lunes, 5 de octubre de 2015
Lo que nada nos cuesta…
9:42 a.m.
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Oscar Adolfo Alvarado.
Los venezolanos que ya hemos experimentado al menos medio siglo de
existencia y los que por estudio de la historia conocemos el devenir socio
económico de la Nación, estamos enterados de las diversas bonanzas, derivadas
de la renta petrolera, que han sucedido en varios gobiernos. Muy diversas han
sido las dádivas o regalos repartidos cada lustro, bajo la denominación de
políticas sociales; y, muchos son los gerifaltes que se cuentan también por
haber sacada provecho propio de las mismas. Incluso hasta un ex – ministro
delincuente se fue a Inglaterra con la botija a reventar y con tales caudales
el tipo se compró un título nobiliario, convirtiéndose entonces de Blanco
orillero americano a flamante Sir de la noble sociedad Inglesa. Junto con ese
cleptómano muchos más en cada gobierno, sin excepción, han saltado las
fronteras con el botín sustraído del erario público, pasando ellos a alimentar
el voluminoso inventario de pillos venezolanos en el extranjero.
Al parecer la impunidad de aquellos sujetos de conducta deshonesta se
convirtió, desde tiempos de la Colonia española, en cultura para el ejercicio
de la función pública y de amplia aceptación en la sociedad, pues a cada
funcionario elegido o designado en un cargo de mediana o elevada importancia,
se le atribuía, o atribuye todavía, una nueva condición social signada por la
demostración de riqueza y la metamorfosis de ciudadano sencillo a fachendoso
individuo abstraído en el submundo de los petulantes. Ello trajo como
consecuencia que los electores venezolanos durante la segunda mitad del Siglo
XX decidían su voto, en cada proceso electoral, favoreciendo a quienes se
destacaran más por repartir dádivas provenientes del robo al patrimonio público;
y, para nada importaba si tal o cual plan de gobierno era realizable y
provechoso para el país, lo importante para elegirlos era cuan más numerarios
resultasen los regalos otorgados… migajas que caían desde la mesa donde
depredaban al tesoro nacional.
Tal cultura de la dádiva, obsequio o regalo ha sido muy difícil
erradicarla, pues su enraizamiento durante tanto tiempo en la sociedad, hace
casi imposible suplantarla por el retorno de la cultura laboriosa que se destacó
en tiempos pretéritos de la Venezuela Agraria, antes de la aparición del
Petróleo. Tan establecida es esa cultura que si una de las tantísimas personas
honestas que existen, ejerce un cargo y no demuestra fastuosidad de inmediato,
al poco tiempo su nombre queda por apellido, porque de allí en adelante será
identificado como: “el pendejo…” y
después agregan su nombre de pila, es decir, si no roba es un tonto de marca
mayor, pero si roba y algo de lo sustraído lo regala entre los activistas y
pedilones, pasa a convertirse en Don fulano, o cuando menos lo gradúan
súbitamente, así sea un soberano analfabeto funcional, porque los adulantes lo
comienzan a tratar con cualquier título académico, desde el muy “cacheroso” “Doctor”, pasando por “Ingeniero”
hasta el más común de “Licenciado”.
Obviamente que mientras más pusilánime sea el funcionario, el hala mecates
logrará mejores regalos en la medida que sea más baboso para con el primero.
En consecuencia de todo lo anterior descrito, en el presente sucede que
las políticas sociales implementadas por el Gobierno Nacional hacia los
sectores más deprimidos de la población, se siguen considerando por muchos
terrícolas como parte de aquella cultura nefasta y no como una acción para
transformar el modo de producción nacional y generar una sociedad más
igualitaria y equitativa en el acceso y distribución de los bienes y servicios.
Para explicarnos mejor en el asunto exponemos Tres Casos demostrativos: La
Misión Alimentación, la Misión Vivienda Venezuela y la dotación de Equipos Electrónicos
para los estudiantes (Canaimas y Tabletas).
