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lunes, 3 de agosto de 2015

Discurso Pronunciado por el Licdo. Oscar Adolfo Alvarado, en la Plaza Bolívar de San Fernando de Apure, con motivo del LXXVIII Aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela. Lunes 03 de Agosto de 2015.


Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto.”
Simón Bolívar.
     Con la anterior frase de Su Excelencia, El Libertador Simón Bolívar, Padre de la Patria Grande, doy inicio a esta intervención que honoríficamente me ha sido otorgada por el Coronel, MARCIAL SEGUNDO MENDOZA, Segundo Comandante y Jefe del Estado Mayor del Comando de Zona N° 35, de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela; la cual acepté gratamente complacido, pues ello representa para este llanero de orgulloso origen campesino, una distinción y el reconocimiento tácito de nuestra modesta dedicación al estudio y pasión por la historia.  
     Estimados compatriotas integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, al tomar las palabras del Padre de la Patria haciendo alusión a la preservación intacta del honor, lo hago con la convicción plena que el lema usado por todos ustedes en la Divisa heráldica, no es solamente una frase distintiva o emblemática, sino que dicho lema está forjado en la conciencia y cincelado en el corazón de quienes decidieron incorporarse a la Institución porque se sintieron atraídos hacia este componente militar, anteriormente denominado Fuerzas Armadas de Cooperación, parte integrante de la Fuerza Armada Nacional, que, de acuerdo al artículo 328 constitucional, en su conjuntoconstituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional.
     Además, estimados amigos, cuando se toma la decisión de incorporarse a una Institución, una agrupación social o un gremio, se hace porque de alguna forma existe la vocación y la identificación para con ese colectivo; y, al pasar del tiempo esa vocación e identificación se convierten en férreos valores morales que dan motivos a la vida humana, tanto en lo individual como en lo social. Entonces, si en los Dos primeros artículos de la Cartilla de su Institución se establece que: “El honor ha de ser la principal divisa del guardia nacional; -lo cual implica que éste- debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. –Porque– una vez perdido, no se recobra jamás. –Puntualizando por cierto que: el mayor prestigio y fuerza moral del cuerpo es su primer elemento; y asegurar la moralidad de sus individuos, la base fundamental de la existencia de esta institución.” En consecuencia, vale recordar aquí lo que decía el escritor y dramaturgo británico William Shakespeare (1564-1616): “Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.”
     Sin embargo, aún cuando todo lo anterior es una norma de la institución, un deber del Guardia Nacional, y que por supuesto todo ello implica que los superiores son celosos vigilantes de su cumplimiento estricto, no menos cierto es que la naturaleza humana está sujeta a los vaivenes de la vida y si los principios no están suficientemente formados, distintos efectos pueden causar nuestras acciones. Por lo cual permítanme expresarle una frase del filósofo Platón, decía él al respecto: “El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por Dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.” Por su parte, el orador francés Henri Lacordaire (1802-1861) afirmaba que "Hombre justo y honrado es aquel que mide sus derechos con la regla de sus deberes." En consecuencia, estoy convencido que ese lema, su divisa institucional, el Honor, es patrimonio inmarcesible de todos ustedes y hoy, en ocasión del Septuagésimo Octavo aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, me hago vocero del pueblo de Apure y les expreso las más fraternas, apreciadas y vehementes felicitaciones a todos ustedes integrantes de la Institución Militar, extensivo a sus familiares que seguramente también se sienten parte integral de la misma.       
     Ahora bien, hoy día celebramos los 78 años del Decreto del 4 de Agosto de 1937, mediante el cual, el Presidente Eleazar López Contreras, crea la Guardia Nacional que hoy conocemos. Sin embargo; pregunto: ¿Es ciertamente ese hito histórico el punto inicial de esta Organización Militar venezolana? Déjenme dar respuesta con palabras del Cnel. (GN) Miguel Ángel Nieto Bastos, nacido en “La Mulera”, Estado Táchira, el 08 de Mayo 1920.Integrante del Primer Curso de Guardias Nacionales (1936-1937) y graduado como el Número 5 en el cuadro de honor, con el grado de Sargento Segundo, dice él lo siguiente:
“Con el Decreto arriba mencionado es creada la Guardia Nacional de Venezuela, que es la tercera vez que es creada en el país esta Institución. La primera fue la Decretada por el Congreso de la República el año 1811, que desapareció al poco tiempo. La Segunda, la fundada en 1841, la que también duró poco en sus funciones.” (Mi Vida y mi Historia  en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.23.)
     Esta afirmación encuentra su basamento, además de la experiencia propia del autor, en lo que historiadores y otros integrantes de la institución han investigado y recopilado al respecto; parte de lo cual se encuentra disponible en la página WEB de la Guardia Nacional, donde la referencia se expresa en estos términos (Subrayados nuestros):
“La Guardia Nacional o Fuerza Armada de Cooperación surge debido a la necesidad de los gobernantes de mantener la integridad y seguridad de la población y el territorio, así como para resguardar las instituciones del Estado. El inicio de la institución se remonta al 10 de marzo de 1810, cuando la Junta Suprema de Caracas recomienda crear un cuerpo armado para la salva y custodia del Congreso, configurándose el mismo el 9 de marzo de 1811, al crearse una Compañía denominada Guardia Nacional. En Julio de ese mismo año se le atribuye además un Servicio Rural para proteger a los propietarios de tierras y evitar robos y crímenes.
     Con motivo de la desaparición de la Primera República, la Guardia Nacional es olvidada por carencia de recursos, y en 1820 vuelve a resurgir en el panorama Independentista con el triunfo de las Armas en Carabobo. Los años pasan, la Gran Colombia que soñó Bolívar se disuelve, las guerras fratricidas convulsionan al País y con ellas, en 1839, desaparece esta primera Guardia Nacional. La institución resurge nuevamente bajo al mandato del General José Antonio Páez en el año 1841, denominándose La Guardia Nacional de Policía y cuya función era la Seguridad y el Orden, especialmente del medio rural, además la misma tenía unas funciones adicionales como evitar crímenes, la protección de la vida de las personas y de sus bienes, y la vigilancia y custodia de los presos. Debido a la carencia de recursos económicos para su mantenimiento ésta desaparece por medio de la derogación de la Ley que la creó en el año 1847.”
       
