren a la exaltación de sus valores la energía que
dedican, a la mutua destrucción, y cuando, sintiendo también por suyos los
yerros del vecino, se adelanten, no a pregonarlos complacidos, sino a colaborar
modestamente en la condigna enmienda.” (Santa
Rosa, Biruaca, 03/03/2016).
desiderátum_apure@yahoo.comlunes, 22 de febrero de 2016
Pescando en Río Revuelto.
Desiderátum Apureño.
Oscar
Adolfo Alvarado.
Desde hace cualquier tiempo se echó a correr en el pueblo que fue la
Villa de San Fernando del Paso Real de Apure, hoy sencillamente San Fernando de
Apure, un mito según el cual un fulano Fraile, por no sabemos específicamente
el motivo, maldijo a la ciudad capital y todo el territorio del Estado, a los
efectos que nunca progresaran sus habitantes y por consiguiente la región
tampoco. Así mismo en el barrio Casa de Zing, escuché a un coterráneo de muy
baja autoestima decir rimando: Apure pueblo nulo/ si Venezuela tuviese cuerpo/
Apure sería el… (censurado).
Como puede notarse, las palabras anteriores contienen implícitamente la
manifestación de inconformidad, decepción, desencanto y pesimismo, transmitido
a lo largo del tiempo por aquellos apureños quienes, aunque haciendo muchos
esfuerzos, sienten el infortunio de no poder ver la materialización de sus
aspiraciones personales y, además, vivir en la sempiterna desdicha porque el
desarrollo general socio-económico pareciera estrellarse en los límites de la
entidad territorial, es decir, negado a ingresar o ingresar por cuentagotas y
muy tardíamente.
Por otra parte vale expresar que somos muchísimos más los que no admitimos
sofismas, creencias baladíes, ni dogmas supersticiosos para justificar el
evidente atraso que, en sentido general, todavía mantiene al Estado Apure y su
gente entre los de menor desarrollo integral del país, incluso podemos asegurar
-con evidencia histórica- que en algunos aspectos ha retrocedido
sustancialmente. Pongo de ejemplo solo Dos casos: Transporte Aéreo y Salas de
Cine. Si bien los anteriores no son determinantes indicadores de desarrollo
económico y social, influyen directamente en aspectos demandados por la
cotidianidad ciudadana.
Sin embargo, también es necesario evidenciar que existen varios avances
que incorporan al Apure y los apureños en el escenario del acceso a bienes y
servicios, solo disponibles a muy escasa población hasta no hace muchos años;
tales como: infraestructura vial, electrificación, telefonía en sus distintas
modalidades, telemática, vivienda, universidades en los Municipios y maquinaria
agrícola, entre otros aspectos. Obviamente las demandas son todavía muy
cuantiosas y cada nuevo amanecer la población creciente aumenta las exigencias.
Pero cuando se acrecientan las dificultades sucede igualmente como cuando
en medio de la ribazón todo mundo quiere lanzar su atarraya y todo pescador desesperado
lanza el anzuelo, aunque el río se note revuelto. Eso más o menos es lo que
está sucediendo ahorita en Apure. Ocurre que a final de año deberían estarse
realizando las elecciones para Gobernador de Estado y los 7 Legisladores de la
región, razón por la cual se abrieron los apetitos donde cada “pescador”
prepara sus anzuelos y cada navegante trata de arrimar la embarcación para
donde presume está el cardumen.
Por el lado de los “patriotas”, coge fuerza la “operación caponera”, es decir, algo similar a lo que le pasó al
difunto Capitán “Puig”, denigraban a
las espaldas del susodicho atribuyéndole tal o cual extravío y corruptela, pero
enfrente de él mostrábanse amigables y hasta adulantes. Permanentemente
encendían la “motosierra verbal” para
“serrucharle” las extremidades inferiores, anunciando entre “susurros conspirativos” su inminente
renuncia por motivos de salud. En fin, ya se comienza a conformar entre esa especie
de nido de Alacranes, o cofradía de oportunistas, el “TOCONCA” (Todos Contra
Carrizalez); a tal efecto, comienzan a mostrarse en calles de pueblo, algunos sujetos
similares a los espantos de la sabana (en la oscurana, matorrales o recovecos)
y los otros al estilo de los pavos cortejando a las pavas (presumiendo del “plumaje”), mientras los más bellacos y pillos
apelan al sigilo de captar los cándidos promotores para en el oportuno momento
asomarse enteros.