En los Tres casos grandes sectores de la población no conceptualizan a
esos beneficios sociales como la masificación del acceso a un derecho constitucional,
ejecutado por parte de los órganos del Estado, al contrario todo es considerado
como un regalo e incluso quienes adversan al Gobierno lo consideran populismo
gubernamental. En consecuencia el uso y abuso de tales beneficios termina
materializando en la realidad lo que es la creencia popularizada, es decir, los
beneficios otorgados son regalos. Entonces como los alimentos subsidiados son
provenientes de la Misión alimentación, por ende del Gobierno; significa que
cada sinvergüenza quien pueda acopiar una importante cantidad de los mismos, en
complicidad con funcionarios corruptos, puede crear su propia red de “bachaquerismo” y lucrarse a su antojo
porque él también tiene su derecho de “rebuscarse”
económicamente, con lo cual se pretende legalizar un flagrante delito. Así
mismo algunos profesionales de la invasión de terrenos ajenos, muchos de ellos
delincuentes, invocando los derechos humanos como pretexto ocupan una parcela, construyen
un rancho, luego por algún ente del Estado acceden a una vivienda, pero a los pocos días
de habérselas adjudicado la venden y se van a otro terreno a seguir la práctica
invasora para volver a ganarse una importante cantidad de dinero sin sudar ni
una sola gota; situación esta que lejos de resolver el problema de la vivienda
lo magnifica, pues algunas parejas de jóvenes de clase popular o media quedan
fuera del acceso a ese beneficio colectivo, sin contar que además las
invasiones generan muchísimos más problemas de prestación de servicios
públicos. Mientras que en el caso de las computadoras Canaimas y las Tabletas Electrónicas,
que deberían ser para mejorar los procesos educativos e incorporar a los
estudiantes en las Tecnologías de Información y Comunicación para adentrarse en
los procesos científicos de punta, son muchas de esas Canaimitas que terminan
como soporte electrónico principal de los equipos de sonidos en quienes viven
de alquilarlos o en las muy comunes campañas religiosas que a diario miramos en
calles, parques y avenidas, esto sin mencionar las que son utilizadas por los
adultos en las visitas a las páginas “coloradas” del Internet.
martes, 29 de septiembre de 2015
El Onanismo Detractor
Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
Ya ha transcurrido un mes desde que se inició el cierre de fronteras con Colombia y el primer Decreto de Estado de Excepción en Cuatro Municipios del Táchira, medida que paulatinamente fue extendiéndose hacia las otras Entidades fronterizas, faltando solamente el tramo del territorio amazonense, que va desde la confluencia del Meta con el Orinoco hasta Piedra del Cocuy, exactamente donde está el punto trifinio de la frontera entre Venezuela, Colombia y Brasil.
En estos días pasados luego de las medidas decretadas en frontera, los resultados han sido bastante importantes y se pudo descarnar hacia la opinión pública nacional e internacional muchos aspectos de las realidades que allí suceden y afectan muy negativamente el bienestar de los venezolanos domiciliados a lo largo de los 2.219 kilómetros del límite binacional. Obviamente que esas realidades son hartas conocidas por los habitantes de la zona, pues ello es un problema de muy larga data y son quienes la sufren en mayor medida. Sin embargo, las decisiones del Presidente son descalificadas y severamente detractadas por quienes se lucran o aprovechan del diferencial cambiario monetario y el contrabando de extracción, así como por los que coexisten entre el inframundo delictual y narco-paramilitar que se había establecido y enraizado allí notoriamente.
En este nuevo escenario el onanismo detractor se estrella contra realidades espantosas mostradas recientemente hacia lo interno del territorio venezolano, como el descuartizamiento de seres humanos el cual se conocía como práctica paramilitar común del lado neogranadino pero no en Venezuela. También quedó palpable como nuestro gobierno soportaba la carga de mantener con trabajo, alimentación, combustibles y otras necesidades al 80% de la población fronteriza del lado colombiano. Se develó el desleal y rentable negocio de la empresa petrolera Ecopetrol vendiendo en Colombia combustibles y lubricantes que habían obtenido mediante el contrabando desde Venezuela, además del beneficio impositivo que financiaba los presupuestos de las municipalidades de aquel país. En fin, mientras el gobierno de Juan Manuel Santos se hacía el ignorante y no atendía a sus connacionales en los Departamentos fronterizos con Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro se reventaba por resolver las demandas y necesidades más apremiantes para la vida de nuestros compatriotas en Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.
