lunes, 3 de agosto de 2015
Discurso Pronunciado por el Licdo. Oscar Adolfo Alvarado, en la Plaza Bolívar de San Fernando de Apure, con motivo del LXXVIII Aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela. Lunes 03 de Agosto de 2015.
“Dichosísimo aquel que
corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las
desgracias públicas, preserva su honor intacto.”
Simón Bolívar.
Con
la anterior frase de Su Excelencia, El Libertador Simón Bolívar, Padre de la
Patria Grande, doy inicio a esta intervención que honoríficamente me ha sido
otorgada por el Coronel, MARCIAL SEGUNDO MENDOZA, Segundo Comandante y Jefe del
Estado Mayor del Comando de Zona N° 35, de la Guardia Nacional Bolivariana de
Venezuela; la cual acepté gratamente complacido, pues ello representa para este
llanero de orgulloso origen campesino, una distinción y el reconocimiento
tácito de nuestra modesta dedicación al estudio y pasión por la historia.
Estimados compatriotas integrantes de
la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, al tomar las palabras del Padre
de la Patria haciendo alusión a la preservación intacta del honor, lo hago con
la convicción plena que el lema usado por todos ustedes en la Divisa heráldica,
no es solamente una frase distintiva o emblemática, sino que dicho lema está
forjado en la conciencia y cincelado en el corazón de quienes decidieron
incorporarse a la Institución porque se sintieron atraídos hacia este
componente militar, anteriormente denominado Fuerzas Armadas de Cooperación,
parte integrante de la Fuerza Armada Nacional, que, de acuerdo al artículo 328
constitucional, en su conjunto “constituye una institución esencialmente profesional, sin
militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia
y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico,
mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden
interno y la participación activa en el desarrollo nacional.”
Además, estimados
amigos, cuando se toma la decisión de incorporarse a una Institución, una agrupación
social o un gremio, se hace porque de alguna forma existe la vocación y la
identificación para con ese colectivo; y, al pasar del tiempo esa vocación e
identificación se convierten en férreos valores morales que dan motivos a la
vida humana, tanto en lo individual como en lo social. Entonces, si en los Dos
primeros artículos de la Cartilla de su Institución se establece que: “El honor ha de ser la principal divisa del
guardia nacional; -lo cual implica que éste- debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. –Porque– una vez
perdido, no se recobra jamás. –Puntualizando por cierto que: el mayor prestigio y fuerza moral del
cuerpo es su primer elemento; y asegurar la moralidad de sus individuos, la
base fundamental de la existencia de esta institución.” En consecuencia,
vale recordar aquí lo que decía el escritor y dramaturgo británico William
Shakespeare (1564-1616): “Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado
aprecia más el honor.”
Sin embargo, aún cuando todo lo anterior
es una norma de la institución, un deber del Guardia Nacional, y que por
supuesto todo ello implica que los superiores son celosos vigilantes de su
cumplimiento estricto, no menos cierto es que la naturaleza humana está sujeta
a los vaivenes de la vida y si los principios no están suficientemente
formados, distintos efectos pueden causar nuestras acciones. Por lo cual
permítanme expresarle una frase del filósofo Platón, decía él al respecto: “El hombre es un auriga que conduce un carro
tirado por Dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga
consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el
blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.” Por su parte, el
orador francés Henri Lacordaire (1802-1861) afirmaba que "Hombre justo y honrado es aquel que mide sus
derechos con la regla de sus deberes." En consecuencia, estoy
convencido que ese lema, su divisa institucional, el Honor, es patrimonio
inmarcesible de todos ustedes y hoy, en ocasión del Septuagésimo Octavo
aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, me hago vocero del
pueblo de Apure y les expreso las más fraternas, apreciadas y vehementes
felicitaciones a todos ustedes integrantes de la Institución Militar, extensivo
a sus familiares que seguramente también se sienten parte integral de la
misma.
Ahora bien, hoy día celebramos los 78 años
del Decreto del 4 de Agosto de 1937, mediante el cual, el Presidente Eleazar
López Contreras, crea la Guardia Nacional que hoy conocemos. Sin embargo;
pregunto: ¿Es ciertamente ese hito histórico el punto inicial de esta
Organización Militar venezolana? Déjenme dar respuesta con palabras del Cnel.
(GN) Miguel Ángel Nieto Bastos, nacido en “La Mulera”, Estado Táchira, el 08 de
Mayo 1920.Integrante del Primer Curso de Guardias Nacionales (1936-1937) y
graduado como el Número 5 en el cuadro de honor, con el grado de Sargento Segundo,
dice él lo siguiente:
“Con el
Decreto arriba mencionado es creada la Guardia Nacional de Venezuela, que es la
tercera vez que es creada en el país esta Institución. La primera fue la
Decretada por el Congreso de la República el año 1811, que desapareció al poco
tiempo. La Segunda, la fundada en 1841, la que también duró poco en sus
funciones.” (Mi
Vida y mi Historia en la Vida y la
Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.23.)
Esta afirmación encuentra su basamento,
además de la experiencia propia del autor, en lo que historiadores y otros
integrantes de la institución han investigado y recopilado al respecto; parte
de lo cual se encuentra disponible en la página WEB de la Guardia Nacional,
donde la referencia se expresa en estos términos (Subrayados nuestros):
“La Guardia Nacional o Fuerza Armada de
Cooperación surge debido a la necesidad de los gobernantes de mantener la
integridad y seguridad de la población y el territorio, así como para
resguardar las instituciones del Estado. El inicio de la institución se remonta
al 10 de marzo de 1810, cuando la Junta Suprema de Caracas recomienda
crear un cuerpo armado para la salva y custodia del Congreso,
configurándose el mismo el 9 de marzo de 1811, al crearse una Compañía
denominada Guardia Nacional. En Julio de ese mismo año se le atribuye
además un Servicio Rural para proteger a los propietarios de tierras y evitar
robos y crímenes.
Con
motivo de la desaparición de la Primera República, la Guardia Nacional es
olvidada por carencia de recursos, y en 1820 vuelve a resurgir en el panorama
Independentista con el triunfo de las Armas en Carabobo. Los años pasan, la
Gran Colombia que soñó Bolívar se disuelve, las guerras fratricidas
convulsionan al País y con ellas, en 1839, desaparece esta primera Guardia
Nacional. La institución resurge nuevamente bajo al mandato del General
José Antonio Páez en el año 1841, denominándose La Guardia Nacional de
Policía y cuya función era la Seguridad y el Orden, especialmente del medio
rural, además la misma tenía unas funciones adicionales como evitar crímenes,
la protección de la vida de las personas y de sus bienes, y la vigilancia y
custodia de los presos. Debido a la carencia de recursos económicos para su
mantenimiento ésta desaparece por medio de la derogación de la Ley que la
creó en el año 1847.”
Como
hemos citado, efectivamente los antecedentes de la Guardia Nacional se
encuentran con el nacimiento de la República hace 204 años, si bien existió con
nombres diferentes, debemos tomar en cuenta que en muchas instituciones ha
pasado igual, pues generalmente de acuerdo a las decisiones, intereses, ideas o
perspectivas de los gobernantes de turno, las denominaciones oficiales se
mantienen o modifican. En todo caso, cuando se realiza el análisis histórico
desde una posición dialéctica, las nomenclaturas, nombres o etiquetas no tienen
tanta importancia como el carácter, la condición y el papel que han
desarrollado en el proceso y devenir social.
Es entonces que revisando nuestra historia
nacional sabemos que durante los 27 años de la Dictadura de Juan Vicente Gómez
este país sufrió una larga y tenebrosa noche de atropellos, torturas,
asesinatos y cualquier otra desgracia socio-política de las que los tiranos
hacen contra los pueblos. Ese nefasto tirano fue muy conocido por su sadismo y
gozo en mandar presos a mucha gente, así como a colocarles pesadas bolas de
acero encadenadas a los tobillos de los prisioneros y someterlos a trabajos
forzados; por tanto, con la muerte de aquel Opresor, el pueblo se desborda en
reclamo y en la búsqueda de la materialización efectiva de las libertades, pero
como no hay un liderazgo visible y fuerte que dirija, organice y oriente a las
masas, la consecuencia resultante al inicio es la explosión masiva de la
anarquía y el desorden. Ante ese cuadro de situaciones políticas del año 1936,
el Presidente en funciones, López Contreras, “(…) se reúne con los Presidentes de los Estados para plantear la
necesidad de la creación de una Policía Rural, bien sea a caballo, a pie o en
vehículos, lo importante era mitigar el índice delictivo y garantizar la
seguridad de las familias, las propiedades y la soberanía de la nación.”