Lo cierto es que la jauría al acecho se compone de fulanos quienes
ocuparon cargos partidistas, gubernamentales o parlamentarios, entre otros,
pero luego de haberse beneficiado en lo personal dejaron el pelero hace varias
lunas y soles, tiempo ese dedicado a sus asuntos particulares, sin mover al
menos una pajita para colaborar en las actividades y esfuerzos de los partidos
del GPPSB en los recientes y complejos procesos electorales. De allí entonces que
estos reaparecidos se incorporan a la lista de precandidatos “motu proprio” con aspiraciones a
Gobernador de Estado, nomina cuyos
guarismos pasan de la Docena, mientras que las pretensiones hacia los curules
legislativos se contabilizan como en los mercados al por mayor: por Gruesas.
En el caso de los “realistas” no
se sabe a ciencia cierta quién de los parlamentarios nacionales será el
portaestandarte, porque el Suplente Zuliano comenzó a echarle pajas a su
principal (el farmaceuta) anunciando la investigación sobre Dos plantas de
tratamiento de Agua Potable construidas en su gestión de Gobernador (2000 –
2004) pero que nunca funcionaron; los casos “santos” son: San Miguel de
Cunaviche y San Rafael de Atamaica. Entre tanto el Diputado principal trata de
asegurar la alianza con los salta talanquera en la frontera para venirse más
tranquilo a los Municipios del bajo territorio, donde la cosa está más peluda, porque
en la Capital ya mostró públicamente su capote de torero el sempiterno Alfaro
Ucero apureño, exponiendo que en esta “Corrida”
-entiéndase selección de candidatos- no aceptará los consensos para escoger a “la otra persona”, ni que a su consorte
la acusen de “cupular” o “cogollérica”; por tanto su exigencia -in pectore- es
ir a primarias donde Acción Democrática aspira “cortar” rabo y orejas; además
de las “patas” al musiú. Incluso
muchos dicen que en la mustia Casa Blanca de la Avenida Táchira de San Fernando,
se oye a diario la repetición de un fragmento de la canción de Illapu: “Ahí viene
montilla”… a dar la pelea.
Así pues que las cosas se tornan muy curiosas e interesantes en Apure, donde
aunque el verano se adelantó achicharrando la tierra llana y secando ríos,
caños, lagunas y esteros; hay muchos codiciosos de poder político, que no van a
esperar el invierno para comenzar a pescar en Ríos revueltos. Seguramente
piensan que, en este caso, vale mucho el refrán aquel de “quien madruga coge agua clara” y como en el agua es donde los peces
nadan, entonces tirando los anzuelos, atarrayas y chinchorros, con tiempo
adelantado, aunque sea una Arenca, o mejor una Guabina, enganchan… Aspiramos al
menos que en Junio o Julio -plena candela electoral- Lloverá bastante y luego
entonces los apureños veremos cuantos escamosos estarán en la fritanga. (Santa Rosa, Biruaca, 17/02/2016).
jueves, 28 de enero de 2016
El Peso de la Corrupción…
Desiderátum
Apureño.
Oscar
Adolfo Alvarado.
Sin duda que la actual situación económica
de nuestro país tiene sus efectos más severos hacia los sectores populares, es
decir, la gente pobre del campo y la ciudad. Son ellos quienes más sufren las
consecuencias de la perversidad del acaparamiento, la escasez y el contrabando
de extracción, que a su vez inducen carestía, especulación e inflación; eso lo
sabe hasta el más ingenuo y con tal afirmación no estamos descubriendo la forma
de entibiar el agua. Sin embargo, todos esos fenómenos han tratado de ser
combatidos infructuosamente por las distintas instancias de gobierno, desde la
administración nacional, pasando por las regiones y Municipios, hasta las
organizaciones comunales, han intentado y ensayado cualquier método para hacer
llegar los alimentos e insumos generales a la población pero no han logrado
resolver sustancialmente el problema, lo cual ocasionó la obvia crispación
general de ánimos y produjo el pasado 6 de Diciembre, una pesada derrota
política al gobierno.