     Como hemos citado, efectivamente los antecedentes de la Guardia Nacional se encuentran con el nacimiento de la República hace 204 años, si bien existió con nombres diferentes, debemos tomar en cuenta que en muchas instituciones ha pasado igual, pues generalmente de acuerdo a las decisiones, intereses, ideas o perspectivas de los gobernantes de turno, las denominaciones oficiales se mantienen o modifican. En todo caso, cuando se realiza el análisis histórico desde una posición dialéctica, las nomenclaturas, nombres o etiquetas no tienen tanta importancia como el carácter, la condición y el papel que han desarrollado en el proceso y devenir social.
     Es entonces que revisando nuestra historia nacional sabemos que durante los 27 años de la Dictadura de Juan Vicente Gómez este país sufrió una larga y tenebrosa noche de atropellos, torturas, asesinatos y cualquier otra desgracia socio-política de las que los tiranos hacen contra los pueblos. Ese nefasto tirano fue muy conocido por su sadismo y gozo en mandar presos a mucha gente, así como a colocarles pesadas bolas de acero encadenadas a los tobillos de los prisioneros y someterlos a trabajos forzados; por tanto, con la muerte de aquel Opresor, el pueblo se desborda en reclamo y en la búsqueda de la materialización efectiva de las libertades, pero como no hay un liderazgo visible y fuerte que dirija, organice y oriente a las masas, la consecuencia resultante al inicio es la explosión masiva de la anarquía y el desorden. Ante ese cuadro de situaciones políticas del año 1936, el Presidente en funciones, López Contreras, “(…) se reúne con los Presidentes de los Estados para plantear la necesidad de la creación de una Policía Rural, bien sea a caballo, a pie o en vehículos, lo importante era mitigar el índice delictivo y garantizar la seguridad de las familias, las propiedades y la soberanía de la nación.” (Cf. sitio WEB de la GNBV) Luego de varias tertulias y discusiones se decidió la conformación de un Cuerpo de Policía Nacional, que por recomendaciones del intelectual y poeta venezolano Rufino Blanco Fombona (1874-1944), se crea con el modelo y la asesoría de la Guardia Civil Española, para lo cual “se establece la Escuela del Servicio Nacional de Seguridad el 17 de septiembre de 1936.” (Ibidem)  Escuela que por cierto cambia de nombre varias veces.
     Así que de ese curso egresan los pioneros de la actual Guardia Nacional de Venezuela, que como hemos dicho, es la Tercera. Vale decir entonces que a la tercera va la vencida. Desde entonces esta Institución ha venido avanzando en todas y cada una de sus estructuras, adecuándose, reformulándose, modernizándose y actualizándose en concordancia con las exigencias de los nuevos tiempos. Ahora mucho más por la relevancia y rango constitucional, que la Asamblea Constituyente de 1999, con el liderazgo del Comandante Presidente Hugo Chávez, le otorgó; y, que su oficialidad, junto a la totalidad de sus integrantes, hoy día han venido desarrollando gerencial y operativamente a este componente que cada día optimiza su accionar y, con la creación de la Guardia del Pueblo, entiende y asume que la unión cívico – militar no es una entelequia, sino más bien la comprensión dimensional de las propuestas del Comandante Chávez, cuando en el texto de la Presentación del Plan de la Patria dejó para la posteridad está convicción:
     “Partimos del principio de que acelerar la transición pasa necesariamente por, valga la redundancia, acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo. El vivo, efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagónico es insustituible condición de posibilidad para el socialismo bolivariano del siglo XXI.     
     Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo. Esto pasa por pulverizar completamente la forma de Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política.”  
     Cuando señalo el ejemplo de la Guardia del Pueblo, es por solo nombrar uno de tantos cambios y avances de la Guardia Nacional, pues también puedo afirmar con total certeza que con la masiva incorporación de la Mujer en la Guardia Nacional Bolivariana, se le está dando continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política. Y decir gestión política no debe interpretarse como lo hacen los adversarios ignorantes de la Revolución Bolivariana, quienes de inmediato lo asocian a una Militancia Partidista; Gestión Política, en este caso, es el desarrollo del accionar y la capacidad planificadora, gerencial, organizadora y operativa para lograr con eficacia y eficiencia la conquista de objetivos institucionales a favor de las demandas y necesidades de la Nación. Quienes no asuman políticas correctamente planteadas para el desarrollo de instituciones y entes públicos que ofrecen bienes o servicios a la ciudadanía, indefectiblemente estarán destinados al fracaso. Eso no es el invento de la forma de tibiar agua o lucubraciones de quien les diserta, eso forma parte de las teorías y manuales en materia de gerencia pública, que con el transcurrir del tiempo van evolucionando. Sería por eso que el 28 de Octubre de aquel año 1936, en la inauguración de la Escuela de Policía Nacional  (como se llamó entonces a la escuela de los que luego serían Guardias Nacionales, recuerden que antes se había propuesto otro nombre), en presencia del Presidente Eleazar López Contreras, hizo uso de la palabra el asesor de la Guardia Civil Española, Capitán Cecilio Marrero Suárez, quien dijo a los alumnos:
“Brazo armado del Poder Ejecutivo. Estos serán vuestros apellidos específicos, sintetizados con el nombre genérico de Guardias. De vosotros depende el porvenir de este Cuerpo, que será tanto más brillante, cuanto mayor sea vuestro esfuerzo. Seréis la solera; de vosotros brotará la savia que de vida y alma a generaciones sucesivas. No podéis, mejor dicho: no debéis volveros de espalda ante esta realidad. Este Cuerpo que hoy precisamente nace, y va a dar sus primeros pasos, andará firme y muy lejos o vacilante y corto; pero por vosotros no quede. De vuestra voluntad, vocación y espíritu de generoso sacrificio, dependen la vida de una Institución, que puesto al servicio de un régimen de libertad, sea más que una esperanza reconfortadora, la seguridad de que el pueblo libre de yugos y opresiones, encuentre en ella la garantía más firme de esa misma libertad.” (Nieto Bastos. Miguel Á. Mi Vida y mi Historia  en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.20.)          
  
     Aquellas palabras del Capitán español fueron consiguientemente un dictamen histórico, que hoy, Setenta y Ocho años después, podemos patentizar en esta Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, cuyos gallardos integrantes los caballeros y las muy hermosas y proverbiales damas, cada día elevan con orgullo el Coro de su canto combativo, del cual se desprende un eco que vibra en el alma apasionada de los que aman su institución, repitiendo constantemente:
Ante Dios y la Patria juramos
con sincera y profunda emoción,
que el deber por consigna llevamos
y por alta divisa el honor    
 