(Cf. sitio WEB de la GNBV) Luego de varias tertulias y discusiones se decidió
la conformación de un Cuerpo de Policía Nacional, que por recomendaciones del
intelectual y poeta venezolano Rufino Blanco Fombona (1874-1944), se crea con
el modelo y la asesoría de la Guardia Civil Española, para lo cual “se establece la Escuela del Servicio
Nacional de Seguridad el 17 de septiembre de 1936.” (Ibidem) Escuela que por cierto cambia de nombre varias
veces.
Así que de ese curso egresan los pioneros
de la actual Guardia Nacional de Venezuela, que como hemos dicho, es la
Tercera. Vale decir entonces que a la tercera va la vencida. Desde entonces
esta Institución ha venido avanzando en todas y cada una de sus estructuras,
adecuándose, reformulándose, modernizándose y actualizándose en concordancia
con las exigencias de los nuevos tiempos. Ahora mucho más por la relevancia y
rango constitucional, que la Asamblea Constituyente de 1999, con el liderazgo
del Comandante Presidente Hugo Chávez, le otorgó; y, que su oficialidad, junto
a la totalidad de sus integrantes, hoy día han venido desarrollando gerencial y
operativamente a este componente que cada día optimiza su accionar y, con la
creación de la Guardia del Pueblo, entiende y asume que la unión cívico –
militar no es una entelequia, sino más bien la comprensión dimensional de las
propuestas del Comandante Chávez, cuando en el texto de la Presentación del
Plan de la Patria dejó para la posteridad está convicción:
“Partimos
del principio de que acelerar la transición pasa necesariamente por, valga la
redundancia, acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo. El vivo,
efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagónico es insustituible
condición de posibilidad para el socialismo bolivariano del siglo XXI.
Para
avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de
desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en
la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida
cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la
emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material
de nuestro pueblo. Esto pasa por pulverizar completamente la forma de Estado
burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y
nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de
gestión política.”
Cuando señalo el ejemplo de la Guardia del
Pueblo, es por solo nombrar uno de tantos cambios y avances de la Guardia
Nacional, pues también puedo afirmar con total certeza que con la masiva
incorporación de la Mujer en la Guardia Nacional Bolivariana, se le está dando
continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política. Y
decir gestión política no
debe interpretarse como lo hacen los adversarios ignorantes de la Revolución
Bolivariana, quienes de inmediato lo asocian a una Militancia Partidista; Gestión Política, en este caso,
es el desarrollo del accionar y la capacidad planificadora, gerencial, organizadora
y operativa para lograr con eficacia y eficiencia la conquista de objetivos
institucionales a favor de las demandas y necesidades de la Nación. Quienes no
asuman políticas correctamente planteadas para el desarrollo de instituciones y
entes públicos que ofrecen bienes o servicios a la ciudadanía,
indefectiblemente estarán destinados al fracaso. Eso no es el invento de la
forma de tibiar agua o lucubraciones de quien les diserta, eso forma parte de
las teorías y manuales en materia de gerencia pública, que con el transcurrir
del tiempo van evolucionando. Sería por eso que el 28 de Octubre de aquel año
1936, en la inauguración de la Escuela
de Policía Nacional (como se
llamó entonces a la escuela de los que luego serían Guardias Nacionales,
recuerden que antes se había propuesto otro nombre), en presencia del
Presidente Eleazar López Contreras, hizo uso de la palabra el asesor de la
Guardia Civil Española, Capitán Cecilio Marrero Suárez, quien dijo a los
alumnos:
“Brazo armado del Poder Ejecutivo. Estos serán
vuestros apellidos específicos, sintetizados con el nombre genérico de
Guardias. De vosotros depende el porvenir de este Cuerpo, que será tanto más
brillante, cuanto mayor sea vuestro esfuerzo. Seréis la solera; de vosotros
brotará la savia que de vida y alma a generaciones sucesivas. No podéis, mejor
dicho: no debéis volveros de espalda ante esta realidad. Este Cuerpo que hoy
precisamente nace, y va a dar sus primeros pasos, andará firme y muy lejos o
vacilante y corto; pero por vosotros no quede. De vuestra voluntad, vocación y
espíritu de generoso sacrificio, dependen la vida de una Institución, que
puesto al servicio de un régimen de libertad, sea más que una esperanza
reconfortadora, la seguridad de que el pueblo libre de yugos y opresiones, encuentre
en ella la garantía más firme de esa misma libertad.” (Nieto Bastos. Miguel Á. Mi Vida y mi
Historia en la Vida y la Historia de la
Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.20.)
Aquellas palabras del Capitán español
fueron consiguientemente un dictamen histórico, que hoy, Setenta y Ocho años
después, podemos patentizar en esta Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela,
cuyos gallardos integrantes los caballeros y las muy hermosas y proverbiales
damas, cada día elevan con orgullo el Coro de su canto combativo, del cual se
desprende un eco que vibra en el alma apasionada de los que aman su
institución, repitiendo constantemente:
Ante Dios y la Patria juramos
con sincera y profunda emoción,
que el deber por consigna llevamos
y por alta divisa el honor
Es este un canto que expresa compromiso,
firmeza, sentido patriótico y pasión por la Institución; pues al decir de la
poetisa y novelista revolucionaria nicaragüense, Gioconda Belli: (1948) “Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
una historia que hacer, una meta que alcanzar. No escogimos el momento para
venir al mundo: Ahora podemos hacer el mundo en que nacerá y crecerá la semilla
que trajimos con nosotros.” Ciertamente yo estoy personalmente convencido
que así es para todos los terrícolas que habitamos esta nave espacial –la
Tierra, porque en el caso de aquel Capitán español, dirigiéndose a los
integrantes del curso en 1936, les dijo firmemente: Seréis la solera; de vosotros brotará la savia que de vida y alma a
generaciones sucesivas”. No erró en su apreciación, ya que ser la Solera
significa ser la raigambre, el numen, en fin, el punto de partida. Y evidentemente,
aquellos 136 pioneros, dieron la savia y el alma a todas estas sucesivas
generaciones de Guardias Nacionales que hoy, luego de casi Ocho Décadas, se han
multiplicado por miles en toda la geografía venezolana fortaleciendo y consolidando
una Institución reconocida por el pueblo.
Seguramente que durante ese tránsito
temporario de estos 78 Años, hubo altos y bajos, muchos de los que ingresaron
tributaron sus virtudes y unos cuantos demostraron sus defectos. Eso es natural
donde interactúan los seres humanos, ayer, hoy y mañana; existieron, existen y
existirán buenos y malos, inteligentes y mediocres, en fin, así como Víctor
Hugo decía que en cada pueblo hay un obrero que enciende la Luz, también hay un
Murciélago que la apaga. No podemos nosotros ignorar torpemente que si bien existen
los mejores, los que tienen compromiso y convicciones, quienes representan la
luz, la honra, el honor, el deber y la dignidad, que son la mayoría; tampoco
faltan los que son la oscuridad, la mancha, el deshonor y la antítesis de los
principios y valores institucionales, afortunadamente son la minoría y terminan
yéndose o expulsados por su inmoralidad. En consecuencia, lo correcto es tener
presente esa realidad, ser vigilantes del decoro y entusiasmados pregoneros de
las mejores virtudes porque ello es parte inmanente a la dignidad humana, que
según J. Vidal-Bota:
“La
dignidad propia del hombre es un valor singular que fácilmente puede
reconocerse. Lo podemos descubrir en nosotros o podemos verlo en los demás.