Sin duda que la democracia permite a todos la libertad de expresión, de comercio, de asociación y muchos otros derechos sociales e individuales, establecidos en el texto constitucional de cada República: sin embargo, el Estado también tiene sus elementos jurídicos de control para regular situaciones cuando éstas se salen del curso legal y natural por donde deberían transitar para el bienestar general. Ninguna individualidad puede pretender legitimar un delito porque su práctica le beneficie solamente a él o un grupo cualquiera. Por ejemplo, es verdaderamente una vulgaridad que algunos comerciantes apureños pretendan descalificar, bajo el pretexto de la “libertad de comercio”, las medidas adoptadas mediante los Decretos 2.015 y 2.016 que cierran fronteras en los territorios de los Municipios José Antonio Páez, Rómulo Gallegos y Pedro Camejo del Estado Apure. Hay que ser tan inocente como un niño o tan exageradamente idiota y obtuso como un maniático para creerse tal argumento.
Los Decretos emitidos han dado resultados palpables, la importante cantidad de alimentos, víveres, medicinas y mercancías diversas confiscadas a los contrabandistas, así como las ahora desoladas estaciones de combustibles a todo lo largo de la frontera, además de los lupanares, alijos de droga y arsenales encontrados, son un hilo de la madeja que en frontera se creó en todos estos años. También es cierto que todo este problema no es imputable en exclusividad a los que tienen la nacionalidad colombiana, pues desde hace años muchas han sido las denuncias contra venezolanos implicados en ese mundo nefasto de la corrupción; incluso en el año 2004 un senador izquierdista de Colombia presentó grabaciones demostrativas del contubernio entre los cabecillas paramilitares de Colombia e importantes funcionarios venezolanos, más recientemente está el caso de Dos barcos de PDVSA retenidos con millares de litros de combustibles que serían llevados por el contrabando de extracción, donde funcionarios civiles y militares fueron descubiertos. Pero todas esas verdades no deben tamizarse de acuerdo a los intereses de uno u otro lado para tratar de obtener provechos económicos particulares o beneficios político-electorales ante la coyuntura actual de elecciones el 25 de Octubre en Colombia y el 6 de Diciembre en Venezuela. La gran mayoría del pueblo, militantes de todas las vertientes ideológicas deseamos que se resuelva el problema fronterizo para asegurar el bienestar y la Paz general en las Dos Naciones que tienen una misma Madre continental y un mismo Padre Libertador.
(Santa Rosa, Biruaca, 24/09/2015).
desiderátum_apure@yahoo.com
(Santa Rosa, Biruaca, 24/09/2015).
desiderátum_apure@yahoo.com
jueves, 17 de septiembre de 2015
LA FRONTERA DINÁMICA Y CALIENTE.
3:30 p.m.
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Desiderátum
Apureño.
Oscar Adolfo
Alvarado.
Con la decisión Presidencial, mediante los Decretos 2.013, 2.014,
2.015 y 2.016 del pasado Martes 15 de septiembre, ya se ha cerrado la mayor
parte de la zona fronteriza más dinámica y caliente entre Venezuela y Colombia,
quedaría por cerrar la más agreste, la colindante con el Estado Amazonas, que
va desde la desembocadura del Meta en el Orinoco hasta la Piedra del Cocuy,
donde está el punto trifinio y el último de los 603 hitos de demarcación
fronteriza binacional.