     Es este un canto que expresa compromiso, firmeza, sentido patriótico y pasión por la Institución; pues al decir de la poetisa y novelista revolucionaria nicaragüense, Gioconda Belli: (1948) “Todos tenemos un deber de amor que cumplir, una historia que hacer, una meta que alcanzar. No escogimos el momento para venir al mundo: Ahora podemos hacer el mundo en que nacerá y crecerá la semilla que trajimos con nosotros.” Ciertamente yo estoy personalmente convencido que así es para todos los terrícolas que habitamos esta nave espacial –la Tierra, porque en el caso de aquel Capitán español, dirigiéndose a los integrantes del curso en 1936, les dijo firmemente: Seréis la solera; de vosotros brotará la savia que de vida y alma a generaciones sucesivas”. No erró en su apreciación, ya que ser la Solera significa ser la raigambre, el numen, en fin, el punto de partida. Y evidentemente, aquellos 136 pioneros, dieron la savia y el alma a todas estas sucesivas generaciones de Guardias Nacionales que hoy, luego de casi Ocho Décadas, se han multiplicado por miles en toda la geografía venezolana fortaleciendo y consolidando una Institución reconocida por el pueblo.
     Seguramente que durante ese tránsito temporario de estos 78 Años, hubo altos y bajos, muchos de los que ingresaron tributaron sus virtudes y unos cuantos demostraron sus defectos. Eso es natural donde interactúan los seres humanos, ayer, hoy y mañana; existieron, existen y existirán buenos y malos, inteligentes y mediocres, en fin, así como Víctor Hugo decía que en cada pueblo hay un obrero que enciende la Luz, también hay un Murciélago que la apaga. No podemos nosotros ignorar torpemente que si bien existen los mejores, los que tienen compromiso y convicciones, quienes representan la luz, la honra, el honor, el deber y la dignidad, que son la mayoría; tampoco faltan los que son la oscuridad, la mancha, el deshonor y la antítesis de los principios y valores institucionales, afortunadamente son la minoría y terminan yéndose o expulsados por su inmoralidad. En consecuencia, lo correcto es tener presente esa realidad, ser vigilantes del decoro y entusiasmados pregoneros de las mejores virtudes porque ello es parte inmanente a la dignidad humana, que según J. Vidal-Bota: 
     “La dignidad propia del hombre es un valor singular que fácilmente puede reconocerse. Lo podemos descubrir en nosotros o podemos verlo en los demás. Pero ni podemos otorgarlo ni está en nuestra mano retirárselo a alguien. Es algo que nos viene dado. Es anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros una actitud proporcionada, adecuada: reconocerlo y aceptarlo como un valor supremo (actitud de respeto) o bien ignorarlo o rechazarlo.
     Este valor singular que es la dignidad humana se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto. Un respeto que, como se ha dicho, debe extenderse a todos los que lo poseen: a todos los seres humanos. Por eso mismo, aún en el caso de que toda la sociedad decidiera por consenso dejar de respetar la dignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada ciudadano.” (La Dignidad Humana y sus implicaciones éticas. En http://www.aceb.org/v_pp.htm)
     Tanto es la importancia que se le otorga a los valores humanos dentro de las Instituciones, que generalmente y por costumbre histórica, la mayoría crea y establece símbolos de identidad y uso cotidiano, cuyos componentes traducen o representan a éstos. Es así como surgen los Himnos, las Banderas y los Escudos de Armas. Los últimos toman de la Heráldica sus elementos; que en el caso de la Guardia Nacional conjuga un conjunto de valores y virtudes prominentes, que por razones de no hacer tedioso el discurso, solamente destacaré Tres de ellos, sin restarle la igual importancia del resto:  
La Balanza, símbolo de la justicia en este caso recuerda el equilibrio requerido para llevar a cabo las tareas de protección urbana y rural que le compete de importancia capital para el estado venezolano.
La Lanza, compañera del bravo llanero en la gesta emancipadora, rememora la defensa de nuestra frontera a todo trance; y,
 La Flecha, arma temible del aborigen nativo, nos recuerda las tareas del resguardo de los recursos naturales renovables. 
     Estos elementos heráldicos suelen quedar fijados en el colectivo que forma la Institución y como son parte integral del Escudo de Armas, su simbolismo también es el escudo donde encontrar la inspiración y guía para reducir y rechazar las desviaciones que atenten contra el pundonor de la institucionalidad.
     Estimados amigos, estoy próximo a concluir, pero voy a permitirme la licencia de salir del rigor académico, y hacer un paréntesis, pues la vida en una corporación militar como la Guardia Nacional no está exenta de vicisitudes, acontecimientos y también de anécdotas que son recordadas aun mucho después de haber pasado a la condición de retiro. Resulta que hace algunos pocos años tuve el agrado de trabajar con un Sargento Retirado de la Guardia Nacional, quien hacía las veces de conductor del vehículo asignado a mi persona, pero realmente más fue un compañero quien con sus chistes alegraba los momentos y con su experiencia nos daba algunos consejos también; me contó está anécdota, la cual no puedo asegurar que sea totalmente cierta, pero tampoco tengo elementos para negarla, incluso el personaje principal me dicen vive todavía en esta ciudad, por tanto solamente él puede informarnos si es real o si fue que sus compañeros chistosos le agregaron unos cuantos “aliños humorísticos”. La anécdota es así:
     A principios de los años Ochenta era muy rupestre la vialidad hacia la población de Guachara, hoy Parroquia Achaguas del Municipio, para aquel tiempo Distrito, Achaguas, de nuestro Estado Apure. Además las comunicaciones también eran difíciles y generalmente los partes que informaban sobre las novedades diarias al Comando Regional, se hacían a través de radiogramas o telegramas, para tal fin y con el objeto de hacer más fácil la trascripción se acostumbraba a unir (vamos a decirlo así por lo más ilustrativo) Dos palabras en una; por ejemplo, entre otras palabras; para expresar: lo saludo, o le comunico, se escribía “salúdole” y “comunícole”. Pues bien, un mal día sucedió un accidente en “El Rancho”, como le dicen en el argot militar a la cocina… por una fuga de Gas se explotó el horno de la cocina. Y también hubo otro evento el mismo día, un Guardia que tenía asignada una Misión se fugó y no regresó al Puesto, el hombre andaba perdido, al decir militar, “se voló”.
     Pues bien, aquí viene lo bueno, resulta que el Sargento comandante del puesto debía notificar a sus superiores las “Novedades”, por lo cual le dictó al responsable de comunicaciones la siguiente nota, dirigida al Comando Regional en San Fernando de Apure; decía la de la siguiente forma:
Comunícole que en este puesto Guachara, cocina “explotose” y Guardia Nacional “Volose” 
     Tal nota es recibida por el Jefe de comunicaciones en la Capital Estadal y al leerla “tornose” muy alarmado el Guardia de marras y de inmediato saltó de su asiento, casi tan igual como los pilotos cuando activan los asientos eyectables de los aviones de Guerra;  y, rápidamente entregó la misiva al Jefe de Servicios Generales, quien a su vez, del susto, abrió los ojos como un par de huevos fritos, sintió los cabellos erizados y con voz azarosa se presentó al Coronel, Jefe de Estado Mayor, entregando el recado. Obviamente que la conducta espantadiza del subalterno contagió al Superior, quien a su vez alarmado y mal interpretando también el mensaje, entró súbitamente al Despacho del General Comandante Regional, convirtiendo la cuestión en una epidemia de confusiones, éste ordenó el inmediato traslado del Coronel hasta el Puesto de Guachara para iniciar las investigaciones y…  traerse “el cadáver”. Pues creyeron que la explosión de la cocina había hecho volar por los aires al Guardia y el aludido… ya era difunto.
     Al parecer el traslado se realizó en el único helicóptero militar que existía disponible en ese momento. Cuando el aparato de alas rotatorias sobrevoló el poblado rural, la gente creyó que se iniciaba la Tercera Guerra Mundial, el ganado salió en estampida y las aves de corral que los vecinos tenían, tuvieron que ser recogidas días después, a kilómetros de distancia por las inmediaciones de “Fruta e’ Burro” y “El Yagual”. Al llegar a Guachara, sin previo aviso, el susodicho Coronel. Observó que el personal lo saludó con el estricto rigor militar y sorprendido de su presencia, claro está, pero sin presentar más ninguna inquietud. Por lo cual, preguntó firmemente por el Sargento a cargo, quien estaba por fuera, seguramente tomando café en una casa vecina. A éste lo buscaron con la misma velocidad que uno tarda en espabilar y presentándose ante el Coronel, parándose firme y con un taconazo que se escuchó en todo el pueblo, expresó con voz atronadora:
- ¡ Buenos días mi Coronel, Sargento Ayudante. Materán Quevedo, Eugenio; a su orden…!    
El Coronel mascullando primero algunas palabras entre los labios, le preguntó:
- ¿Dónde está el Guardia muerto
El Sargento más sorprendido que muchacho a quien encuentran infraganti en una travesura, tartamudeó y con mirada ceñuda mirando al Coronel le indagó:
- ¿Perdone mi Coronel, cuál Guardia muerto?
El Coronel, quien a ese punto, por la parsimonia del Sargento, sentía que un volcán le iba a salir por los ojos, sacó el texto del radiograma y entregándoselo, le dijo:
- Este que usted notificó ¿O acaso no lo mandaste tú?
El Sargento, revisó el texto, levantó la mirada con una amplia sonrisa y mayor calma (lo cual aumentó la “temperatura” en la furia del Coronel) y dijo el subalterno:
- Mi Coronel, usted entendió mal, lo que sucedió fue que la Cocina se explotó por una fuga de gas en el horno y ese mismo día un Guardia no regresó al puesto, se fugo, se voló, así de sencillo.
- De allí en adelante hay palabras del superior que no se pueden decir aquí, pero el colérico Coronel se trajo preso para San Fernando al Sargento y, a primera hora de la mañana siguiente, ordenó formación general hasta para las hormigas del Comando Regional, presentando al frente de todos al Sargento amonestado. De inmediato comenzó una arenga a toda voz y mientras hablaba recorría de punta a punta, en ida y venida la formación; de repente se detuvo cerca del Sargento y con la furia de un León enjaulado, ripostó:
- Por ejemplo, aquí está el caso de este Sargento… ¡Este, este es un Genio!... y sin poder terminar la frase, lo interrumpe el Sargento.
- Permiso, Permiso; Perdone mi Coronel, Un Genio No; Eugenio, Eugenio Materán Quevedo, para servirle.
     El resto del cuento lo pueden presumir, pero su imaginación les puede hacer la idea del casi infarto al Coronel y los varios días de castigo para el Sargento.
     Estimados Compatriotas de la Guardia Nacional, todos los venezolanos del presente tenemos un Desafío por delante, consiste en reflexionar y entender que
“Aunque exista cualquier cantidad de problemas y carencias en nuestro país y aunque las diferencias se manifiesten por el deseo de tomar el poder político, ninguna de esas circunstancias deben permitir que terceros intereses nos lleven a una confrontación fratricida entre el mismo pueblo. La Constitución Nacional tiene establecidos los caminos por donde transitar para resolver nuestros asuntos en medio de la paz; Bolívar El Libertador, en carta del 10 de Junio de 1820, a su más enconado enemigo encubierto, el General Santander, lo decía: “La paz será mi puerto, mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en este mundo”. Él así lo entendía y por ello aunque lideró la guerra, lo hizo porque el contexto histórico lo ameritaba para lograr nuestra independencia, tanto así que en la misma carta dice: “El primer día de paz, será el último de mi mando”. Entonces los venezolanos de hoy tenemos como el más grande desafío, mantener la paz y en medio de ella buscar las soluciones a nuestros asuntos internos.” (La Paz Nuestro Gran Desafío. Artículo del autor, http://oscaralvaradopcv.blogspot.com/ 26/02/2015.)    
   