La mayoría de la población desea que pueda
ser resuelto el problema del acceso a los alimentos e insumos generales,
incluyendo las medicinas que son muy necesarias, pero aunque el Gobierno hace
los máximos esfuerzos por importarlos y aumentar la producción nacional, cuando
todo ello entra en las cadenas de distribución se desaparece un importante
porcentaje y la dificultad parece agudizarse. Obviamente que todo el asunto
tiene un trasfondo político y se enmarca dentro del ataque sistemático y
multifacético que existe contra Venezuela por parte de las naciones que
controlan el sistema financiero internacional, particularmente los precios del
petróleo, con los norteamericanos a la cabeza, quienes necesitan derrocar al
gobierno venezolano para regresar cómodamente con sus empresas transnacionales
a apoderarse de la importante renta petrolera que nuestro país puede generar,
la cual hoy han logrado mermar haciendo caer estrepitosamente el valor del
crudo para que el ejecutivo venezolano no tenga los recursos que permitan
paliar la crisis económica y sus consecuencias sociales y políticas.
En tales circunstancias los economistas
exponen las mil y una causas, así como exteriorizan igual cantidad de posibles
soluciones, entre las cuales los más extremistas incluyen condenar al
Presidente, su Gabinete, los Gobernadores y Alcaldes a la Guillotina. Sin
embargo; si bien es cierto todo lo anterior, no menos cierto es que todo el
problema tiene un elemento interno de mucho peso y de difícil levante por lo
extendido que se hizo, me refiero a la corrupción, esa abominación que se
convirtió en epidemia y de corrupción administrativa degeneró en corrupción
generalizada. Es impresionante como centenares de funcionarios y personas
comunes se nutren de las corruptelas y hasta se atreven a esgrimir su derecho a
cometerla porque un superior lo hace, es decir, justifican el delito como legal
con el pretexto que su jefe o un gobernante lo está haciendo. Algo así como
aquella desgraciada frase que una vez escuché: “Los adecos son mejores porque
roban y dejan robar”, vaya usted a saber tamaño descaro.
Es realmente indignante como algunos
funcionarios de la administración pública, incluyendo Policías, Guardias
Nacionales, funcionarios de organismos de inteligencia y seguridad de Estado,
oficialidad militar y hasta soldados, se dedican a la corrupción en sus
múltiples circunstancias, desde la muy conocida matraca callejera o de
alcabalas en carretera, pasando por el acaparamiento y posterior venta
especulativa, hasta los que dirigen el gigantesco y lucrativo contrabando de
extracción, que continúa desangrando al país por todas las fronteras terrestres
y marítimas, sin excepción.
La multitud afectada y encolerizada nos reclama
a quienes de alguna u otra forma tenemos responsabilidades gubernamentales, sin
embargo, los que por el nivel que ocupamos no tenemos posibilidad de tomar
medidas y algunas veces ni siquiera podemos exponer nuestras inquietudes ante
los decisores o sencillamente nos toman por sonsos, tomamos la alternativa de
elevar la voz en sentido general, a ver si llega ante quienes tienen el nivel
de asumir y ejecutar las acciones resolutivas. De allí que afirmamos
categóricamente que gran parte de la culpa de esta escasez y especulación de
productos alimenticios, insumos generales y medicinas, está en la exagerada
corrupción de muchos funcionarios públicos administrativos y cuantiosos
uniformados, quienes prevalidos de los uniformes y las armas que portan, conforman
con los primeros una entente perniciosa que mantiene en zozobra a la ciudadanía
y anula cualquier acción del gobierno -en sus distintos niveles- para resolver
los problemas y mejorar el estado de bienestar de los venezolanos. Por tanto,
si no se actúa contra tan pesado fardo, la anarquía tomará fuerza y no es de
extrañar el retorno de episodios similares al final de Febrero de 1989, aunque
para algunos les resulte una exageración lo que decimos. (Santa
Rosa, Biruaca, 28/01/2016). desiderátum_apure@yahoo.com
viernes, 15 de enero de 2016
Atollados…
Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
Pues bien, como la vida de todo terrícola transcurre arrancando desde el
espacio vital del nacer y concluye en el fallecer, no hay duda que en el camino
siempre nos encontraremos vías muy expeditas para avanzar, así como también
dificultades que nos detienen e incluso algunas veces retrocedemos en lo transitado,
lo cual configura la experiencia que sirve de conocimiento y nos alerta para
dar los pasos futuros con mayor atención y acierto, además a su vez permite
convertirnos en “baquianos” para
contribuir a abrirle el camino más expedito a nuestros sucesores. Sin embargo,
en ese viaje existencial hay mucha gente porfiada, quienes se empeñan en irse
por otros atajos y terminan “atollados”…
si atollados en el tiempo, la desidia
y el atraso socio-cultural.