En el caso del Estado Apure, desde el Consejo Legislativo Estadal, el
pasado 25 de Agosto, habíamos publicado un comunicado donde “Apoyamos total y
absolutamente al Camarada Nicolás Maduro Moros, Presidente Constitucional de la
República Bolivariana de Venezuela, en las decisiones que ha tomado para
defender la soberanía, la integridad territorial y el bienestar de la población
nacional, así como para enfrentar, contrarrestar y eliminar los factores que atentan
contra la Institucionalidad del Estado Venezolano y la Paz Nacional,
particularmente contra aquellos que tienen el objetivo de establecer la
infra-cultura del contrabando de extracción, la violencia y el crimen
paramilitar en nuestro país.” En el mismo documento propusimos que las medidas
de Estado de Excepción decretadas sobre Cuatro Municipios del Estado Táchira,
se extendieran a toda la frontera y particularmente a los Tres Municipios
fronterizos del Estado Apure. Hecho ya materializado en la Gaceta Oficial
40.746, de fecha 15/09/2015.
Ahora bien, en esta región llanera son 721 Kilómetros de una
Frontera Dinámica y Caliente. Dinámica porque en toda esa zona existe (y sin
duda existirá en lo futuro) una relación permanente de intercambio entre
ciudadanos con una larga historia común, en los aspectos generales de la
existencialidad humana: y, aún cuando algunas particularidades hacen la
diferencia de uno y otro lado de la línea que delimita los territorios
nacionales, la convivencia no se rompe porque los lazos de afinidad son muy
arraigados, incluso es común la doble nacionalidad, pues si de un lado hace
falta una cosa el otro lo suple y viceversa. De hecho, gran parte de lo que hoy
Colombia registra como territorio suyo, fue de Venezuela hasta el 16 de Marzo
de 1891, cuando el Laudo Arbitral de la Reina María Cristina (de España) se lo
otorgó a los neogranadinos, por negligencia e indolencia diplomática de los
gobernantes venezolanos de entonces.
Es caliente, porque en los últimos años la guerra civil en
Colombia provocó el repliegue hacia esas zonas fronterizas de los diversos
grupos armados y del narcotráfico, quienes encuentran mucha facilidad para sus
operaciones en tan desolados y abandonados espacios terrestres. Allí los
campesinos nuestros, con la malicia y jocosidad natural del llanero, advierten
al visitante para que en las noches caminen por la sabana agachados y eviten
así que una avioneta de los carteles nos los vaya a descabezar. Así mismo,
relatan como los grupos armados colombianos se reparten discrecionalmente y
controlan amplios espacios e imponen su ley del lado venezolano, algunas veces
con la complicidad y alcahuetería de quienes deberían velar por la soberanía y
seguridad nacional.
En consecuencia. ¿Qué aspiramos como resultado de la aplicación efectiva
de los Decretos 2.015 y 2.016 para los Tres Municipios apureños? En particular
manifiesto mi anhelo en que estos 60 días sirvan para mejorar la ocupación y el
control territorial venezolano; que el accionar de los organismos de seguridad
y defensa sea para resguardar con efectividad y pertenencia nacionalista a
nuestros conciudadanos; que haya un cambio de actitud en la ética funcionarial
militar y policial tan cuestionada hoy día; que en los organismos de asistencia
social entiendan la realidad de toda esa larga y agreste región fronteriza de
721 kilómetros, donde hay venezolanos que se sienten olvidados por quienes
tienen la capacidad decisoria en la ejecución de Políticas Públicas, pues si
bien el Estado ha mejorado relativamente la atención social en los últimos
años, todavía las dificultades son muchas. También es cierta la negativa y
desgraciada actuación de todos los grupos armados colombianos, y no menos
cierto es que por lo disperso de la población y las dificultades geográficas,
en algunos funcionarios públicos perezosos se materializa el refrán: “Ojos que
no ven corazón que no siente”.
Seguramente en Quito, la capital del Ecuador, el Lunes 21 ambos
Presidentes, el Bolivariano y el Santanderista mucho se dirán y, al final,
pudieran acordar algunos asuntos que refresquen los caldeados ánimos y
disminuyan los gritos bélicos promovidos por ciertos interesados de lejanas
latitudes, esos mismos quienes acostumbran a fomentar guerras para luego de la
destrucción lucrarse sin detener sus vastas ambiciones. Sin embargo, tenemos la
convicción que el problema real, por lo complejo y su larga data, no es para
solucionarlo totalmente en un encuentro diplomático. Corresponde a quienes
somos los más afectados una mayor organización y presión social sobre los
actores y decisores; porque no creo que sea tan fácil disuadir a quienes de
civil o uniformados, encuentran la fuente de sus fortunas en el contrabando, el
narcotráfico y la delincuencia apertrechada con armas de guerra.