Pero ni podemos otorgarlo ni está en nuestra mano retirárselo a alguien. Es
algo que nos viene dado. Es anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros
una actitud proporcionada, adecuada: reconocerlo y aceptarlo como un valor
supremo (actitud de respeto) o bien ignorarlo o rechazarlo.
Este
valor singular que es la dignidad humana se nos presenta como una llamada al
respeto incondicionado y absoluto. Un respeto que, como se ha dicho, debe
extenderse a todos los que lo poseen: a todos los seres humanos. Por eso mismo,
aún en el caso de que toda la sociedad decidiera por consenso dejar de respetar
la dignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada
ciudadano.”
(La
Dignidad Humana y sus implicaciones éticas. En http://www.aceb.org/v_pp.htm)
Tanto es la importancia que se le otorga a
los valores humanos dentro de las Instituciones, que generalmente y por
costumbre histórica, la mayoría crea y establece símbolos de identidad y uso
cotidiano, cuyos componentes traducen o representan a éstos. Es así como surgen
los Himnos, las Banderas y los Escudos de Armas. Los últimos toman de la
Heráldica sus elementos; que en el caso de la Guardia Nacional conjuga un
conjunto de valores y virtudes prominentes, que por razones de no hacer tedioso
el discurso, solamente destacaré Tres de ellos, sin restarle la igual
importancia del resto:
La Balanza, símbolo de la justicia en este caso
recuerda el equilibrio requerido para llevar a cabo las tareas de protección
urbana y rural que le compete de importancia capital para el estado venezolano.
La Lanza, compañera del bravo llanero en la gesta
emancipadora, rememora la defensa de nuestra frontera a todo trance; y,
La Flecha, arma temible del
aborigen nativo, nos recuerda las tareas del resguardo de los recursos
naturales renovables.
Estos elementos heráldicos suelen quedar
fijados en el colectivo que forma la Institución y como son parte integral del
Escudo de Armas, su simbolismo también es el escudo donde encontrar la
inspiración y guía para reducir y rechazar las desviaciones que atenten contra
el pundonor de la institucionalidad.
Estimados amigos, estoy próximo a
concluir, pero voy a permitirme la licencia de salir del rigor académico, y
hacer un paréntesis, pues la vida en una corporación militar como la Guardia
Nacional no está exenta de vicisitudes, acontecimientos y también de anécdotas
que son recordadas aun mucho después de haber pasado a la condición de retiro. Resulta
que hace algunos pocos años tuve el agrado de trabajar con un Sargento Retirado
de la Guardia Nacional, quien hacía las veces de conductor del vehículo
asignado a mi persona, pero realmente más fue un compañero quien con sus
chistes alegraba los momentos y con su experiencia nos daba algunos consejos
también; me contó está anécdota, la cual no puedo asegurar que sea totalmente
cierta, pero tampoco tengo elementos para negarla, incluso el personaje
principal me dicen vive todavía en esta ciudad, por tanto solamente él puede
informarnos si es real o si fue que sus compañeros chistosos le agregaron unos
cuantos “aliños humorísticos”. La anécdota es así:
A principios de los años Ochenta era muy
rupestre la vialidad hacia la población de Guachara, hoy Parroquia Achaguas del
Municipio, para aquel tiempo Distrito, Achaguas, de nuestro Estado Apure. Además
las comunicaciones también eran difíciles y generalmente los partes que
informaban sobre las novedades diarias al Comando Regional, se hacían a través
de radiogramas o telegramas, para tal fin y con el objeto de hacer más fácil la
trascripción se acostumbraba a unir (vamos a decirlo así por lo más
ilustrativo) Dos palabras en una; por ejemplo, entre otras palabras; para
expresar: lo saludo, o le comunico, se escribía “salúdole” y “comunícole”. Pues
bien, un mal día sucedió un accidente en “El
Rancho”, como le dicen en el argot militar a la cocina… por una fuga de Gas
se explotó el horno de la cocina. Y también hubo otro evento el mismo día, un
Guardia que tenía asignada una Misión se fugó y no regresó al Puesto, el hombre
andaba perdido, al decir militar, “se
voló”.
Pues bien, aquí viene lo bueno, resulta
que el Sargento comandante del puesto debía notificar a sus superiores las “Novedades”, por lo cual le dictó al
responsable de comunicaciones la siguiente nota, dirigida al Comando Regional en
San Fernando de Apure; decía la de la siguiente forma:
“Comunícole que en este puesto
Guachara, cocina “explotose” y Guardia Nacional “Volose”
Tal nota es recibida por el Jefe de
comunicaciones en la Capital Estadal y al leerla “tornose” muy alarmado el Guardia de marras y de inmediato saltó de
su asiento, casi tan igual como los pilotos cuando activan los asientos
eyectables de los aviones de Guerra; y,
rápidamente entregó la misiva al Jefe de Servicios Generales, quien a su vez,
del susto, abrió los ojos como un par de huevos fritos, sintió los cabellos
erizados y con voz azarosa se presentó al Coronel, Jefe de Estado Mayor,
entregando el recado. Obviamente que la conducta espantadiza del subalterno
contagió al Superior, quien a su vez alarmado y mal interpretando también el mensaje,
entró súbitamente al Despacho del General Comandante Regional, convirtiendo la
cuestión en una epidemia de confusiones, éste ordenó el inmediato traslado del
Coronel hasta el Puesto de Guachara para iniciar las investigaciones y… traerse “el
cadáver”. Pues creyeron que la explosión de la cocina había hecho volar por
los aires al Guardia y el aludido… ya era difunto.
Al parecer el traslado se realizó en el
único helicóptero militar que existía disponible en ese momento. Cuando el
aparato de alas rotatorias sobrevoló el poblado rural, la gente creyó que se
iniciaba la Tercera Guerra Mundial, el ganado salió en estampida y las aves de
corral que los vecinos tenían, tuvieron que ser recogidas días después, a
kilómetros de distancia por las inmediaciones de “Fruta e’ Burro” y “El
Yagual”. Al llegar a Guachara, sin previo aviso, el susodicho Coronel. Observó
que el personal lo saludó con el estricto rigor militar y sorprendido de su
presencia, claro está, pero sin presentar más ninguna inquietud. Por lo cual,
preguntó firmemente por el Sargento a cargo, quien estaba por fuera,
seguramente tomando café en una casa vecina. A éste lo buscaron con la misma
velocidad que uno tarda en espabilar y presentándose ante el Coronel, parándose
firme y con un taconazo que se escuchó en todo el pueblo, expresó con voz
atronadora:
- ¡
Buenos días mi Coronel, Sargento Ayudante. Materán Quevedo, Eugenio; a su
orden…!
El Coronel
mascullando primero algunas palabras entre los labios, le preguntó:
- ¿Dónde está el Guardia muerto?
El Sargento más
sorprendido que muchacho a quien encuentran infraganti en una travesura,
tartamudeó y con mirada ceñuda mirando al Coronel le indagó:
- ¿Perdone mi Coronel, cuál Guardia muerto?
El Coronel, quien a
ese punto, por la parsimonia del Sargento, sentía que un volcán le iba a salir
por los ojos, sacó el texto del radiograma y entregándoselo, le dijo:
- Este que usted notificó ¿O acaso no lo
mandaste tú?
El Sargento, revisó
el texto, levantó la mirada con una amplia sonrisa y mayor calma (lo cual
aumentó la “temperatura” en la furia del Coronel) y dijo el subalterno:
- Mi Coronel, usted
entendió mal, lo que sucedió fue que la Cocina se explotó por una fuga de gas en
el horno y ese mismo día un Guardia no regresó al puesto, se fugo, se voló, así
de sencillo.
- De allí en adelante
hay palabras del superior que no se pueden decir aquí, pero el colérico Coronel
se trajo preso para San Fernando al Sargento y, a primera hora de la mañana
siguiente, ordenó formación general hasta para las hormigas del Comando
Regional, presentando al frente de todos al Sargento amonestado. De inmediato
comenzó una arenga a toda voz y mientras hablaba recorría de punta a punta, en
ida y venida la formación; de repente se detuvo cerca del Sargento y con la
furia de un León enjaulado, ripostó:
- Por ejemplo, aquí
está el caso de este Sargento… ¡Este, este es un Genio!... y sin
poder terminar la frase, lo interrumpe el Sargento.