Si nosotros los apureños todos, sin excepción, nos detenemos un instante
a valorar hasta que nivel hemos logrado incorporarnos al progreso general de la
sociedad nacional, latinoamericana y mundial, no tengo dudas que determinaremos
estar “atollados”, cada cual a su
modo y con sus personales actitudes lógicamente, pero en sentido general las
causas son comunes y las encontraremos la mayor de las veces en los demás, por
esa conducta humana que nos hace tan difícil admitir los errores o culpas
propias y tan fácil asumir el rol de Pilatos
en cuanto a la sentencia mortal a Jesús el de Nazareth.
Así pues que admitir que estamos “atollados”
en el atraso no es exagerar que todavía somos como aquellos trogloditas o
primitivos habitantes de las cavernas (donde existían éstas claro está), pero
al comparar nuestras ciudades con otras latitudes, la Capital del Estado y las
de los Municipios junto con el comportamiento socio-cultural, la duda se
despeja y la verdad nos impacta con la fuerza de los hechos.
Sin alejarnos hacia la periferia de la ciudad y constatar lo dicho,
podemos pasearnos por el centro de la ciudad de San Fernando, la otrora llamada
ciudad de la esperanza, para observar el deprimente paisaje de basura a cada
centímetro; ventorrillos de comidas cuyos dependientes son la viva imagen de un
mal mecánico (por lo inmundo de la vestimenta) y los alimentos expuestos al
ambiente como para aderezarlos con la tierra que pulula al aire; barberos de
plaza o acera que dejan al viento la tarea de “barrer” el pelambre; autolavados viales que inundan calles y
avenidas contribuyendo a su destrucción; fruterías itinerantes que ocupan
lugares de mayor tránsito peatonal y consecuentemente las conchas de cambures que,
lanzadas al suelo, son la asegurada caída de… nalgas para un desprevenido transeúnte;
parques infantiles que son destruidos por adultos borrachos o irresponsables;
chatarras automotores convertidas en transporte urbano, con la opción de
fumigadoras por el volumen de humo que expelen; perros realengos y sarnosos que
dejan sus deposiciones por doquier, con tan mala suerte que se van adheridas a
nuestros zapatos y cuando llegamos al trabajo o la casa en vez del común saludo,
nos reciben con un espantoso ¡FOOOOSS!; en fin, en nuestras
ciudades la anarquía es lúgubre mientras que la actitud citadina sofoca y
angustia.
Insisto, más fácil resulta echarle las culpas a los demás que admitir
las propias falencias; la problemática es de larga data y cada vez se agudiza
mucho más por aquello del aforismo popular: “quien se pone adelante es para que lo sigan”. Las autoridades a
quienes les compete actuar en cada aspecto se distraen entre la cháchara y sus
particulares intereses, mientras que cada cual se antoja de materializar su “Derecho al trabajo” ocupando los
espacios públicos y empeorando el caos urbano.
Si seguimos en este ritmo de comportamiento socio-cultural continuaremos
atollados en medio de la anarquía, la desidia y el atraso general de nuestra
región. Pues es muy difícil que una sociedad mejore sus condiciones materiales
de vida colectiva si sus individualidades no mejoran la actitud y
comportamiento social para con los similares.
(Santa Rosa, Biruaca, 14/01/2016). desiderátum_apure@yahoo.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