Santa Rosa,
Biruaca, 16/09/2015. desiderátum_apure@yahoo.com
miércoles, 9 de septiembre de 2015
La Invasión Silente a Nuestro Territorio.
4:15 p.m.
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Desiderátum Apureño.
Oscar Adolfo Alvarado.
Venezuela como todos los países que conforman el continente americano ha
sufrido de la invasión permanente de gente de diferentes latitudes del mundo,
en particular de Europa, quienes fueron los que a partir de 1492 con las
peripecias de Cristóbal Colón, el mismo que andaba perdido en el mar buscando hacia la India un país llamado
“Cipango” pero terminó por estos lados, casi a poco de ser ajusticiado por los
ex presidiarios que cargaba en funciones de marineros.
En
el caso del territorio que es la Venezuela de hoy, aquellos españoles
comenzaron a ocuparla desde Agosto del año 1498, cuando en el Tercer viaje
colombino llegaron por el sitio donde está el pueblo de Macuro, Estado Sucre,
al oriente del país. Así que entonces no es nueva la llegada de forasteros por
estos lares. Sin embargo, los valientes luchadores, con Simón Bolívar
liderando, se fajaron duramente a fuerza de sacrificios en una larga y
sangrienta guerra, conquistaron y nos legaron la independencia, así como
también nos legaron la venezolanidad, de allí partió la preocupación por la
integridad del territorio nacional. Incluso, aunque El Libertador siempre soñó
con una gran nación que llamó Colombia (la grande, no la de hoy que tiene ese
nombre a partir de 1863) pero que se desintegró en 1830, cuando él preveía que
ésta se desmembraría definitivamente le escribió una carta, desde Guayaquil el
13 de Septiembre de 1829, al General Daniel Florencio O’leary, diciéndole:
“Venezuela debe quedar igualmente íntegra, tal y como se hallaba antes de la
reunión”.
Al respecto vale citar lo que el apureño más ferviente defensor del
territorio nacional, Eduardo Hernández Carstens, en su libro: Historias y
Fronteras. (Caracas 1993. p. 23-24), nos dice: “Desmembrada Colombia, la
Constitución de Venezuela, de 1830, estableció que el territorio de Venezuela
comprende, todo lo que antes de la transformación política de 1810 se
denominaba Capitanía General de Venezuela. La misma disposición se repite en
las Constituciones venezolanas de 1857, 1864, 1874, 1881, 1891 y 1893. A partir
de la Constitución de 1901 se agrega «con las modificaciones resultantes de los
tratados públicos», en virtud de que para dicho año se habían dictado los
laudos arbitrales de 1865 (con Holanda), de 1891 (con con Colombia) y de 1899
(con Gran Bretaña), así como también había sido celebrado el tratado de Límites
con Brasil del 5 de Mayo de 1859.”
Ahora bien, en el resto de nuestras constituciones se ha mantenido la
misma disposición, con ligeras modificaciones. Sin embargo, debemos conocer
también que si bien El Libertador se preocupó mucho por la integridad
territorial de su Patria, sus legatarios no fueron diligentes para preservarlo,
porque por la negligencia, la dejadez y la indolencia, en el Laudo Arbitral de
1891, con Colombia, perdimos un tercio de lo que pertenecía a la Capitanía
General de Venezuela. Para ese tiempo muchos venezolanos que habitaban aquellos
pueblos que hoy son Colombia, tuvieron que emigrar hacia más adentro de
Venezuela. El propio presidente colombiano Miguel Antonio Caro (1892-1894)
reconoció que a partir de ese Laudo Arbitral: “la frontera entre los dos países
será siempre de un lado como herida abierta y dolorosa y de otra barrera
opuesta a la expansión del comercio y al desenvolvimiento de la riqueza”.