- Permiso, Permiso;
Perdone mi Coronel, Un Genio No; Eugenio, Eugenio Materán Quevedo,
para servirle.
El resto del cuento lo pueden presumir, pero
su imaginación les puede hacer la idea del casi infarto al Coronel y los varios
días de castigo para el Sargento.
Estimados Compatriotas de la Guardia
Nacional, todos los venezolanos del presente tenemos un Desafío por delante,
consiste en reflexionar y entender que
“Aunque exista cualquier cantidad de
problemas y carencias en nuestro país y aunque las diferencias se manifiesten
por el deseo de tomar el poder político, ninguna de esas circunstancias deben
permitir que terceros intereses nos lleven a una confrontación fratricida entre
el mismo pueblo. La Constitución Nacional tiene establecidos los caminos por
donde transitar para resolver nuestros asuntos en medio de la paz; Bolívar El
Libertador, en carta del 10 de Junio de 1820, a su más enconado enemigo
encubierto, el General Santander, lo decía: “La paz será mi puerto, mi gloria,
mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en este mundo”. Él
así lo entendía y por ello aunque lideró la guerra, lo hizo porque el contexto
histórico lo ameritaba para lograr nuestra independencia, tanto así que en la
misma carta dice: “El primer día de paz, será el último de mi mando”. Entonces
los venezolanos de hoy tenemos como el más grande desafío, mantener la paz y en
medio de ella buscar las soluciones a nuestros asuntos internos.” (La Paz
Nuestro Gran Desafío. Artículo del autor, http://oscaralvaradopcv. blogspot.com/
26/02/2015.)
Desde el exterior los Norteamericanos y sus
compinches europeos andan atizando el fuego de la guerra por el mundo entero,
en nuestro caso nacional, nunca han detenido el asedio, ahora la agarraron por
el flanco Este, El Esequibo; se encontraron un rufián y lo apadrinaron hasta
hacerlo Presidente de la República Cooperativa de Guyana para convertirlo en el
tonto útil de sus políticas invasoras. Razón tuvo su Excelencia El Libertador
cuando en carta al tránsfuga Coronel inglés Patricio Campbell, el 5 de Agosto
de 1829, le dijo con firmeza: “Los
Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de
miserias en nombre de la libertad”. Por nuestra parte, insisto, sabemos que
las arremetidas van a continuar pero nuestro triunfo ha de ser la conservación
de la Paz nacional, al unísono debemos repetir siempre las palabras de Hugo
Chávez: “Derrotemos la cultura de la
guerra y sigamos fortaleciendo la cultura de la paz”; “No queremos más violencia en el mundo. Pregonamos y practicamos la paz internacional”,
pero siempre con la conciencia clara que también expresaba cuando afirmaba
categóricamente que: “Paz no es y nunca
será, equivalente a sumisión”.
Ustedes, como integrantes de la Fuerza
Armada Nacional, tienen importantes responsabilidades para mantener el orden
interno y cooperar para la defensa y el desarrollo nacional. Sus pilares fundamentales dentro de la Institución armada son
la disciplina, la obediencia y la subordinación; su divisa el Honor. El pueblo
confía en el fortalecimiento de los lazos de unión cívico – militar, pues todos
juntos somos legatarios del Ideario Bolivariano. Del primigenio que emana de
Simón Bolívar El Libertador y sus compañeros del proceso emancipador, tanto
como que el que surgió efectivamente en este Siglo XXI con Hugo Chávez, como
líder de las grandes mayorías en Venezuela y América Latina.
Dignifiquemos mucho más ese ideario,
fortalezcamos la transformación nacional revolucionaria e impulsemos el
Socialismo con mayores esfuerzos colectivos; en honor al Comandante Chávez, quien
tributó con su vida este esfuerzo creador, y hagamos nuestras sus palabras: “Ciertamente es difícil precisar cuándo
despuntará tan grandioso horizonte, pero debemos desplegar esfuerzos sensibles
y bien dirigidos, para decirlo con Bolívar, en función de su advenimiento.”
(Presentación del Plan de la Patria. 11/06/2012)
Mañana 4 de Agosto serán 78 años de vida
para la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, que surgió de aquel año
1937. Seguramente varios de sus integrantes luego de haber cumplido con honor
la carrera que abrazaron, pasarán a la situación de retiro. Al descanso con la
satisfacción del deber cumplido. Muchísimos más siguen activos y otros tantos
estarán ingresando. A todos sin excepción les ratificamos las felicitaciones,
precisamente hoy 3 de Agosto que es también el Día de nuestra Bandera Nacional,
aquella que flameó por primera vez en tierra firme venezolana, cuando las manos
de Sebastián Francisco de Miranda, el generalísimo precursor, la izó en el
fortín de San Pedro de la Vela de Coro, hace 209 años. Implica entonces doble
motivo de alegrías patrióticas hoy. Por lo cual, concluyo con un fragmento del
poema Fundador Soñando. De la autoría de José Bernardo Yanez. Dedicado
obviamente a los primeros fundadores de la Guardia Nacional, pero válido para
todo aquel que hace vida en esta institución armada; dice así:
Cuando
el blasón heráldico aparece
del
alto mástil la extensión flameando,
Yo
miro el campo, y la visón parece
mi
corazón que se quedó volando.
Yo
soy el tricolor que me enaltece,
el
mismo mástil que se va elevando,
el
Cóndor alto en esplendente vuelo,
la
blanca estrella en el azul del cielo
y
el Guardia Viejo, quien está soñando.
(Nieto
Bastos. Miguel Á. Mi Vida y mi Historia
en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela.
Caracas, 1997. p.90.)
¡Con
Bolívar y Chávez, estamos luchando…
…Por la
Patria seguiremos venciendo!
_________________________
Licdo. Oscar
Adolfo Alvarado.
Vice-Presidente del
Consejo Legislativo del Estado Apure
Presidente de la
Sociedad Bolivariana del Municipio Biruaca.
Coordinador General
de la Comisión Regional Interinstitucional para la Divulgación Histórica –
Apure.
Redacción: Domingo
02/08/2015 Inicio a las 11:47 am / Finalizó: 10:26 pmjueves, 30 de julio de 2015
NUESTRO ACERVO HISTÓRICO.
11:48 a.m.
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Desiderátum
Apureño.
Oscar Adolfo
Alvarado.
Las sociedades como organizaciones humanas
van conformando con el tránsito del tiempo lo que son las naciones actuales, en
esa misma medida su quehacer individual y colectivo deja experiencias, sucesos
y hechos materiales cuyos efectos negativos o positivos se reflejan en el
devenir histórico sobre las generaciones posteriores. Ese mismo accionar que
cada generación cumple y deja registrado como historia, sirve a su vez para que
generaciones del presente lo valoren y analicen, construyendo sus propias
conclusiones, que servirán para caminar hacia el porvenir apuntalados con la
experiencia de los mejores y grandes logros y la fuerza del conocimiento, así
como mejorando sus quehaceres sin cometer los errores o las torpezas de quienes
los antecedieron.
Es así entonces como la historia como
ciencia y el acervo histórico como experiencia, nos permiten forjar con mayor
aserto el sentido de pertenencia y la identidad nacional, regional y local,
tanto como la latinoamericana en el caso de los que habitamos esta parte del
continente. En consecuencia la revalorización y difusión de los hechos
históricos significativos deben ser el acicate que nos impulse a juntarnos como
pueblo, superar las dificultades del presente y empujarnos a la conquista de
mejores estadios de vida y desarrollo general. Ello se traduce a su vez en lo
se denomina amor a la Patria, tal y como lo afirmaba Mario Briceño Irragorry:
“Para amar la Patria es preciso amar su
historia, y para amarla en su totalidad, es necesario conocer y amar su
Historia total. Y como no son solo los intereses presentes lo que une a los
pueblos para la común acción constructiva, precisa buscar los valores antiguos
que dan continuidad y homogeneidad al proceso social. Sin solera histórica, los
pueblos carecerán de la fuerza mágica que hinche los espíritus nuevos y los
empuje a realizar su humano destino.”