     Desde el exterior los Norteamericanos y sus compinches europeos andan atizando el fuego de la guerra por el mundo entero, en nuestro caso nacional, nunca han detenido el asedio, ahora la agarraron por el flanco Este, El Esequibo; se encontraron un rufián y lo apadrinaron hasta hacerlo Presidente de la República Cooperativa de Guyana para convertirlo en el tonto útil de sus políticas invasoras. Razón tuvo su Excelencia El Libertador cuando en carta al tránsfuga Coronel inglés Patricio Campbell, el 5 de Agosto de 1829, le dijo con firmeza: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Por nuestra parte, insisto, sabemos que las arremetidas van a continuar pero nuestro triunfo ha de ser la conservación de la Paz nacional, al unísono debemos repetir siempre las palabras de Hugo Chávez: “Derrotemos la cultura de la guerra y sigamos fortaleciendo la cultura de la paz”; “No queremos más violencia en el mundo. Pregonamos y practicamos la paz internacional”, pero siempre con la conciencia clara que también expresaba cuando afirmaba categóricamente que: “Paz no es y nunca será, equivalente a sumisión”
     Ustedes, como integrantes de la Fuerza Armada Nacional, tienen importantes responsabilidades para mantener el orden interno y cooperar para la defensa y el desarrollo nacional. Sus pilares fundamentales dentro de la Institución armada son la disciplina, la obediencia y la subordinación; su divisa el Honor. El pueblo confía en el fortalecimiento de los lazos de unión cívico – militar, pues todos juntos somos legatarios del Ideario Bolivariano. Del primigenio que emana de Simón Bolívar El Libertador y sus compañeros del proceso emancipador, tanto como que el que surgió efectivamente en este Siglo XXI con Hugo Chávez, como líder de las grandes mayorías en Venezuela y América Latina.
     Dignifiquemos mucho más ese ideario, fortalezcamos la transformación nacional revolucionaria e impulsemos el Socialismo con mayores esfuerzos colectivos; en honor al Comandante Chávez, quien tributó con su vida este esfuerzo creador, y hagamos nuestras sus palabras: “Ciertamente es difícil precisar cuándo despuntará tan grandioso horizonte, pero debemos desplegar esfuerzos sensibles y bien dirigidos, para decirlo con Bolívar, en función de su advenimiento.” (Presentación del Plan de la Patria. 11/06/2012)
     Mañana 4 de Agosto serán 78 años de vida para la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, que surgió de aquel año 1937. Seguramente varios de sus integrantes luego de haber cumplido con honor la carrera que abrazaron, pasarán a la situación de retiro. Al descanso con la satisfacción del deber cumplido. Muchísimos más siguen activos y otros tantos estarán ingresando. A todos sin excepción les ratificamos las felicitaciones, precisamente hoy 3 de Agosto que es también el Día de nuestra Bandera Nacional, aquella que flameó por primera vez en tierra firme venezolana, cuando las manos de Sebastián Francisco de Miranda, el generalísimo precursor, la izó en el fortín de San Pedro de la Vela de Coro, hace 209 años. Implica entonces doble motivo de alegrías patrióticas hoy. Por lo cual, concluyo con un fragmento del poema Fundador Soñando. De la autoría de José Bernardo Yanez. Dedicado obviamente a los primeros fundadores de la Guardia Nacional, pero válido para todo aquel que hace vida en esta institución armada; dice así:
Cuando el blasón heráldico aparece
del alto mástil la extensión flameando,
Yo miro el campo, y la visón parece
mi corazón que se quedó volando.
Yo soy el tricolor que me enaltece,
el mismo mástil que se va elevando,
el Cóndor alto en esplendente vuelo,
la blanca estrella en el azul del cielo
y el Guardia Viejo, quien está soñando.
(Nieto Bastos. Miguel Á. Mi Vida y mi Historia  en la Vida y la Historia de la Guardia Nacional de Venezuela. Caracas, 1997. p.90.) 
¡Con Bolívar y Chávez, estamos luchando…
…Por la Patria seguiremos venciendo!
 
_________________________
Licdo. Oscar Adolfo Alvarado.
Vice-Presidente del Consejo Legislativo del Estado Apure
Presidente de la Sociedad Bolivariana del Municipio Biruaca.
Coordinador General de la Comisión Regional Interinstitucional para la Divulgación Histórica – Apure.
Redacción: Domingo 02/08/2015 Inicio a las 11:47 am / Finalizó: 10:26 pm

jueves, 30 de julio de 2015

NUESTRO ACERVO HISTÓRICO.

Desiderátum Apureño.
                                                       
Oscar Adolfo Alvarado.
 
     Las sociedades como organizaciones humanas van conformando con el tránsito del tiempo lo que son las naciones actuales, en esa misma medida su quehacer individual y colectivo deja experiencias, sucesos y hechos materiales cuyos efectos negativos o positivos se reflejan en el devenir histórico sobre las generaciones posteriores. Ese mismo accionar que cada generación cumple y deja registrado como historia, sirve a su vez para que generaciones del presente lo valoren y analicen, construyendo sus propias conclusiones, que servirán para caminar hacia el porvenir apuntalados con la experiencia de los mejores y grandes logros y la fuerza del conocimiento, así como mejorando sus quehaceres sin cometer los errores o las torpezas de quienes los antecedieron.
 