Pues bien, parece ser que contra Venezuela se ensañan todas los
intenciones en ocuparla y aprovecharse de sus enormes recursos y del propio
gentilicio también, de lo exageradamente buena gente que somos, yo diría que
hasta de lo demasiado pendejos como nos hemos venido comportando. Hoy día
grandes cantidades de hatos, fundos o fincas establecidas a lo largo de la
frontera, particularmente la llanera, la del Apure, han sido vendidas a
personas de nacionalidad colombiana, incluso ha sucedido y sucede que si los
propietarios venezolanos no las venden, entonces son amenazados de muerte o
efectivamente asesinados, con lo cual aquellos se apropian de esas zonas.
Incluso la cuestión es más grave, en las propias ciudades internas ya hay
muchísimas propiedades y mafias comerciales en manos de originarios del vecino
país, muchos de los cuales tiene fortunas originadas de no muy claros negocios.
Con esto no queremos estigmatizar a todos los colombianos, pues estamos
convencidos que una gran parte de ellos, los más trabajadores y honestos, se
han venido a nuestro país como consecuencia de la guerra civil de más medio
Siglo que ese pueblo sufre.
Junto con forasteros latinoamericanos, aquí se ha producido una gran
ocupación silente de chinos y árabes(por la multiplicación exagerada de guerras
en el oriente medio). Si nuestro gobierno no actúa diligentemente y los propios
venezolanos no reflexionamos, en pocos años nos será muy difícil reconocernos
como pueblo independiente y ante cualquier agresión no tendremos la capacidad
para responder y defendernos, pues los enemigos ya estarán encima de nosotros.
No se trata de chovinismo y xenofobias dogmáticas, porque si bien consideramos
la necesidad de la integración latinoamericana, además de la amistad y solidaridad
con los pueblos del mundo, esto no significa que seamos tan bolsas como para
dejar que entren tan tranquilamente a nuestra casa los que trasladan la
conducta criminal y narco-paramilitar, promoviendo y aumentando el surgimiento
de la delincuencia organizada en bandas, cuyas consecuencias hacia el futuro es
que nos puedan sacar a plomo o a patadas de nuestro propio lar. (Santa Rosa,
Biruaca, 06/08/2015).
Bachacophitecus
Desiderátum Apureño
Por: Oscar Adolfo Alvarado
En su obra sobre el Origen y Evolución
de las especies, el gran investigador Charles Darwin describía como en los
seres vivos se producían cambios y adaptaciones biológicas según las condiciones
del entorno natural y, sobre todo, la disposición de alimentos. Con esmero el
naturalista se dedicó a recoger datos científicos que hasta hoy día son de
mucha utilidad para todos los habitantes del planeta tierra. Por ejemplo; sobre
la evolución del hombre existen millones de estudios y la mayoría de los
paleo-antropólogos aún andan en la búsqueda del eslabón perdido. En esa
incesante indagación han logrado encontrar nuevos especímenes de homínidos
entre nuestros "monoides" primos antepasados, pero entre los más
recientes ejemplares, tenemos el "Bachacophitecus"; éste es una
degradación del Homo sapiens hacia las especies himenópteras, más propiamente
hacia la "hormigota" Roja conocida popularmente en el país como
"Bachaco Culón".
Pues sí, aunque no somos
paleo-antropólogos, nuestros "sesudos" estudios en la
"Universidad de la Cotorra Popular", nos ha dado la suficiente
experticia para definir el susodicho "raro" pero común (aunque suene
a oxímoron) espécimen el cual se caracteriza por lo siguiente: Son casi
idénticos al resto de los seres humanos pero con la misma capacidad de cargar
hasta Diez veces su peso, tal como el bicho de marras. Aunque es mamífero se
reproduce por millones al estilo ovíparo de los himenópteros corta hojas. Son
reconocibles de inmediato porque su manera de andar es uno detrás del otro, es
decir, en cola. Cuando llegan a una mata, en este caso entiéndase hipermercado,
supermercado o abasto, no descansan ni un solo minuto hasta llevarse el más
ínfimo retoño, que digo, víveres y comestibles. Y, además, en su estructura
social tienen la "Reina" que la encargada del desove, solo que en
este caso la soberana puede ser de ambos sexos y la postura consiste en aportar
el dinero, es pues la o el financista que tiene una cohorte de zánganos para
protegerla o protegerlo, un numerosísimo grupo de obreras u obreros cargadores
y como colofón tiene los protectores del enjambre: los Bachacos Soldados; en
esta última variedad se produce una atípica característica que quien los mira
puede notar que se confunden exactamente con los personajes uniformados de
diversos cuerpos de seguridad del Estado venezolano.