(Defensa y Enseñanza de la Historia Patria en
Venezuela. Ediciones de la Contraloría, 1980. P 60)
Tan importante es hoy, como lo fue ayer,
el conocimiento de nuestra historia para la formación de la ciudadanía y ser un
mejor país, que Augusto Mijares, otro de los grandes historiadores nuestros, refiriéndose
a la Historia y Conciencia Nacional, particularmente el pasado que refleja vida
y acción de los próceres, decía:
“El venezolano, que ante cualquier
contrariedad sin importancia –la actitud irrespetuosa de un policía, un autobús
que no llega a su debido tiempo, - reacciona con la generalización maldiciente
del «esto no pasa sino en Venezuela», «esto siempre ha sido así», «esto no
tiene remedio», corrige sin embargo esas blasfemias contra la Patria y el
carácter nacional cuando debe referirse a ese pasado que él todavía considera con
cariño”. (O.C. P.131)
Es por tanto la importancia que tiene el
esfuerzo por la investigación, el estudio y la divulgación de nuestro acervo
histórico hoy, mañana y siempre. De allí que el pasado 27 de este mes Julio de
2015, unos cuantos apureños, quienes hemos venido abrazando la pasión por la
historia, además de incorporar a otros que recién se suman a este tipo de
inquietudes, decidimos conformar la
Comisión Regional Interinstitucional y Popular para la Divulgación Histórica –
Apure. Allí están los cronistas: Argenis Méndez Echenique, Omar Viana, Ramón
“Moncho”Ojeda, Freddy González, Aldo Marquez y Luisa Martínez. Escritores y
trabajadores culturales como Josefina “Pepina” Alvarado, Carlos Sosa, Oscar
Herrera y el suscrito, además del reconocido fotógrafo Juan Olivares y el
periodista Robert Villasana.
Todos los anteriores y los
que seguramente se irán incorporando, somos ciudadanos dedicados al quehacer
intelectual o con inclinación por el acontecer histórico; cuyas inquietudes y
motivaciones por el desarrollo de procesos de formación, investigación,
revalorización y divulgación de la Ciencia Histórica y el Patrimonio Cultural,
son inspiraciones que nos permitirán contribuir a fortalecer la identidad y el
sentido de pertenencia latinoamericano, nacional, regional y local, como
elementos indispensables para la reivindicación de la memoria histórica de la
nación y el impulso de una mejor sociedad.
Aspiramos todos iniciar en
los próximos días una jornada de Cursos, Talleres, Charlas, Foros,
Conferencias, Seminarios, Simposios y Congresos; producir programas de radio y
televisión, tanto como publicar por medios impresos y telemáticos, sobre el
Bicentenario de la Carta de Jamaica, la Historia y el Derecho en la Reclamación
Venezolana del Territorio Esequibo, el Cincuentenario del Bautizo del Puente
María Nieves, el Bicentenario de la Batalla de Mata de la Miel y sucesivamente
otros más que conforman hitos históricos de importancia para nuestro pueblo.
Llevaremos el mensaje a lo
largo y ancho de las inmensas sabanas del Apure, conscientes de lo que muy bien
nos señaló en vida Augusto Mijares:
“Debemos
condescender a explicarles que el amor de un pueblo a su historia no consiste
en memorizar fechas y acontecimientos históricos, como si se tratase de pasar
un examen, sino en asimilar íntimamente –por lectura, a veces; casi siempre por
tradición oral, por obra de la prensa, la radio, etc. – lo que el pasado
nacional tiene de bello, de reconfortante, o simplemente de sugestivo desde el
punto de vista psicológico.” (O.C. p. 133).
Por lo que hemos iniciado y
lo que la experiencia dice, sabemos que no será muy fácil desarrollar todas las
actividades que quisiéramos; sin embargo, lo damos a conocer ahora con la
expectativa de que otros se unan a nosotros, dejando de lado los prejuicios y
diferencias subalternas que siempre han disgregado y acabado las organizaciones
sociales. Esperamos que el resto de este año 2015 sea para el establecimiento
de la Comisión a nivel de toda la geografía regional y en el año venidero 2016,
nos proponemos desarrollar el primer Seminario
o Simposio de Investigación y Difusión Histórica Regional y Local, en
el marco del Ciclo Bicentenario, así como también gestionar e impulsar para se
inicie en la región, con alguna de las universidades aquí establecidas, el Programa de Formación Nacional de
Historia. Lo cual deberá conducirnos a que en unos pocos años contemos
con un importante grupo de apureños Licenciados en Historia, para que ellos
tomando de nuestras la bandera de la pasión histórica, continúen en el futuro
multiplicando las palabras de Manuel Pérez Vila, que hoy hacemos nuestras:
“La
historia es la maestra de todos los tiempos que mantiene su escuela abierta
para que el hombre conozca mejor su origen y su destino. Quienes le vuelven la
espalda se niegan a sí mismos y quienes la desconozcan deben sufrir la pena de
la repetición lenta y dolorosa del peregrinaje humano.” (Preceptos
Bolivarianos para un Ciudadano Ejemplar. FAC, Caracas 1981. p.116.)
(Santa Rosa, Biruaca,
30/07/2015). desiderátum_apure@yahoo.com
martes, 28 de julio de 2015
DISCURSO EN EL 232 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE SIMÓN BOLÍVAR - PLAZA BOLÍVAR DE SAN FERNANDO DE APURE
DISCURSO
PRONUNCIADO EN LA PLAZA BOLÍVAR DE SAN FERNANDO DE APURE, EN OCASIÓN DEL ACTO
CÍVICO – MILITAR DURANTE LA CELEBRACIÓN DEL CCXXXII ANIVERSARIO DEL NATALICIO
DE SIMÓN BOLÍVAR, “EL LIBERTADOR”; Y, DEL CXCII ANIVERSARIO DE LA BATALLA NAVAL
DEL LAGO DE MARACAIBO - DÍA DE LA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA. MAÑANA DEL
MARTES 24 DE JULIO DE 2015.
“La vigencia de las
ideas fundamentales del pensamiento Bolivariano se hace cada día más evidente
para las fuerzas revolucionarias del continente americano”
Jerónimo
Carrera.
Bolívar
Visto por Marxistas.
(1987), p. 234
Con la anterior frase de mi estimado y
extinto Camarada Jerónimo Carrera, he dado inicio a este Discurso de Orden, que
me ha sido solicitado por los integrantes de la VI Brigada de Infantería de
Marina Fluvial Almirante “Manuel Ezequiel Bruzual”, acantonada en San
Fernando de Apure. Es para mí, hijo del Apure infinito, un honor y una
satisfacción poder disertar en tan memorable efeméride patria, sobre Dos
eventos históricos trascendentales y su proyección en el presente con la mirada
fijada hacia el horizonte del porvenir, porvenir que nos corresponde ir
construyendo a través de nuestras ideas y acciones.
Celebramos en América Latina el Natalicio
de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, nacido un día como hoy 24, en el
año 1783, fue el Cuarto y último hijo vivo de Don Juan Vicente Bolívar y Ponte,
natural de La Victoria y de Doña María de la Concepción Palacios y Blanco, natural
de Caracas. Ambos Padres de estirpe ibérica. El párvulo de los Bolívar y Palacios fue
bautizado a los Seis días de nacido. Para entonces su padre contaba con 57 años
y su madre con 25.
A Simón Bolívar la vida lo sometió a las
más duras pruebas desde su muy tierna infancia, se enfrentó a las dificultades
y los sufrimientos en la etapa que la Psicología denomina de los aprendizajes significativos. Para el
19 de Enero de 1786 fallece su Padre, el pequeño tenía Dos años y medio. Queda
al cuidado de su amorosa madre, rodeado además del cariño y de las atenciones
de hermanos, abuelos, tíos, padrinos, así como del especial aprecio y cuidado
de la que fue su niñera y una de las que lo amamantó: la Negra Hipólita, de la
cual siempre estuvo muy pendiente, al punto que, según refiere Augusto Mijares:
“En carta enviada a su hermana María Antonia,
fechada el 10 de julio de 1825, Bolívar le dice ‘te mando una carta de mi madre
Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como
si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre
que ella.”