     Es así entonces como la historia como ciencia y el acervo histórico como experiencia, nos permiten forjar con mayor aserto el sentido de pertenencia y la identidad nacional, regional y local, tanto como la latinoamericana en el caso de los que habitamos esta parte del continente. En consecuencia la revalorización y difusión de los hechos históricos significativos deben ser el acicate que nos impulse a juntarnos como pueblo, superar las dificultades del presente y empujarnos a la conquista de mejores estadios de vida y desarrollo general. Ello se traduce a su vez en lo se denomina amor a la Patria, tal y como lo afirmaba Mario Briceño Irragorry:
 
“Para amar la Patria es preciso amar su historia, y para amarla en su totalidad, es necesario conocer y amar su Historia total. Y como no son solo los intereses presentes lo que une a los pueblos para la común acción constructiva, precisa buscar los valores antiguos que dan continuidad y homogeneidad al proceso social. Sin solera histórica, los pueblos carecerán de la fuerza mágica que hinche los espíritus nuevos y los empuje a realizar su humano destino.”
(Defensa y Enseñanza de la Historia Patria en Venezuela. Ediciones de la Contraloría, 1980. P 60)
 
     Tan importante es hoy, como lo fue ayer, el conocimiento de nuestra historia para la formación de la ciudadanía y ser un mejor país, que Augusto Mijares, otro de los grandes historiadores nuestros, refiriéndose a la Historia y Conciencia Nacional, particularmente el pasado que refleja vida y acción de los próceres, decía: 
 
“El venezolano, que ante cualquier contrariedad sin importancia –la actitud irrespetuosa de un policía, un autobús que no llega a su debido tiempo, - reacciona con la generalización maldiciente del «esto no pasa sino en Venezuela», «esto siempre ha sido así», «esto no tiene remedio», corrige sin embargo esas blasfemias contra la Patria y el carácter nacional cuando debe referirse a ese pasado que él todavía considera con cariño”. (O.C. P.131)
 
     Es por tanto la importancia que tiene el esfuerzo por la investigación, el estudio y la divulgación de nuestro acervo histórico hoy, mañana y siempre. De allí que el pasado 27 de este mes Julio de 2015, unos cuantos apureños, quienes hemos venido abrazando la pasión por la historia, además de incorporar a otros que recién se suman a este tipo de inquietudes, decidimos conformar la Comisión Regional Interinstitucional y Popular para la Divulgación Histórica – Apure. Allí están los cronistas: Argenis Méndez Echenique, Omar Viana, Ramón “Moncho”Ojeda, Freddy González, Aldo Marquez y Luisa Martínez. Escritores y trabajadores culturales como Josefina “Pepina” Alvarado, Carlos Sosa, Oscar Herrera y el suscrito, además del reconocido fotógrafo Juan Olivares y el periodista Robert Villasana.  
 
     Todos los anteriores y los que seguramente se irán incorporando, somos ciudadanos dedicados al quehacer intelectual o con inclinación por el acontecer histórico; cuyas inquietudes y motivaciones por el desarrollo de procesos de formación, investigación, revalorización y divulgación de la Ciencia Histórica y el Patrimonio Cultural, son inspiraciones que nos permitirán contribuir a fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia latinoamericano, nacional, regional y local, como elementos indispensables para la reivindicación de la memoria histórica de la nación y el impulso de una mejor sociedad. 
 
     Aspiramos todos iniciar en los próximos días una jornada de Cursos, Talleres, Charlas, Foros, Conferencias, Seminarios, Simposios y Congresos; producir programas de radio y televisión, tanto como publicar por medios impresos y telemáticos, sobre el Bicentenario de la Carta de Jamaica, la Historia y el Derecho en la Reclamación Venezolana del Territorio Esequibo, el Cincuentenario del Bautizo del Puente María Nieves, el Bicentenario de la Batalla de Mata de la Miel y sucesivamente otros más que conforman hitos históricos de importancia para nuestro pueblo.
 
     Llevaremos el mensaje a lo largo y ancho de las inmensas sabanas del Apure, conscientes de lo que muy bien nos señaló en vida Augusto Mijares:
 
“Debemos condescender a explicarles que el amor de un pueblo a su historia no consiste en memorizar fechas y acontecimientos históricos, como si se tratase de pasar un examen, sino en asimilar íntimamente –por lectura, a veces; casi siempre por tradición oral, por obra de la prensa, la radio, etc. – lo que el pasado nacional tiene de bello, de reconfortante, o simplemente de sugestivo desde el punto de vista psicológico.” (O.C. p. 133).
 
     Por lo que hemos iniciado y lo que la experiencia dice, sabemos que no será muy fácil desarrollar todas las actividades que quisiéramos; sin embargo, lo damos a conocer ahora con la expectativa de que otros se unan a nosotros, dejando de lado los prejuicios y diferencias subalternas que siempre han disgregado y acabado las organizaciones sociales. Esperamos que el resto de este año 2015 sea para el establecimiento de la Comisión a nivel de toda la geografía regional y en el año venidero 2016, nos proponemos desarrollar el primer Seminario o Simposio de Investigación y Difusión Histórica Regional y Local, en el marco del Ciclo Bicentenario, así como también gestionar e impulsar para se inicie en la región, con alguna de las universidades aquí establecidas, el Programa de Formación Nacional de Historia. Lo cual deberá conducirnos a que en unos pocos años contemos con un importante grupo de apureños Licenciados en Historia, para que ellos tomando de nuestras la bandera de la pasión histórica, continúen en el futuro multiplicando las palabras de Manuel Pérez Vila, que hoy hacemos nuestras:
 
“La historia es la maestra de todos los tiempos que mantiene su escuela abierta para que el hombre conozca mejor su origen y su destino. Quienes le vuelven la espalda se niegan a sí mismos y quienes la desconozcan deben sufrir la pena de la repetición lenta y dolorosa del peregrinaje humano.” (Preceptos Bolivarianos para un Ciudadano Ejemplar. FAC, Caracas 1981. p.116.) 
 
(Santa Rosa, Biruaca, 30/07/2015). desiderátum_apure@yahoo.com
 
Disponible en: http://oscaralvaradopcv.blogspot.com/

martes, 28 de julio de 2015

DISCURSO EN EL 232 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE SIMÓN BOLÍVAR - PLAZA BOLÍVAR DE SAN FERNANDO DE APURE

DISCURSO PRONUNCIADO EN LA PLAZA BOLÍVAR DE SAN FERNANDO DE APURE, EN OCASIÓN DEL ACTO CÍVICO – MILITAR DURANTE LA CELEBRACIÓN DEL CCXXXII ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE SIMÓN BOLÍVAR, “EL LIBERTADOR”; Y, DEL CXCII ANIVERSARIO DE LA BATALLA NAVAL DEL LAGO DE MARACAIBO - DÍA DE LA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA. MAÑANA DEL MARTES 24 DE JULIO DE 2015.
                                                            