A este punto estimados lectores,
seguramente muchos dirán que me hago el payaso; otros tantos que me estoy
burlando vergonzosamente de las penurias del pueblo y unos cuantos mentaran en
peyorativo a mi señora mamá, quien por cierto no tiene culpa de las ocurrencias
de su menor hijo varón. Pero la mayoría, los verdaderamente inteligentes,
entienden que hago uso del humor por lo de aquella frase: "Dichoso el
hombre que aún puede reír de sus propias desgracias"; y es así, porque los
bachaqueros (Como se conocen a los que hacen contrabando interno y de
extracción también) son una desgracia y una vergüenza moral para la Nación.
Son una desgracia porque ellos acaban
con la tranquilidad y bienestar general de la población; de ricos, clase media
y sectores populares mucho más, pues limitan la posibilidad del acceso a los
bienes de consumo cotidiano, especialmente los alimentos, mucho más los
subsidiados. La cultura del bachaqueo impide cualquier intento de solución por
parte del Gobierno en cuanto a suministro de bienes y servicios. El que lo
lleva fuera del país como contrabando de extracción contribuye a la escases y
la carestía, y mayor es la desgracia y el daño hacia la población, si se trata
de insumos y equipos que son para utilizarlos operativamente en el
funcionamiento de la prestación de servicios públicos, tales como salud,
educación, agua potable, aguas servidas, electricidad, entre otros.
Son una vergüenza porque su conducta
ruin es considerada fuera de nuestro país como el común denominador para la
totalidad de los venezolanos, es decir, que seríamos un pueblo de flojos, vende
patria, lambucios, rebuscones o cucañeros; cognomentos éstos muy lesivos al
devenir histórico – cultural del venezolano y bastante lejanos a la realidad
objetiva de nuestro gentilicio.
Así pues que es innegable que las
colas masivas para adquirir productos es una verdad dominante en Venezuela, lo
cual hace sufrir a la gente honesta y modesta, la gran mayoría que no tiene
otra alternativa que ir día tras día, peregrinando de sitio en sitio, para
conseguir lo que necesita; pero también es verdad que esas colas son, en gran
medida, consecuencias del bachaquerismo que se lleva para países vecinos hasta
el 40% de los productos que se importan para consumo interno; y, que del
porcentaje restante, una gran cantidad son acaparados por las mafias de los
"Bachacophitecus" internos, hampones acostumbrados al mínimo esfuerzo
pero al dinero fácil. Lamentablemente el bachaquerismo es un cáncer que está
haciendo metástasis, extendiéndose hacia importantes grupos de funcionarios
públicos que deberían ser custodios del orden ciudadano, los unos, y garantes
de la aplicación de las leyes, los otros. Pues si bien el
"Bachacophitecus" que contrabandea es un malhechor, el funcionario
que lo alcahuetea o encubre también es un delincuente.
En consecuencia, lógico es pensar que
la gran mayoría del pueblo apoye las iniciativas legales, así como las acciones
prácticas, contundentes y efectivas para contraatacar a los
"Bachacophitecus", estén donde estén. Políticas estas que deben ir
acompañadas de serios y mejores planes y programas para elevar sustancialmente
la capacidad productiva nacional y suplantar la práctica de esa cultura
rentista e importadora, formada hace muchas décadas y estableciendo estándares
de vida derivados de un Estado paternalista, quien en muchos años nadó en la
fastuosidad de las divisas, pero que hoy eso ya no es posible mantener porque
en pleno invierno le mermó el río al tesoro nacional. (Santa Rosa, Biruaca, 12/08/2015).
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