(El
Libertador. 1987. P. 17).
Como puede notarse, el recuerdo y
agradecimiento amoroso siempre lo acompañaba en la adultez. Pero en su infancia
el destino le tenía otra celada: el 6 de Julio de 1792 fallece su madre, el impúber
estaba próximo a cumplir los Nueve años. Podemos imaginarnos las consecuencias
que ello genera, no tener al lado ninguno de los Dos seres que representan la
principal fuente del afecto, el cuidado, la guía y el ejemplo o modelo para
formar la propia conducta cuando todavía se es un pequeño. Queda al cuidado de
su abuelo Feliciano Palacios y Sojo, quien fallece en Diciembre del siguiente
año 1793. Esas etapas posteriores de la pubertad y la adolescencia no dejaron
de ser menos difíciles, pues el mozalbete un tanto rebelde se enfrenta a la
custodia de un tutor, su tío Esteban, pero al estar éste en España, se encarga
el hermano, Don Carlos Palacios y Blanco, un solterón, que además se mantenía
ocupado atendiendo sus negocios rurales fuera de Caracas, lo cual implicaba que
el joven Adolescente quedaba mucho tiempo a solas con la servidumbre. Tal vez
esta situación y lo tosco de su Tutor interino, produjo el impulso que lo hizo
fugarse hacia la casa de su hermana María Antonia el 23 de Julio de 1795, con
lo cual se originó más luego un litigio por la guarda y custodia entre la
Hermana mayor y su Tutor legal, siéndole otorgada a este último por mandato
legal, aún cuando el propio Simón Bolívar deseaba quedarse con su hermana.
Lo cierto es que su solterón y huraño tío
como no podía atender al jovencito conviene con las autoridades en internarlo
en casa de Simón Rodríguez, donde lo llevan casi arrastrado, por cierto,
Rodríguez habitaba con un numeroso grupo de personas en condiciones de
hacinamiento y muchas carencias materiales, algo muy diferente a la enorme y
solariega casa natal de los Bolívar, además de la riqueza que por herencia
poseía. De esa casa (De los Cayetano-Rodríguez), escapa Bolívar a los nueve
días, aunque por pocas horas, pues es convencido de retornar. Más tarde se le
trata de imponer el internado en el Colegio Seminario de Caracas, pero el
propio muchacho decide voluntariamente retornar con su tutor. Casi Tres meses
duró el conflicto, a lo cual mijares expresa:
“…es indudable que, aparte de la presión
material, aquella insensata querella entre sus parientes más próximos pudo
quebrantar la voluntad del niño. Pero el hecho que no volvieran a manifestarse
en él desajustes en la conducta, nos induce a pensar que aquí comenzó sobre el
futuro Libertador la benéfica influencia de Don Simón Rodríguez” (El
Libertador. 1987. P. 29).
Es importante recordar que durante ese
etapa que va desde los Doce años de edad, 1795 hasta 1799, cuando Bolívar está
por los 16 años y es enviado a estudiar a España; fue un período donde se
gestan y manifiestan los movimientos pre independentistas, en Mayo de 1795 José
Leonardo Chirinos y 1797 Gual y España, donde participa Simón Rodríguez, quien
para entonces ya era uno de los intelectuales con pensamiento revolucionario. En
España Bolívar dura Tres años estudiando la carrera militar, se casa con María
Teresa Rodríguez del Toro, el 26 de Mayo
de 1802, retorna a Caracas con 19 años de edad, lleno de entusiasmo y con el
ímpetu del casto amor de su bella esposa. Pero una vez más la desgraciada
muerte se aparece enfrente de su camino existencial, cuando el 22 de Enero de
1803 le arrebata su esposa. Al respecto dice Rufino Blanco Fombona:
“Cae en la más negra melancolía. Por primera
vez el dolor le clava su flecha en carne viva. Cuando el fallecimiento de la
madre, cuando el fallecimiento del padre, era aún un chiquillo de sensibilidad
embotada. Ahora asistimos al despertar de una sensibilidad que nada hasta
entonces hacía suponer tan aguda.”(Mocedades de Bolívar.ANH. Caracas,
1988. P, 133)
En tales circunstancias, Bolívar retorna a
España y luego se va a Paris, todavía no había cumplido los 20 años, viudo y
con el vivo recuerdo de su amor por Teresa. Se encuentra con Fanny Du Villar, pariente
suya por el linaje materno de los Aristeguieta, ella muy bella, sensual y
coqueta, de 28 años, quien casada con un Coronel de 54 años, busca en la
sociedad la satisfacción del placer o la dicha que no encontraba en su
matrimonio. Podemos imaginarnos el volcán que se desató entre ambos y
entenderemos luego aquella última carta de amor, fechada el 6 de Diciembre de
1830, donde Bolívar le dice:
“Querida
prima:
¿Te extraña que piense en ti al borde del
sepulcro?
(…) tú estás conmigo, porque todos me
abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas
fulguraciones de la conciencia.
¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos
vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de
la esperanza, de la fe.
Esta es la letra que iluminó el relámpago de
los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de
Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura.
¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la
reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de
este supremo instante.
Si yo hubiera muerto en un campo de batalla
frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los
campos de un sol de primavera.
En las noches galantes del Magdalena vi desfilar
mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes
bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma
mostrada por las níveas castidades.
A la hora de los grandes desengaños, a la
hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los
hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el
fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín.
Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud,
ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión
serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad. (…)”
Estimados Compatriotas, algunos
historiadores afirman que tal carta es apócrifa, otros la tienen por cierta,
pues el estilo epistolar es exactamente el que Bolívar utilizaba. Puede ser
cierto lo uno o lo otro, pero sin lugar a dudas Fanny Du Villars fue su amante
y el que Bolívar se expresase en la forma que lo hacía, tampoco nos hace dudar
que cualquier mujer de aquel tiempo o de ahora, frente a un galán con tales
palabras de elogios y exaltaciones dirigida a ella, cuando menos sentiría que
la vestimenta se le iría repentinamente al suelo.
Así pues que hasta ahora hice un sucinto
relato de los primeros años y avatares de Simón Bolívar hasta sus 20 años. Voy
ahora a hacer lo propio, más resumidamente sobre lo que fue su formación
intelectual de esa edad en adelante.
Si bien a la inmensa mayoría de nosotros
evocamos al Prócer guerrero, al Comandante y estratega militar que dirigió y
logró las más importantes victorias en la guerra de liberación e independencia
de nuestras Naciones Bolivarianas, debemos tener la suficiente conciencia que
su pensamiento se forjó mediante una muy profunda formación intelectual. Al
respecto Manuel Pérez Vila, nos dice:
“La
acción de Bolívar, encaminada en primer término a conquistar y asegurar la
independencia de la América del Sur, y en segundo lugar a la organización de
las nuevas naciones, reposaba sobre el conjunto de ideas, fruto de acendrada
meditación, que le daban continuidad y sentido a su tarea libertadora y le
imprimían a sus actos un sello inconfundible.”(La
Formación Intelectual del Libertador. P. 13)
Este aspecto, la dedicación profunda en la
búsqueda permanente del conocimiento por parte de Simón Bolívar, es realmente
uno de los mayores elementos que le dieron los atributos de conductor y gran
líder para confrontar y resolver las más complejas situaciones, tanto como para
emprender en la praxis la materialización del Juramento realizado en el Monte
Sacro en compañía de su más querido maestro y amigo, aquel 15 de Agosto de
1805.