“La vigencia de las ideas fundamentales del pensamiento Bolivariano se hace cada día más evidente para las fuerzas revolucionarias del continente americano”
Jerónimo Carrera.
Bolívar Visto por Marxistas.
 (1987), p. 234
     Con la anterior frase de mi estimado y extinto Camarada Jerónimo Carrera, he dado inicio a este Discurso de Orden, que me ha sido solicitado por los integrantes de la VI Brigada de Infantería de Marina Fluvial Almirante “Manuel Ezequiel Bruzual”, acantonada en San Fernando de Apure. Es para mí, hijo del Apure infinito, un honor y una satisfacción poder disertar en tan memorable efeméride patria, sobre Dos eventos históricos trascendentales y su proyección en el presente con la mirada fijada hacia el horizonte del porvenir, porvenir que nos corresponde ir construyendo a través de nuestras ideas y acciones.
    Celebramos en América Latina el Natalicio de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, nacido un día como hoy 24, en el año 1783, fue el Cuarto y último hijo vivo de Don Juan Vicente Bolívar y Ponte, natural de La Victoria y de Doña María de la Concepción Palacios y Blanco, natural de Caracas. Ambos Padres de estirpe ibérica.  El párvulo de los Bolívar y Palacios fue bautizado a los Seis días de nacido. Para entonces su padre contaba con 57 años y su madre con 25.
     A Simón Bolívar la vida lo sometió a las más duras pruebas desde su muy tierna infancia, se enfrentó a las dificultades y los sufrimientos en la etapa que la Psicología denomina  de los aprendizajes significativos. Para el 19 de Enero de 1786 fallece su Padre, el pequeño tenía Dos años y medio. Queda al cuidado de su amorosa madre, rodeado además del cariño y de las atenciones de hermanos, abuelos, tíos, padrinos, así como del especial aprecio y cuidado de la que fue su niñera y una de las que lo amamantó: la Negra Hipólita, de la cual siempre estuvo muy pendiente, al punto que, según refiere Augusto Mijares:
“En carta enviada a su hermana María Antonia, fechada el 10 de julio de 1825, Bolívar le dice ‘te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella.” (El Libertador. 1987. P. 17).
     Como puede notarse, el recuerdo y agradecimiento amoroso siempre lo acompañaba en la adultez. Pero en su infancia el destino le tenía otra celada: el 6 de Julio de 1792 fallece su madre, el impúber estaba próximo a cumplir los Nueve años. Podemos imaginarnos las consecuencias que ello genera, no tener al lado ninguno de los Dos seres que representan la principal fuente del afecto, el cuidado, la guía y el ejemplo o modelo para formar la propia conducta cuando todavía se es un pequeño. Queda al cuidado de su abuelo Feliciano Palacios y Sojo, quien fallece en Diciembre del siguiente año 1793. Esas etapas posteriores de la pubertad y la adolescencia no dejaron de ser menos difíciles, pues el mozalbete un tanto rebelde se enfrenta a la custodia de un tutor, su tío Esteban, pero al estar éste en España, se encarga el hermano, Don Carlos Palacios y Blanco, un solterón, que además se mantenía ocupado atendiendo sus negocios rurales fuera de Caracas, lo cual implicaba que el joven Adolescente quedaba mucho tiempo a solas con la servidumbre. Tal vez esta situación y lo tosco de su Tutor interino, produjo el impulso que lo hizo fugarse hacia la casa de su hermana María Antonia el 23 de Julio de 1795, con lo cual se originó más luego un litigio por la guarda y custodia entre la Hermana mayor y su Tutor legal, siéndole otorgada a este último por mandato legal, aún cuando el propio Simón Bolívar deseaba quedarse con su hermana.
     Lo cierto es que su solterón y huraño tío como no podía atender al jovencito conviene con las autoridades en internarlo en casa de Simón Rodríguez, donde lo llevan casi arrastrado, por cierto, Rodríguez habitaba con un numeroso grupo de personas en condiciones de hacinamiento y muchas carencias materiales, algo muy diferente a la enorme y solariega casa natal de los Bolívar, además de la riqueza que por herencia poseía. De esa casa (De los Cayetano-Rodríguez), escapa Bolívar a los nueve días, aunque por pocas horas, pues es convencido de retornar. Más tarde se le trata de imponer el internado en el Colegio Seminario de Caracas, pero el propio muchacho decide voluntariamente retornar con su tutor. Casi Tres meses duró el conflicto, a lo cual mijares expresa:
“…es indudable que, aparte de la presión material, aquella insensata querella entre sus parientes más próximos pudo quebrantar la voluntad del niño. Pero el hecho que no volvieran a manifestarse en él desajustes en la conducta, nos induce a pensar que aquí comenzó sobre el futuro Libertador la benéfica influencia de Don Simón Rodríguez” (El Libertador. 1987. P. 29). 
     Es importante recordar que durante ese etapa que va desde los Doce años de edad, 1795 hasta 1799, cuando Bolívar está por los 16 años y es enviado a estudiar a España; fue un período donde se gestan y manifiestan los movimientos pre independentistas, en Mayo de 1795 José Leonardo Chirinos y 1797 Gual y España, donde participa Simón Rodríguez, quien para entonces ya era uno de los intelectuales con pensamiento revolucionario. En España Bolívar dura Tres años estudiando la carrera militar, se casa con María Teresa  Rodríguez del Toro, el 26 de Mayo de 1802, retorna a Caracas con 19 años de edad, lleno de entusiasmo y con el ímpetu del casto amor de su bella esposa. Pero una vez más la desgraciada muerte se aparece enfrente de su camino existencial, cuando el 22 de Enero de 1803 le arrebata su esposa. Al respecto dice Rufino Blanco Fombona:
“Cae en la más negra melancolía. Por primera vez el dolor le clava su flecha en carne viva. Cuando el fallecimiento de la madre, cuando el fallecimiento del padre, era aún un chiquillo de sensibilidad embotada. Ahora asistimos al despertar de una sensibilidad que nada hasta entonces hacía suponer tan aguda.”(Mocedades de Bolívar.ANH. Caracas, 1988. P, 133)   
     En tales circunstancias, Bolívar retorna a España y luego se va a Paris, todavía no había cumplido los 20 años, viudo y con el vivo recuerdo de su amor por Teresa. Se encuentra con Fanny Du Villar, pariente suya por el linaje materno de los Aristeguieta, ella muy bella, sensual y coqueta, de 28 años, quien casada con un Coronel de 54 años, busca en la sociedad la satisfacción del placer o la dicha que no encontraba en su matrimonio. Podemos imaginarnos el volcán que se desató entre ambos y entenderemos luego aquella última carta de amor, fechada el 6 de Diciembre de 1830, donde Bolívar le dice:
   “Querida prima:
¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?
(…) tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia.
¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe.
Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura.
¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante.
Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera.
En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades.
A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín.
Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad. (…)”
     Estimados Compatriotas, algunos historiadores afirman que tal carta es apócrifa, otros la tienen por cierta, pues el estilo epistolar es exactamente el que Bolívar utilizaba. Puede ser cierto lo uno o lo otro, pero sin lugar a dudas Fanny Du Villars fue su amante y el que Bolívar se expresase en la forma que lo hacía, tampoco nos hace dudar que cualquier mujer de aquel tiempo o de ahora, frente a un galán con tales palabras de elogios y exaltaciones dirigida a ella, cuando menos sentiría que la vestimenta se le iría repentinamente al suelo.
     Así pues que hasta ahora hice un sucinto relato de los primeros años y avatares de Simón Bolívar hasta sus 20 años. Voy ahora a hacer lo propio, más resumidamente sobre lo que fue su formación intelectual de esa edad en adelante.     
     Si bien a la inmensa mayoría de nosotros evocamos al Prócer guerrero, al Comandante y estratega militar que dirigió y logró las más importantes victorias en la guerra de liberación e independencia de nuestras Naciones Bolivarianas, debemos tener la suficiente conciencia que su pensamiento se forjó mediante una muy profunda formación intelectual. Al respecto Manuel Pérez Vila, nos dice:
     “La acción de Bolívar, encaminada en primer término a conquistar y asegurar la independencia de la América del Sur, y en segundo lugar a la organización de las nuevas naciones, reposaba sobre el conjunto de ideas, fruto de acendrada meditación, que le daban continuidad y sentido a su tarea libertadora y le imprimían a sus actos un sello inconfundible.”(La Formación Intelectual del Libertador. P. 13) 
     Este aspecto, la dedicación profunda en la búsqueda permanente del conocimiento por parte de Simón Bolívar, es realmente uno de los mayores elementos que le dieron los atributos de conductor y gran líder para confrontar y resolver las más complejas situaciones, tanto como para emprender en la praxis la materialización del Juramento realizado en el Monte Sacro en compañía de su más querido maestro y amigo, aquel 15 de Agosto de 1805.
     El recorrido por Europa entre los 20 y 23 años, guiado e instruido por la dedicación especial que le tributó su Maestro, por segunda vez en su vida, fue quizá el período de la forja y del temple del acero de su personalidad. Allí pudo profundizar en la lectura de los más significativos filósofos, así mismo bebió del manantial del verbo de su Maestro, con la misma sed del caminante del desierto, quien luego de una larga jornada llega al Oasis. Ninguno puede poner en tela de juicio, ni un solo instante, lo que un buen Maestro imprime con filigrana en nuestro pensamiento para toda la vida. El profundo afecto e identidad entre el Alumno y el Maestro, no sólo se denota cuando ambos comparten un espacio de enseñanzas y aprendizajes, se conserva para siempre y solo se borra con el término de la existencia. Habíase despedido el alumno de su Maestro en Europa en 1806, pero enterémonos sobre lo que Bolívar escribe el 8 Diciembre de 1823 al General Santander, al conocer que Simón Rodríguez había regresado a la América y estaba en Bogotá: Dice lo siguiente:
“He sabido que ha llegado de Paris un amigo mío, Don Simón Rodríguez; si es verdad, haga usted por él cuanto merece un sabio y un amigo mío que adoro. Es un filósofo consumado y un patriota sin igual, es el Sócrates de Caracas, aunque en pleito con su mujer, como el otro con Jantipa, para que no le falte nada socrático. Dígale usted que me escriba mucho; y dele usted de mi parte librándolo contra mi apoderado de Caracas. Si puede que me venga a ver.”
(Álvarez T. Mercedes M. Simón Rodríguez Tal Cual Fue. Caracas 1977. P. 117)        
     Pues como Simón Rodríguez no andaba muy abundante de recursos, más bien bastante limitado, no acudió de inmediato a encontrarse con su antiguo alumno y más preciado amigo. Por lo cual Bolívar le escribe el 19 de Enero del siguiente año 1824, en una carta maravillosa, de la cual leeré un solo párrafo, de los Cuatro que contiene, porque su contenido es proverbial, no sin antes recomendar, a los colegas Docentes, leérselas completa a sus alumnos en cada Cátedra que se dicte de nuestro Sistema Escolar Bolivariano. Dice así:
“Vd. Maestro mío, que tanto debe haberme contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia. Con qué avidez habrá seguido usted mis pasos; estos pasos dirigidos muy anticipadamente por usted mismo. Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló. Usted fue mi piloto aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede usted figurarse cuan hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted me ha dado; no he podido borrar jamás siquiera una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles. En fin, Vmd. Ha visto mi conducta; Vmd. ha visto mis pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel, y Vmd. no habrá dejado de decirse: Todo esto es mío, yo sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé tierna, ahora robusta. Fuerte y Fructífera, he aquí sus frutos; ellos son míos, yo voy a saborearlos en el jardín que planté; voy a gozar de las sombras de sus brazos amigos, porque mi derecho es imprescriptible, privativo a todo.”     
   
