jueves, 5 de marzo de 2015

La Paz… ¡Nuestro Gran Desafío! (y 2)

 
Desiderátum Apureño.
 
Oscar Adolfo Alvarado.
 
     Continuando con el tema de la semana anterior, sin duda que son muchos los obstáculos que en el transitar existencial de la humanidad se encuentran para mantener la convivencia fraterna, la armonía y la paz; pues en la misma medida que surgen las ambiciones y apetencias personales o de grupos, también surgen los conflictos y desencuentros, muchos de los cuales han sido el origen de las guerras y por tanto del exterminio humano, junto con la destrucción material, que incluso ha generado la desaparición de culturas enteras en diversas latitudes del mundo, particularmente en Europa y el Medio Oriente con mayor énfasis.
 
     Luego de la Segunda Guerra Mundial, las naciones vencedoras se repartieron el mundo otra vez, pues con anterioridad histórica los imperios habían ocupado -mediante invasiones armadas- la mayoría del globo terráqueo para someter a los pueblos y explotar sus recursos. Ahora en este Siglo actual han emergido un conjunto de Naciones que iniciaron importantes procesos inéditos de liberación nacional, que en nada se parecen a las insurgencias o revoluciones armadas del pasado, ya que ahora se produjeron y continúan produciéndose cada vez más, mediante procesos democráticos con elecciones universales y directas, salvaguardando además el secreto del sufragio.   
 
     El área más emblemática de estos procesos de cambio socio-económicos actuales es la América Latina y el Caribe, la cual por cierto es la que mayores recursos energéticos y biodiversidad posee. Estos territorios antes ocupados colonialmente por los europeos fueron la fuente material con la cual los países del llamado viejo continente levantaron su desarrollo y acrecentaron aceleradamente su civilización. Tanto fue así, que una parte del imperio británico se vino a ocupar la América del Norte y con su mismo talante, luego de haberse desprendido de aquel y establecido su propio control territorial, inició un proceso de intervención hacia el centro y sur del continente creando sus propias colonias durante muchos largos años. Sin embargo, el aforismo popular advierte que: “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”, entonces con el ejemplo de liberación de Cuba a mediados del Siglo pasado, en el último año del XX emergió Venezuela con la diferencia de haberlo realizado mediante elecciones y sin que ni un solo disparo fuese realizado para cambiar el ocupante de la Silla más importante en el Palacio Presidencial de la República.
 
     Durante estos 14 años del XXI el ejemplo venezolano ha sido seguido por otros vecinos, quienes incluso tenían deplorables niveles de desarrollo humano, tal como es el caso de Bolivia (por solo nombrar uno), la cual con un Presidente Indígena (algo nunca visto) hoy día ofrece orgullosamente al mundo un inusitado avance material y humano que ha sorprendido a propios y extraños. Pues bien esos ejemplos latinos para nada han gustado en los centros del poder imperial norteamericano y europeo, por tanto ellos ahora se han dedicado a desestabilizar los gobiernos de estos países que consideran un “mal ejemplo”, ya que en la misma medida que se liberan del yugo imperial, los opresores pierden las fuentes gratuitas de recursos, es por lo que ellos incitan a las guerras civiles bajo el lema “divide y vencerás”. Esto nos permite reafirmar la capacidad visionaria del Padre Libertador venezolano quien, en carta al Coronel inglés Patricio Campbell, el 5 de Agosto de 1829, le dijo con firmeza: Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.
 
     En los últimos 15 años anteriores y el presente que corre, muchísimas evidencias han demostrado la arrogante actitud desestabilizadora e injerencista de los gringos y los europeos en nuestros asuntos internos, en flagrante violación a todos los convenios internacionales suscritos, particularmente a la libre determinación de los pueblos. En el caso nacional hemos exagerado la tolerancia con el ánimo y la convicción de mantener la Paz a pesar de todas las agresiones continuadas. Hugo Chávez lo manifestaba: Derrotemos la cultura de la guerra y sigamos fortaleciendo la cultura de la paz”, agregando que: “No queremos más violencia en el mundo. Pregonamos y practicamos la paz internacional”. Es por ello que consecuentes con el Comandante, quien falleció, hoy hace 2 años, debemos seguir haciendo todo lo posible, y casi lo imposible, para lograr coronar nuestro mayor desafío de mantener la Paz Nacional, aunque teniendo muy claro lo que también nos dijo Chávez: Paz no es, y nunca será, equivalente a sumisión”. (Santa Rosa, Biruaca, 05/03/2015).  desiderátum_apure@yahoo.com

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