El recorrido por Europa entre los 20 y 23 años,
guiado e instruido por la dedicación especial que le tributó su Maestro, por
segunda vez en su vida, fue quizá el período de la forja y del temple del acero
de su personalidad. Allí pudo profundizar en la lectura de los más
significativos filósofos, así mismo bebió del manantial del verbo de su
Maestro, con la misma sed del caminante del desierto, quien luego de una larga
jornada llega al Oasis. Ninguno puede poner en tela de juicio, ni un solo
instante, lo que un buen Maestro imprime con filigrana en nuestro pensamiento para
toda la vida. El profundo afecto e identidad entre el Alumno y el Maestro, no
sólo se denota cuando ambos comparten un espacio de enseñanzas y aprendizajes,
se conserva para siempre y solo se borra con el término de la existencia. Habíase
despedido el alumno de su Maestro en Europa en 1806, pero enterémonos sobre lo
que Bolívar escribe el 8 Diciembre de 1823 al General Santander, al conocer que
Simón Rodríguez había regresado a la América y estaba en Bogotá: Dice lo
siguiente:
“He sabido que ha
llegado de Paris un amigo mío, Don Simón Rodríguez; si es verdad, haga usted
por él cuanto merece un sabio y un amigo mío que adoro. Es un filósofo
consumado y un patriota sin igual, es el Sócrates de Caracas, aunque en pleito
con su mujer, como el otro con Jantipa, para que no le falte nada socrático.
Dígale usted que me escriba mucho; y dele usted de mi parte librándolo contra
mi apoderado de Caracas. Si puede que me venga a ver.”
(Álvarez
T. Mercedes M. Simón Rodríguez Tal Cual Fue. Caracas 1977. P. 117)
Pues como Simón Rodríguez no andaba muy
abundante de recursos, más bien bastante limitado, no acudió de inmediato a
encontrarse con su antiguo alumno y más preciado amigo. Por lo cual Bolívar le
escribe el 19 de Enero del siguiente año 1824, en una carta maravillosa, de la
cual leeré un solo párrafo, de los Cuatro que contiene, porque su contenido es
proverbial, no sin antes recomendar, a los colegas Docentes, leérselas completa
a sus alumnos en cada Cátedra que se dicte de nuestro Sistema Escolar
Bolivariano. Dice así:
“Vd. Maestro mío, que tanto debe haberme
contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia. Con qué avidez
habrá seguido usted mis pasos; estos pasos dirigidos muy anticipadamente por
usted mismo. Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo
grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló. Usted
fue mi piloto aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede usted
figurarse cuan hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted
me ha dado; no he podido borrar jamás siquiera una coma de las grandes
sentencias que usted me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales
las he seguido como guías infalibles. En fin, Vmd. Ha visto mi conducta; Vmd.
ha visto mis pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel, y Vmd. no
habrá dejado de decirse: Todo esto es mío, yo sembré esta planta, yo la regué,
yo la enderecé tierna, ahora robusta. Fuerte y Fructífera, he aquí sus frutos;
ellos son míos, yo voy a saborearlos en el jardín que planté; voy a gozar de
las sombras de sus brazos amigos, porque mi derecho es imprescriptible,
privativo a todo.”
Esa carta es considerada como la
mayormente expresiva de la profunda admiración, respeto, afecto y
reconocimiento de Simón, el alumno, hacia Simón el Maestro. Pero esa carta
además es para nuestro juicio histórico, la más legítima e inapelable evidencia
de que el Padre de El Libertador Simón Bolívar, fue su Maestro Simón Rodríguez.
Aclaro, dije el Padre de El Libertador, pues Simón José
Antonio tuvo su Padre biológico como ya lo he dicho al comienzo, pero el Padre
de El Libertador fue Simón Rodríguez, llamado en Europa Samuel Robinson. Y el
nacimiento de ese Libertador fue exactamente el 15 de Agosto de 1805 cuando,
según el propio Rodríguez, quien cuando estaba contándole a Manuel Uribe Ángel,
dijo, sobre Bolívar, quien para entonces tenía 22 años:
“…Volviéndose
hacia mí, húmedo el ojo, palpitante el pecho, enrojecido el rostro, con una
animación casi febril, me dijo:
Juro
delante usted; juro por el Dios de mis Padres; juro por ellos; juro por mi
honor, y juro por la Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi
alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder
español.”
Y el relato continuaba.
“Tú sabes, hijo, agregó el señor
Rodríguez, que el muchacho cumplió su palabra. Toca a las generaciones
venideras perfeccionar la obra. En cuanto a ti, en quien noto cierta propensión
a la historia quiero darte un consejo, y es éste: Si alguna vez pretendes y
puedes escribir, cuéntales a tus compatriotas en términos sencillos y sin lujo
de fantasías lo que sepas de tus antepasados, para que aprendan a respetar su
memoria, a reverenciarla y a reconocer sus sacrificios.” (Contreras.
Emilio Spósito. El Juramento del Libertador Simón Bolívar en el Monte Sacro
1805-2005. Caracas. P. 50)
Estimados amigos, compatriotas
venezolanos, el ideario de Simón Bolívar, su excelencia El Libertador, es
nuestra mejor herencia histórica y universal. Cuando asumimos con honor y
orgullo nacionalista disertar sobre su vida y su obra, lo hacemos con la misma
pasión de todo aquel que ama profundamente la historia de nuestra patria y la
de todo nuestro continente latinoamericano, porque al hablar de Bolívar, como
lo afirmó José Martí:
“Quema y arroba. Pensar en él, asomarse a su
vida, leerle una arenga, verlo deshecho y jadeante en una carta de amores, es
como sentirse orlado de Oro el pensamiento. Su ardor fue el de nuestra
redención, su lenguaje fue el de nuestra naturaleza, su cúspide fue la de
nuestro continente, su caída, para el corazón” (José
Martí. San Martín, Bolívar y Washington. Ariel universal, 1973. P. 27)
Nuestro Simón Bolívar fue, es y seguirá
siendo el más extraordinario ejemplo para la Juventud Patriótica, para quienes
en este presente se forjan y deben tomar los estandartes de lucha social en
función de continuar el esfuerzo de la transformación nacional bolivariana –
revolucionaria, y concretar en lo futuro la aspiración socialista de las
grandes mayorías.
La esencia de las Ideas Bolivarianas de cara
al porvenir tiene como objetivo hacer posible lo que fue sueño, esfuerzo y
empeño de El Libertador: lograr la máxima felicidad posible mediante el
bienestar común. En consecuencia no permitamos que el héroe nos quede grande y
tampoco permitamos que la memoria histórica de nuestro pueblo sea borrada por
quienes pretenden alienarnos y dominarnos. Atravesamos actualmente tiempos
difíciles, lo reconocemos, pero ¿Es acaso en medio de las facilidades, la
abulia y el ocio como podemos ser hijos dignos de los Libertadores?
Claro que la respuesta es negativa, la
historia venezolana está llena de episodios memorables que nos inspiran e
impiden caer en el pesimismo. Precisamente el 24 de Julio es un día donde se
conjugan los lazos morales que glorifican la venezolanidad. Hay otra gesta
independentista que hoy celebramos con regocijo, se trata de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Aquel año
1823, Dos años después de Carabobo.
Maracaibo era el reducto del último bastión
que le quedaba al ejército realista ya destrozado mortalmente en Carabobo en
1821. Para finales de Mayo de 1823 se produjo un combate naval de poca
importancia en Punta de Palma, Costa Oriental del lago, entre el almirante
Padilla y el capitán de fragata Francisco de Sales Echeverría.
Subsiguientemente hubo varias escaramuzas navales entre Republicanos y
Realistas.
Para el día 23 de Julio ambas fuerzas
toman posiciones. La Realista, conformada por 32 buques con 67 cañones y una
tripulación de 1.650 hombres, marinos preparados y experimentados en combates
navales. por la Real Armada española. Dicha flota estaba dirigida por el Capitán
de navío Ángel Laborde y Navarro; en la tarde se ubica en la Costa Occidental
del lago preparándose alistadas en línea de combate.
Por su parte la flota Republicana contaban
con 22 buques con 85 cañones y tripulados por 1.312 hombres con poca experiencia
y formación para la confrontación naval, estaban bajo el comando del Almirante
José Prudencio Padilla, se mantuvo en la
vela hasta el anochecer, que fue a ubicarse en Los Puertos de Altagracia,
posicionándose en una línea paralela a la Costa Oriental, con algunas que
avanzaron hasta Punta de Piedra.