     Esa carta es considerada como la mayormente expresiva de la profunda admiración, respeto, afecto y reconocimiento de Simón, el alumno, hacia Simón el Maestro. Pero esa carta además es para nuestro juicio histórico, la más legítima e inapelable evidencia de que el Padre de El Libertador Simón Bolívar, fue su Maestro Simón Rodríguez. Aclaro, dije el Padre de El Libertador, pues Simón José Antonio tuvo su Padre biológico como ya lo he dicho al comienzo, pero el Padre de El Libertador fue Simón Rodríguez, llamado en Europa Samuel Robinson. Y el nacimiento de ese Libertador fue exactamente el 15 de Agosto de 1805 cuando, según el propio Rodríguez, quien cuando estaba contándole a Manuel Uribe Ángel, dijo, sobre Bolívar, quien para entonces tenía 22 años:  
“…Volviéndose hacia mí, húmedo el ojo, palpitante el pecho, enrojecido el rostro, con una animación casi febril, me dijo:
Juro delante usted; juro por el Dios de mis Padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por la Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español.”  
 
     Y el relato continuaba.
     “Tú sabes, hijo, agregó el señor Rodríguez, que el muchacho cumplió su palabra. Toca a las generaciones venideras perfeccionar la obra. En cuanto a ti, en quien noto cierta propensión a la historia quiero darte un consejo, y es éste: Si alguna vez pretendes y puedes escribir, cuéntales a tus compatriotas en términos sencillos y sin lujo de fantasías lo que sepas de tus antepasados, para que aprendan a respetar su memoria, a reverenciarla y a reconocer sus sacrificios.” (Contreras. Emilio Spósito. El Juramento del Libertador Simón Bolívar en el Monte Sacro 1805-2005. Caracas. P. 50)     
 
          Estimados amigos, compatriotas venezolanos, el ideario de Simón Bolívar, su excelencia El Libertador, es nuestra mejor herencia histórica y universal. Cuando asumimos con honor y orgullo nacionalista disertar sobre su vida y su obra, lo hacemos con la misma pasión de todo aquel que ama profundamente la historia de nuestra patria y la de todo nuestro continente latinoamericano, porque al hablar de Bolívar, como lo afirmó José Martí:
              
“Quema y arroba. Pensar en él, asomarse a su vida, leerle una arenga, verlo deshecho y jadeante en una carta de amores, es como sentirse orlado de Oro el pensamiento. Su ardor fue el de nuestra redención, su lenguaje fue el de nuestra naturaleza, su cúspide fue la de nuestro continente, su caída, para el corazón” (José Martí. San Martín, Bolívar y Washington. Ariel universal, 1973. P. 27)  
     Nuestro Simón Bolívar fue, es y seguirá siendo el más extraordinario ejemplo para la Juventud Patriótica, para quienes en este presente se forjan y deben tomar los estandartes de lucha social en función de continuar el esfuerzo de la transformación nacional bolivariana – revolucionaria, y concretar en lo futuro la aspiración socialista de las grandes mayorías. 
     La esencia de las Ideas Bolivarianas de cara al porvenir tiene como objetivo hacer posible lo que fue sueño, esfuerzo y empeño de El Libertador: lograr la máxima felicidad posible mediante el bienestar común. En consecuencia no permitamos que el héroe nos quede grande y tampoco permitamos que la memoria histórica de nuestro pueblo sea borrada por quienes pretenden alienarnos y dominarnos. Atravesamos actualmente tiempos difíciles, lo reconocemos, pero ¿Es acaso en medio de las facilidades, la abulia y el ocio como podemos ser hijos dignos de los Libertadores?
     Claro que la respuesta es negativa, la historia venezolana está llena de episodios memorables que nos inspiran e impiden caer en el pesimismo. Precisamente el 24 de Julio es un día donde se conjugan los lazos morales que glorifican la venezolanidad. Hay otra gesta independentista que hoy celebramos con regocijo, se trata de la  Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Aquel año 1823, Dos años después de Carabobo.
    Maracaibo era el reducto del último bastión que le quedaba al ejército realista ya destrozado mortalmente en Carabobo en 1821. Para finales de Mayo de 1823 se produjo un combate naval de poca importancia en Punta de Palma, Costa Oriental del lago, entre el almirante Padilla y el capitán de fragata Francisco de Sales Echeverría. Subsiguientemente hubo varias escaramuzas navales entre Republicanos y Realistas.
     Para el día 23 de Julio ambas fuerzas toman posiciones. La Realista, conformada por 32 buques con 67 cañones y una tripulación de 1.650 hombres, marinos preparados y experimentados en combates navales. por la Real Armada española. Dicha flota estaba dirigida por el Capitán de navío Ángel Laborde y Navarro; en la tarde se ubica en la Costa Occidental del lago preparándose alistadas en línea de combate.
     Por su parte la flota Republicana contaban con 22 buques con 85 cañones y tripulados por 1.312 hombres con poca experiencia y formación para la confrontación naval, estaban bajo el comando del Almirante José Prudencio Padilla,  se mantuvo en la vela hasta el anochecer, que fue a ubicarse en Los Puertos de Altagracia, posicionándose en una línea paralela a la Costa Oriental, con algunas que avanzaron hasta Punta de Piedra.
     A las 15:04 horas se inició el combate Naval de mayor envergadura en la historia de la Guerra de Independencia. Fue una frontal ofensiva patriota que desbarató totalmente la flota española, apenas Tres embarcaciones enemigas se salvaron, las demás fueron arrasadas o capturadas. La referencia histórica dice que:
“Las pérdidas de los republicanos fueron de 8 oficiales y 36 individuos de tripulación y tropa muertos, 14 de los primeros y 150 de los segundos heridos y un oficial contuso, mientras que la de los realistas resultaron mayores, sin contar los 69 oficiales y 368 soldados y marineros que quedaron prisioneros. En 2 horas de recio combate se decidió la acción, la cual abrió camino a las negociaciones con el mariscal Morales Capitán General de Venezuela, quien, al capitular el 3 de agosto siguiente, se obligó a entregar el resto de los buques españoles, la plaza de Maracaibo, el Castillo de San Carlos, el de San Felipe en Puerto Cabello, así como todos los demás sitios que ocupaban los españoles. El día 5 Morales evacuó definitivamente el territorio venezolano.”
  