A las 15:04 horas se inició el combate
Naval de mayor envergadura en la historia de la Guerra de Independencia. Fue
una frontal ofensiva patriota que desbarató totalmente la flota española, apenas
Tres embarcaciones enemigas se salvaron, las demás fueron arrasadas o
capturadas. La referencia histórica dice que:
“Las
pérdidas de los republicanos fueron de 8 oficiales y 36 individuos de
tripulación y tropa muertos, 14 de los primeros y 150 de los segundos heridos y
un oficial contuso, mientras que la de los realistas resultaron mayores, sin
contar los 69 oficiales y 368 soldados y marineros que quedaron prisioneros. En
2 horas de recio combate se decidió la acción, la cual abrió camino a las negociaciones
con el mariscal Morales Capitán General de Venezuela, quien, al capitular el 3
de agosto siguiente, se obligó a entregar el resto de los buques españoles, la
plaza de Maracaibo, el Castillo de San Carlos, el de San Felipe en Puerto
Cabello, así como todos los demás sitios que ocupaban los españoles. El día 5
Morales evacuó definitivamente el territorio venezolano.”
Con el triunfo de la Batalla Naval del
Lago de Maracaibo se le coloca punto final a la presencia de los enemigos
españoles y se asume el control y la soberanía sobre los espacios marítimos. Es
por lo cual, en memoria de tan magna gesta, que hoy celebramos con orgullo y
regocijo el Día de la Armada de la República Bolivariana de Venezuela. Por
consecuencia me hago vocero del pueblo apureño y expreso las más efusivas y
espléndidas felicitaciones a todos los integrantes de este componente militar
que custodia, vigila y defiende los espacios acuáticos y costeros de la
República.
Estimados amigos, hermanos de la Armada
Venezolana, son ustedes legatarios del precursor esfuerzo de los primeros
marinos que se iniciaron con la creación de la Primera República. Para ese
tiempo obviamente con naves tal vez rudimentarias, pues fueron embarcaciones
comunes adaptadas a las primigenias necesidades del momento y con las
limitaciones propias de una incipiente organización militar. Sin embargo,
aquella pasión motivadora por la emancipación nacional fue creciendo y así fue
como se produjo años más tarde la memorable jornada victoriosa que hoy celebramos.
En la Venezuela Bolivariana del presente
nos empeñamos en fortalecer la Unidad Cívico – Militar que con certero y
oportuno acierto impulsó el Comandante Hugo Chávez. Esa unidad además trajo la
muy importante inclusión de la mujer venezolana hacia la carrera militar. Por
ejemplo; tienen ustedes en la Armada Nacional el orgullo de decir que el 3 de
julio de 2012, la barinesa Carmen Teresa Meléndez se convierte por decisión del Presidente Hugo Chávez en la
primera mujer que asciende al grado de Almirante en Venezuela. El Presidente
Nicolás Maduro la ascendió a Almirante en Jefe y la designó Primera Mujer
Ministra de la Defensa. Así mismo la teniente de Fragata Draiza Medina Álvarez, tachirense, es la Primera Mujer Submarinista
de Latinoamérica, graduada el 10 de Mayo de 2013. Se cuentan ellas entre las
muchas que seguramente irán tomando espacios importantes como cualquiera de los
caballeros que allí han estado, están y estarán.
Por todos estos hechos recientes y por
nuestra historia gloriosa los enemigos de la Patria Grande nos miran con temor
y odio. Nos miran con temor y odio porque seguimos el ejemplo de Bolívar y otra
vez estamos como punta de lanza dando el ejemplo, siendo solidarios con las
naciones hermanas de Latinoamérica. Porque Con Hugo Chávez se inició y avanzó
exponencialmente la integración regional. ALBA, UNASUR, CELAC, PETROCARIBE,
entre otras, son logros que llevan la rúbrica del Comandante Eterno y es parte
de su legado. Fallecido el Líder, quieren enemistarnos y dividirnos tal y como
lo hicieron después de la muerte de Bolívar en 1830.
Los imperialistas del Norte y sus aliados
de Europa continúan y arrecian el asedio a los pueblos de Latinoamérica para
retrogradarla a su patio trasero. En particular contra nuestro país las
amenazas son cada día mayores y pretenden soliviantar los ánimos entre Guyana y
Venezuela con el tema del territorio Esequibo, instigan para ocasionar una
confrontación bélica, pero nosotros tenemos el derecho y la razón histórica de
nuestro lado. Por lo tanto los nexos de la unidad nacional en defensa de lo que
nos pertenece deben ser cada vez más fuertes,
De allí que todos tenemos la tarea de divulgar masivamente la verdad
histórica de lo que ha sido y es el diferendo con la que fue una colonia
británica, la actual República Cooperativa de Guyana.
He allí también la importancia imperativa de
conocer nuestra historia, fíjense que la
intromisión norteamericana en Venezuela no es nada nuevo ni reciente; a
principios de Julio del año 1818 los patriotas apresaron en el Orinoco a Dos
Goletas norteamericanas (llamadas Tigre y Libertad) cargadas de armas para los
Españoles. Resulta también que tampoco es nuevo lo vicioso de los gringos, pues
aquellas Goletas se utilizaban para llevar tabaco a los Estados Unidos y de
retorno llevaban armas de contrabando. Recordemos que en la Nicaragua de la
Revolución Sandinista el trueque de los norteamericanos se hizo con drogas para
la juventud estadounidense a cambio de armas para los contras que atacaban a la
revolución nicaragüense.
Así mismo los británicos o ingleses
durante la Colonia aplicaban lo del adagio popular: “ladrón que roba a ladrón tiene Cien años de perdón”. Y como ellos odiaban
a los españoles y estaban muy bien enterados que estos se robaban el Oro y
otras riquezas de nuestro continente, se dieron a la tarea de embarcar
filibusteros, corsarios o piratas para robar las embarcaciones españolas en
alta mar; esa fue una práctica de larga data y mucha historia. Bueno como los
británicos y los gringos son de la misma estirpe anglosajona, ladrones e
invasores por naturaleza, ahora la ex colonia inglesa, apoyados por sus
antiguos opresores, pretende robarnos el territorio Esequibo y los gringos
atizan el fogón de la confrontación para a la vez robarse ellos los recursos
existentes en esa zona, particularmente el Petróleo, que en el presente se
conoce como Oro Negro. La empresa Exxon Móvil, ladrón robando a ladrón.
Compatriotas, voy concluyendo, en estas
fechas de exaltación patriótica es necesario la mayor conciencia sobre los
enemigos internos, los vende patria, y los enemigos externos que se encargan de
inventar y difundir falacias a través de los enormes recursos audiovisuales y
telemáticos que poseen. Tratan de asustar a nuestro pueblo pues presumen que
por intermedio del terror mediático pueden lograr inclinar la balanza a su
favor en las próximas elecciones parlamentarias y posteriormente aplicar el
golpe contra el Poder Ejecutivo al estilo de Honduras con Zelaya o el Paraguay
donde mandaron al Sacerdote para su Iglesia. Bueno digamos como Bolívar a Sucre
cuando en el Perú las cosas estaban muy difíciles: “El cuadro es horroroso, pero no me espanta, porque estamos
acostumbrados a ver muy de cerca fantasmas más horribles, que han desaparecido
al acercarnos a ellos.”
Profundicemos el amor por lo nuestro, pero
el amor verdadero, sincero y permanente, porque al decir de aquella Zarzuela
española, la leyenda del Beso: “…en el mundo lo que el amor enlaza, el tiempo y
el hastío suelen desunir…”
Contamos con ustedes los y
las valientes integrantes de la Armada Venezolana, ratifico las felicitaciones
porque sabemos que si continúan las agresiones ustedes harán honor a su canto y
acompañando al pueblo civil dirán todos a una sola voz:
Al combate
valientes marinos,
Nada
importa morir en la mar,
Si se
salva el honor militar
Y la
patria y su noble destino.
¡ Junto
con Bolívar y Chávez estamos luchando..!
¡ Por la
Patria seguiremos venciendo…!
Muchas Gracias.
______________________________
Licdo. Oscar Adolfo Alvarado.
Vicepresidente del Consejo Legislativo del Estado Apure.
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