     Con el triunfo de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo se le coloca punto final a la presencia de los enemigos españoles y se asume el control y la soberanía sobre los espacios marítimos. Es por lo cual, en memoria de tan magna gesta, que hoy celebramos con orgullo y regocijo el Día de la Armada de la República Bolivariana de Venezuela. Por consecuencia me hago vocero del pueblo apureño y expreso las más efusivas y espléndidas felicitaciones a todos los integrantes de este componente militar que custodia, vigila y defiende los espacios acuáticos y costeros de la República.
     Estimados amigos, hermanos de la Armada Venezolana, son ustedes legatarios del precursor esfuerzo de los primeros marinos que se iniciaron con la creación de la Primera República. Para ese tiempo obviamente con naves tal vez rudimentarias, pues fueron embarcaciones comunes adaptadas a las primigenias necesidades del momento y con las limitaciones propias de una incipiente organización militar. Sin embargo, aquella pasión motivadora por la emancipación nacional fue creciendo y así fue como se produjo años más tarde la memorable jornada victoriosa que hoy celebramos.
     En la Venezuela Bolivariana del presente nos empeñamos en fortalecer la Unidad Cívico – Militar que con certero y oportuno acierto impulsó el Comandante Hugo Chávez. Esa unidad además trajo la muy importante inclusión de la mujer venezolana hacia la carrera militar. Por ejemplo; tienen ustedes en la Armada Nacional el orgullo de decir que el 3 de julio de 2012, la barinesa Carmen Teresa Meléndez se convierte  por decisión del Presidente Hugo Chávez en la primera mujer que asciende al grado de Almirante en Venezuela. El Presidente Nicolás Maduro la ascendió a Almirante en Jefe y la designó Primera Mujer Ministra de la Defensa. Así mismo la teniente de Fragata Draiza Medina Álvarez, tachirense, es la Primera Mujer Submarinista de Latinoamérica, graduada el 10 de Mayo de 2013. Se cuentan ellas entre las muchas que seguramente irán tomando espacios importantes como cualquiera de los caballeros que allí han estado, están y estarán.   
     Por todos estos hechos recientes y por nuestra historia gloriosa los enemigos de la Patria Grande nos miran con temor y odio. Nos miran con temor y odio porque seguimos el ejemplo de Bolívar y otra vez estamos como punta de lanza dando el ejemplo, siendo solidarios con las naciones hermanas de Latinoamérica. Porque Con Hugo Chávez se inició y avanzó exponencialmente la integración regional. ALBA, UNASUR, CELAC, PETROCARIBE, entre otras, son logros que llevan la rúbrica del Comandante Eterno y es parte de su legado. Fallecido el Líder, quieren enemistarnos y dividirnos tal y como lo hicieron después de la muerte de Bolívar en 1830.
     Los imperialistas del Norte y sus aliados de Europa continúan y arrecian el asedio a los pueblos de Latinoamérica para retrogradarla a su patio trasero. En particular contra nuestro país las amenazas son cada día mayores y pretenden soliviantar los ánimos entre Guyana y Venezuela con el tema del territorio Esequibo, instigan para ocasionar una confrontación bélica, pero nosotros tenemos el derecho y la razón histórica de nuestro lado. Por lo tanto los nexos de la unidad nacional en defensa de lo que nos pertenece deben ser cada vez más fuertes,  De allí que todos tenemos la tarea de divulgar masivamente la verdad histórica de lo que ha sido y es el diferendo con la que fue una colonia británica, la actual República Cooperativa de Guyana. 
     He allí también la importancia imperativa de conocer nuestra historia, fíjense  que la intromisión norteamericana en Venezuela no es nada nuevo ni reciente; a principios de Julio del año 1818 los patriotas apresaron en el Orinoco a Dos Goletas norteamericanas (llamadas Tigre y Libertad) cargadas de armas para los Españoles. Resulta también que tampoco es nuevo lo vicioso de los gringos, pues aquellas Goletas se utilizaban para llevar tabaco a los Estados Unidos y de retorno llevaban armas de contrabando. Recordemos que en la Nicaragua de la Revolución Sandinista el trueque de los norteamericanos se hizo con drogas para la juventud estadounidense a cambio de armas para los contras que atacaban a la revolución nicaragüense.
     Así mismo los británicos o ingleses durante la Colonia aplicaban lo del adagio popular: “ladrón que roba a ladrón tiene Cien años de perdón”. Y como ellos odiaban a los españoles y estaban muy bien enterados que estos se robaban el Oro y otras riquezas de nuestro continente, se dieron a la tarea de embarcar filibusteros, corsarios o piratas para robar las embarcaciones españolas en alta mar; esa fue una práctica de larga data y mucha historia. Bueno como los británicos y los gringos son de la misma estirpe anglosajona, ladrones e invasores por naturaleza, ahora la ex colonia inglesa, apoyados por sus antiguos opresores, pretende robarnos el territorio Esequibo y los gringos atizan el fogón de la confrontación para a la vez robarse ellos los recursos existentes en esa zona, particularmente el Petróleo, que en el presente se conoce como Oro Negro. La empresa Exxon Móvil, ladrón robando a ladrón.  
     Compatriotas, voy concluyendo, en estas fechas de exaltación patriótica es necesario la mayor conciencia sobre los enemigos internos, los vende patria, y los enemigos externos que se encargan de inventar y difundir falacias a través de los enormes recursos audiovisuales y telemáticos que poseen. Tratan de asustar a nuestro pueblo pues presumen que por intermedio del terror mediático pueden lograr inclinar la balanza a su favor en las próximas elecciones parlamentarias y posteriormente aplicar el golpe contra el Poder Ejecutivo al estilo de Honduras con Zelaya o el Paraguay donde mandaron al Sacerdote para su Iglesia. Bueno digamos como Bolívar a Sucre cuando en el Perú las cosas estaban muy difíciles: “El cuadro es horroroso, pero no me espanta, porque estamos acostumbrados a ver muy de cerca fantasmas más horribles, que han desaparecido al acercarnos a ellos.
     Profundicemos el amor por lo nuestro, pero el amor verdadero, sincero y permanente, porque al decir de aquella Zarzuela española, la leyenda del Beso: “…en el mundo lo que el amor enlaza, el tiempo y el hastío suelen desunir…
    Contamos con ustedes los y las valientes integrantes de la Armada Venezolana, ratifico las felicitaciones porque sabemos que si continúan las agresiones ustedes harán honor a su canto y acompañando al pueblo civil dirán todos a una sola voz:
Al combate valientes marinos,
Nada importa morir en la mar,
Si se salva el honor militar
Y la patria y su noble destino.
    
¡ Junto con Bolívar y Chávez estamos luchando..!
¡ Por la Patria seguiremos venciendo…!
Muchas Gracias.
______________________________
Licdo. Oscar Adolfo Alvarado.
Vicepresidente del Consejo Legislativo del Estado Apure.
Presidente de la Sociedad Bolivariana del Municipio Biruaca.